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martes, 10 de noviembre de 2015

Love And Death (1975)


Título Original: Love And Death
Título Traducido: La Última Noche De Boris Grushenko
Año: 1975
Duración: 82 Minutos
País: Estados Unidos
Director: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Música: Sergei Prokofiev
Fotografía: Ghislain Cloquet
Reparto: Woody Allen, Diane Keaton, Howard Vernon, Jessica Harper, James Tolkan, Alfred Lutter, Aubrey Morris.
Productora: United Artists presenta una producción Jack Rollins / Charles H. Joffe
Género: Comedia
Sinopsis: Rusia, principios del siglo XIX. En un pueblo ruso, Boris Grushenko vive obsesionado con la muerte y con su prima Sonia, aunque ella prefiere a Iván, uno de los hermanos de Boris. Pero Iván se casa, y Sonia, por despecho, contrae matrimonio con un rico comerciante de pescado. Obligado por su familia, Boris se alista en el ejército para luchar contra la Francia napoleónica e, inexplicablemente, se convierte en un héroe de guerra. Y, a pesar de ser un pacifista convencido, llegará a tener en sus manos el destino de Europa.


Disparatada comedia del genial Woody Allen, llena de imprescindibles gags, con una notable fotografía a cargo de Ghislain Cloquet y una banda sonora a base de clásicos como Profokiev y Mozart. La película está considerada un “Spoof” de las novelas Rusas, particularmente de las de Tolstoy y Fyodor Dostoievski. Boris Grushenko (Woody Allen) vive plácidamente en la campiña Rusa con su estrafalaria familia y enamorado secretamente de su prima Sonja (Diane Keaton) con la que mantiene encendidos debates filosófico-existencialistas, Boris anhela el amor de Sonja, pero esta se pasa por la piedra a todo el pueblo menos a él. Cierto día las tropas de Napoleón invaden Austria y Boris es llamado a filas con lo que tendrá que dejar su apacible vida como poeta en ciernes y emprender camino al frente de batalla. Boris, que es un pacifista y cobarde profesional las pasara canutas pero acabara convirtiéndose por casualidades del destino en todo un héroe de guerra. Contemplar el cine de Allen es un deleite sensorial siempre y esta no iba a ser menos. Ya hacía tiempo que no veía ninguna del maestro y ahora me he quedado con ganas de mas, como es costumbre en el Allen nos ofrece una total y majestuosa deconstrucción de su personaje (Boris) y de la sociedad que lo rodea de forma totalmente desternillante y filosófica, aquí aprovecha la ambientación zarista del guion para arremeter de manera absolutamente corrosiva contra las costumbres y maneras de la época a través de una ristra interminable de reflexiones y alegatos de lo más sensatos y a la par alocados, todos y cada uno de los diálogos en los que interviene Boris (Allen) o Sonja (Keaton) son para coger un bloc de notas y apuntarlos uno tras otro, no tienen ningún desperdicio, pero es que además te partes el ojal siguiendo las peripecias de este patético cobarde allá donde vaya, ya sea a la guerra, durante una comida familiar, en una recepción o entablando conversación con quien sea. Hay que decir que la película aun destila numerosos gags físicos que es algo que Allen ha ido dejando de lado con el paso del tiempo, pero lo que más abunda aquí son los pajotes mentales tan característicos suyos, todo muy absurdo pero altamente ingenioso e inteligente. El bueno de Allen saca la escopeta y no para; Sexo, moralidad, asesinato, la guerra, Ingmar Bergman, el amor, la filosofía, el existencialismo, la cobardía, Napoleón, Rusia, Dios y la muerte… incluso los arenques. En fin, una comedia disparatada a más no poder pero con mucha chicha en su interior, si eres fan de Woody Allen no hará falta que te la recomiende, por el contrario, si no la has visto ya tardas granuja.

7 / 10


 

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