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viernes, 30 de octubre de 2020

Cazador Blanco, Corazón Negro (Clint Eastwood, 1990)

 


Tras dirigir El jinete pálido (1985) y El sargento de hierro (1986) Clint Eastwood dio un giro a su carrera detrás de las cámaras para centrarse en proyectos mas personales como el biopic del saxofonista Charlie Parker, Bird (1988) o esta Cazador blanco, corazón negro tras la cual iba desde hace bastante tiempo y que supondría un antes y después dejando patente que sus ambiciones como director superaban de calle a las que tenia como actor. Tanto deseaba rodarla que Eastwood acordó dirigir El principiante (1990) a cambio de que Warner Brothers le dejase sentarse tras la silla de director en esta Cazador blanco, corazón negro. La película, basada en la novela homónima de Peter Viertel de 1953 cuenta las experiencias del escritor mientras trabajaba a las ordenes de John Huston en la película La reina de África (1951) que se filmo en África en un momento en el que los rodajes fuera de los Estados Unidos eran muy poco habituales. El personaje principal, el descarado director John Wilson, interpretado por Clint Eastwood, se basa en el director John Huston. Jeff Fahey interpreta a Pete Verrill, un personaje basado en Viertel. El personaje de George Dzundza esta basado en el productor de la Reina de África Sam Spiegel. Marisa Berenson, que interpreta a Kay Gibson y el personaje de Richard Vanstone, Phil Duncan, están basados en Katharine Hepburn (que en una entrevista cuestiono la precisión de la película) y Humphrey Bogart respectivamente. De adaptar su novela a la gran pantalla se encargo el propio Viertel junto a James Bridges, guionista y director de El síndrome de China (1979), Cowboy de ciudad (1980) y Perfect (1985) con Jamie Lee Curtis en marcando tipazo con los bodys y calentadores ochenteros y Burt Kennedy, que había hecho lo propio en películas como Ana Caulder (1971) con una Raquel Welch de infarto y Ladrones de trenes (1973) junto a la no menos imponente Ann-Margret. De poner la pasta se encargaron el propio Clint Eastwood a través de su compañía Malpaso Productions y Rastar Pictures, productora de Robin y Marian (Richard Lester, 1976), El trueno azul (John Badham, 1983) o El secreto de mi éxito (Herbert Ross, 1987) junto a Stanley Rubin, productor del noir Testigo accidental (Richard Fleischer, 1952) o Revenge (Tony Scott, 1990) y David Valdes, productor que ha trabajado con Eastwood en películas como El jinete pálido (1985), Bird (1988), La lista negra (Buddy Van Horn, 1988), Sin perdón (1992), En la linea de fuego (Wofgang Petersen, 1993) o Un mundo perfecto (1993), ademas de ejercer en películas que me traen muy buenos recuerdos como ese divertido despiporre con alma de serie B llamado Turbulence (Robert Butler, 1997) u la magnifica Open Range (Kevin Costner, 2003) todo bajo la atenta mirada de la Warner Brothers, que ejerció de productora y distribuidora. De la fotografía principal, grandiosa, todo sea dicho, se hizo cargo Jack N. Green, director de fotografía que debuto con Eastwood en El sargento de hierro (1986) y colaborador asiduo suyo en films como Bird (1988), El principiante (1990), Sin perdón (1992), Un mundo perfecto (1993), Los puentes de Madison (1995), Poder absoluto (1997), Medianoche en el jardín del bien y del mal (1997), Ejecución inminente (1999) o Space cowboys (2000) amen de encargarse de la fotografía principal en Malas compañías (Damian Harris, 1995), La red (Irwin Winkler, 1995) o Twister (Jan de Bont, 1996) y para componer la banda sonora Clint contó con otro de sus habituales, Lennie Niehaus, compositor de las antes citadas El jinete pálido, El sargento de hierro, Bird, El principiante, Sin perdón, Un mundo perfecto, Los puentes de Madison, Poder absoluto, Medianoche en el jardín del bien y del mal, Ejecución inminente, Space cowboys o Deuda de sangre. La película se rodó entre junio y agosto de 1989 entre Zimbabwe, Zambia y los Pinewood Studios en Bukinghamshire (Inglaterra), tuvo un presupuesto de 24 millones de dolares y apenas recaudo 2 a nivel mundial convirtiéndose en el mayor fracaso de taquilla de Eastwood en la década de los 90, pese a ello la película estuvo nominada a mejor película en el festival de Cannes de ese año, galardón que perdió ante David Lynch y su Corazón Salvaje. Del casting se hizo cargo la inglesa Mary Selway, encargada del casting en infinidad de películas entre las que destacan Robin y Marian (Richard Lester, 1976), Excalibur (John Boorman, 1981), En busca del arca perdida (Steven Spielberg, 1981), El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983), Top Secret (Jim Abrahams y David y Jerry Zucker, 1984), Memorias de África (Sydney Pollack, 1985), Gorilas en la niebla (Michael Apted, 1988) y que ocho años antes ya había trabajado con Eastwood en Firefox: El arma definitiva (1982). Eastwood se quedo con el papel de John Wilson y para el resto del elenco Selway contrato a Jeff Fahey, que venia de rodar bajo las ordenes de la ex mujer de Eastwood, Sondra Locke, el thriller Impulso (1990) y el policíaco Código azul (John Mackenzie, 1990). George Dzundza, que también venia de rodar Impulso (supongo que Locke hablaría maravillas de estos dos a Eastwood) se hizo con el papel de Paul Landers, el productor al que Wilson (Eastwood) saca de quicio constantemente. El papel de Kay Gibson fue a parar a Marisa Berenson, vista en Cabaret (Bob Fosse, 1972) o Barry Lindon (Stanley Kubrick, 1975) pero que llevaba unos añitos estancada en series de televisión como El despilfarro (1987), Hemingway (1988), Océano (1989) o Sangre Azul (1990). De emular a Humphrey Bogart se hizo cargo Richard Vanstone, actor ingles conocido por participar en series muy british tal que Inspector Morse (1987) o Agatha Cristhie: Poirot (1989) y del resto del cast no diré nada porque no vale la pena ni mencionarlos. Yo no puedo hablar mas que bien de la película, cuanto mas la veo mas me gusta. Me encanta el cine dentro del cine, me chifla el papel de Clint Eastwood y sus diálogos y salidas de madre con todo el que se le cruce y para muestra un botón; “Me gustaría mucho contarle una anécdota, pero no debe interrumpirme, porque es demasiado bonita como para hacerlo. Estando yo en Londres, a principios de los 40 cenaba yo en el Saboy con un grupo de gente selecta, y a mi lado se sentaba una mujer bellísima, tanto como usted. Mientras cenábamos y caían las bombas, hablábamos de Hitler y le comparábamos con Napoleón. Todos decíamos cosas acertadas, y luego, de repente, aquella mujer habló y dijo que lo único que no le molestaba de Hitler era cómo trataba a los judíos. Naturalmente todos nos lanzamos contra ella, aunque en aquella mesa no había ningún judío, pero ella insistía. En fin, ella empezó a decir lo que opinaba de todo aquello, y que si pudiera los mataría a todos, quemándolos en hornos, igual que Hitler. Todos nos quedamos en silencio. Hasta que yo, dirigiéndome a ella le dije: señora, le aseguro que he cenado con alguna de las zorras más asquerosas de mi época, y he cenado con alguna de las zorras más asquerosas del mundo entero, pero usted, señora, es la zorra más asquerosa de todas. En fin, ella se levantó para irse, tropezó con una silla y cayó al suelo y... todos seguimos sentados. Nadie movió un dedo para ayudarla. Y al final cuando pudo levantarse, le dije una vez más: usted, querida, es la zorra más asquerosa con la que he cenado jamás. ¿Y sabe qué ocurrió? Al día siguiente ella fue a denunciarme a la embajada americana, y me llamaron para reñirme. Y luego cuando investigaron, averiguaron que ella era un agente alemán, y la detuvieron. ¿Qué le parece? -¿Por qué me ha contado esa anécdota? - Pues... no sé. No es que crea que es usted un agente alemán, querida. Pero esta noche... tenía ganas de decirle a usted lo mismo, y no quería que pensara que no lo había dicho nunca. Usted señora es la... bueno, ya conoce el resto”. Y me apasiona la ambientación y la atmósfera que se crea al meter a un pequeño grupo de gente en un entorno que no es el suyo, esas reuniones nocturnas con unas copas de mas, esas cenas a la luz de la luna, la inmensidad de los paisajes... y si a eso le sumas el valor añadido que le da estar ambientada en África, pues ya me dirás, tienes como resultado una película entretenidisima sobre las obsesiones de un director autodestructivo y con ganas de gresca. 7/10



miércoles, 15 de julio de 2020

El Desafío (Lee Tamahori, 1997)



Tras una larga carrera como fotógrafo, asistente de director y director de anuncios televisivos, el Neozelandes Lee Tamahori dio el salto a la gran pantalla con la premiada Guerreros de antaño (1994) que le abrió las puertas de Hollywood de par en par y se estreno con la interesante pero fallida a nivel comercial Mulholland Falls (1996). Pese al descalabro económico de la película logro llamar la atención de los estudios gracias a su buen nivel en la dirección y los productores Art Linson y Lloyd Phillips le ofrecieron dirigir un guion que había escrito el dramaturgo y director David Mamet llamado “Bookworm” (titulo que tres meses antes del estreno se cambiaría por el de “The edge” tras barajarse otros como “Wild”, “Wilder”, “The wild”, “Into the wild”, “Wilderness now”, “Deadhunt”, “On the edge”, “Bloody betrayal” o “Edge”). Linson había sido productor de Aquel excitante curso (Amy Heckerling, 1982), Los intocables de Eliot Ness (Brian De Palma, 1987) o Los fantasmas atacan al jefe (Richard Donner, 1988) y en 1989 decidió fundar su propia productora; Art Linson Productions, que se estreno con Corazones de hierro (Brian De Palma, 1989) a la que siguieron el remake americano de Nikita de Luc Besson; La asesina (John Badham, 1993) y Heat (Michael Mann, 1995), Lloyd Phillips estaba recién salido de la producción de Doce monos (Terry Gilliam, 1995) y mas tarde produciría Limite vertical (2000), Amar peligrosamente (2003) y La leyenda del Zorro (2005), las tres dirigidas por Martin Campbell.
Tamahori acepto el proyecto y empezó la producción; El guion de David Mamet nos presenta a Charles Morse (Anthony Hopkins), un multimillonario e intelectual que viaja junto a su joven esposa Mickey (Elle MacPherson) y el cotizado fotógrafo de moda Bob Green (Alec Baldwin) a Alaska para hacer un reportaje de moda. Una vez allí, Morse, Green y el asistente Stephen (Harold Perrineau) sufrirán un accidente de avioneta y se verán envueltos en una desesperada lucha por la supervivencia en medio de las boscosas, frías y hostiles tierras de Alaska y, por si eso no fuese poco, deberán huir de un Oso Kodiak que les acecha para convertirlos en su menú. Los tres hombres pronto descubrirán que el mayor peligro no proviene de la naturaleza, sino del miedo y la traición de los hombres.
Para hacerse cargo de la fotografía se contrataron los servicios de Donald McAlpine, experimentado director de fotografía Australiano reconocido por su trabajo en Depredador (John McTiernan, 1987), Los últimos días del Edén (John McTiernan, 1992), Juego de patriotas (Phillip Noyce, 1992), Peligro inminente (Phillip Noyce, 1994) o Romeo y Julieta (Baz Luhrmann, 1996) y que aquí se luce fotografiando los portentosos parques naturales de Alberta, Canadá.
De la banda sonora se hizo cargo el maestro Jerry Goldsmith, que venia de componer la música para L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997) y Air Force One (Wofgang Petersen, 1997) y que trabajo en estrecha colaboración con el director Lee Tamahori para desarrollar una partitura mas diversa que otras de sus obras. Inicialmente, la partitura fue lanzada en CD en 1997, tras el lanzamiento de la película, por RCA Records, pero con el tiempo, el primer lanzamiento se agoto, lo que llevo a La-La- Land Records a emitir una tirada nueva de 3500 unidades con 25 minutos de música inédita que también se agoto en julio de 2013. Que decir tiene que Jerry Goldsmith nunca defrauda y aquí se marca autenticas maravillas épico-emocionales como “Lost in the wild”, “Rescued” o “Mighty Hunter”.
De encontrar a los interpretes adecuados para la película se hizo cargo Donna Isaacson, directora de casting en películas como Cocktail (Roger Donaldson, 1988), Muerte entre las flores (Joel & Ethan Coen, 1990), Sol naciente (Philip Kaufman, 1993) o Broken arrow (John Woo, 1996) y cuya primera opción para interpretar al millonario Charles Morse fue Robert De Niro, que rechazo la propuesta debido a que ya tenia en agenda los rodajes de Cop Land (James Mangold, 1997), Jackie Brown (Quentin Tarantino, 1997) y La cortina de humo (Barry Levinson, 1997) y no le daba la vida para mas. Tras la negativa de De Niro se fue a por Dustin Hoffman, que debió hablar con De Niro con el que estaba rodando La cortina de humo y dijo; “si tu no la haces, yo tampoco” punto pelota. El tercero en dar largas al papel fue Michael Caine, que prefirió embarcarse en el Nautilus para interpretar al Capitán Nemo en la miniserie 20.000 leguas de viaje submarino. El que afortunadamente dijo “Si” fue Anthony Hopkins que acababa de rodar Sobrevivir a Picasso (James Ivory, 1996) y tenia su agenda libre hasta el inicio del rodaje de Amistad (Steven Spielberg, 1997) y que se marca una actuación bastante potente pasando de ser inicialmente un viejo apocado y algo timorato a convertirse en un autentico superviviente con renovadas ansias de beberse la vida a gigantes sorbos. Eso si, aceptar el papel estuvo a punto de costarle la vida ya que durante el rodaje se estaba medicando por unos problemas en el cuello y durante una escena se cayó en un rio helado y debido a los efectos de los analgésicos no sintió el frio hasta que comenzó a sufrir hipotermia por lo que tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital para recibir tratamiento.
Para dar vida a Bob se considero a varios actores, entre ellos Ray Liotta, que declino la oferta para hacerle la vida imposible a la preciosa Lauren Holly en la muy disfrutable e injustamente despreciada Turbulence (Robert Butler, 1997). Los productores también se acercaron a Richard Gere, que también declino la oferta para centrarse en El laberinto rojo (Jon Avnet, 1997) y The Jackal (Michael Caton-Jones, 1997), de Gere se paso a John Travolta, que también paso del proyecto para rodar la bizarrada de Cara a cara (John Woo, 1997) así que finalmente y tras tantas negativas el elegido fue Alec Baldwin, que venia de estrenar la (para mi) cojonuda Prisioneros del cielo (Phil Joanou, 1996) y la interesante Fantasmas del pasado (Rob Reiner, 1996).
La elegida para interpretar a la esposa infiel fue la supermodelo Elle MacPherson, que seguía intentando meter la cabeza en Hollywood tras el batacazo gayer de Batman y Robin (Joel Schumacher, 1997) y que aquí luce palmito durante cinco minutos y para de contar porque para una escena que tiene en la que tiene que actuar la caga de principio a fin. Carrera al traste.
Harold Perrineau, que venia de interpretar a Mercutio en Romeo y Julieta (Baz Luhrmann, 1996) y mas tarde conocido por sus papeles de Link en la saga Matrix o de Michael Dawson en la serie Lost (2004-2010) se haría cargo de interpretar a Stephen, la primera (y única) victima de el Oso Kodiak que va tras el trío por los gélidos parajes de Alaska. Y, ¿quien es el dichoso Oso? Pues ni mas ni menos que Bart The Bear, el cual vale la pena nombrar ya que tiene una filmografia con títulos destacados como El clan del oso cavernario (Michael Chapman, 1986), Dos cuñados desenfrenados (Howard Deutch, 1988), El oso (Jean-Jacques Annaud, 1988), Colmillo blanco (Randal Kleiser, 1991), En tierra peligrosa (Steven Seagal, 1994), Leyendas de pasión (Edward Zwick, 1994) en la que ya “trabajo” junto a Anthony Hopkins o Doce Monos (Terry Gilliam, 1995) e incluso participo en la 70 ceremonia de entrega de los Oscar entregando el premio a mejor edición de sonido para Titanic (James Cameron, 1997), ahí es nada.
La película se rodó completamente en Canadá entre el 19 de agosto y el 22 de noviembre de 1996, contó con un presupuesto de 30 millones de dolares y recaudo a nivel mundial unos escasisimos 43, dejando unas perdidas de 9 millones para el estudio.
A mi me sigue funcionando a las mil maravillas, una peliculilla de aventuras y supervivencia sin mayores pretensiones que se deja ver perfectamente y no aburre en ningún momento. 6/10



viernes, 1 de mayo de 2020

Los Últimos Guerreros (Tab Murphy, 1995)



Tras un accidente de trafico en el que se ve involucrado un autobús que transporta presos, tres de estos escapan a las montañas del Oxbow en Montana. Lewis Gates (Tom Berenger), un experto rastreador es contratado por el sheriff Deegan (Kurtwood Smith) para encontrarlos. Durante la búsqueda los presos desaparecen misteriosamente y Gates unicamente encuentra sangre y una antigua flecha india. Picandole la curiosidad decide pedirle consejo a la antropologa Lillian Sloane (Barbara Hershey). Esta, después de unas reticencias iniciales decide ayudar a Gates y ambos se adentran en los bosques siguiendo los indicios de la existencia de una tribu de indios cheyennes, que todavía, a finales del siglo XX, viven aislados del mundo exterior.
Tras dejar pasar un tiempo prudente (5 años) desde el estreno de Bailando con lobos (Kevin Costner, 1990) el afamado Mario Kassar, productor de películas que me han acompañado toda la vida como Acorralado (Ted Kotcheff, 1982), Traición sin limites (Walter Hill, 1987), Danko: Calor rojo (Walter Hill, 1988), Desafío total (Paul Verhoeven, 1990), Soldado universal (Roland Emmerich, 1992), Máximo riesgo (Renny Harlin, 1993) o Stargate (Roland Emmerich, 1994) pensó; ¡voy a subirme al carro y produciré una “Bailando con lobos de videoclub”! Dicho y hecho, Kassar se asocio con Thomas Hedman, que lo mas decente que ha hecho en su carrera es Esquía como puedas (Bob Spiers, 2001) con Leslie Nielsen y la tremebunda Natasha Henstridge (aun recuerdo aquel 1995 y el primer visionado de su portentoso cuerpo en Species...), Donald Heitzer, que había trabajado en labores de producción en películas como Bitelchus (Tim Burton, 1988) y las anteriormente mencionadas Soldado universal y Stargate. Todo bajo el amparo de la productora de Kassar y su socio Andrew G. Vajna, Carolco Pictures, que ese mismo año se iría al garete tras el estrepitoso fracaso comercial de la injustamente tratada La isla de las cabezas cortadas (Renny Harlin, 1995). Junta a Carolco también invirtió pasta Savoy Pictures, productora de la divertida Los asesinatos de mama (John Waters, 1994), la olvidada pero muy disfrutable Escape de Absolom (Martin Campbell, 1994) o el cojonudo neo noir Prisioneros del cielo (Phil Joanou, 1996) y que se encargaría de la distribución en el mercado norteamericano.
Para dirigir la película y escribir su guion, Kassar contrato a Tab Murphy, que venia de trabajar como guionista en Gorilas en la niebla (Michael Apted, 1988) y que tras este, su debut tras las cámaras, abandonaría la dirección para centrarse en la escritura de guiones para películas de animación como El jorobado de Notre Dame (Gary Trousdale y Kirk Wise, 1996), Tarzan (Chris Buck y Kevin Lima, 1999) o Atlantis: El imperio perdido (Gary Trousdale y Kirk Wise, 2001).
La música corrió a cargo de David Arnold, compositor ingles encargado de las bandas sonoras de Stargate (1994), Independence day (1996) y Godzilla (1998) dirigidas por Roland Emmerich, y los “Bond” El mundo nunca es suficiente (Michael Apted, 1999), Muere otro día (Lee Tamahori, 2002), Casino Royale (Martin Campbell, 2006) y Quantum of solace (Marc Forster, 2008). De la fotografía se encargo el alemán Karl Walter Lindenlaub, otro viejo conocido de Roland Emmerich (¿no esta saliendo demasiado su nombre en esta reseña?) con el que trabajo en El secreto de los fantasmas (1987), Estación lunar 44 (1990), Soldado universal (1992), Stargate (1994) o Independence Day (1996) y que venia de encargarse de la fotografía de la olvidada por el tsunami Braveheart (Mel Gibson, 1995), Rob Roy (Michael Caton-Jones, 1995).
Para hacerse cargo del diseño de producción se ficho a Trevor Williams, director de arte en Dillinger (1973) bajo las ordenes del gran John Milius, El luchador (1975) bajo las ordenes de otro grande, Walter Hill y encargado del diseño de producción en películas como el clásico de terror Al final de la escalera (Peter Medak, 1980) o la mítica Loca academia de policía (Hugh Wilson, 1984) y sus primeras cuatro secuelas.
De elegir al elenco de la película se encargaron el trío formado por Bette Chadwick, que venia de encargarse del casting canadiense de Leyendas de pasión (Arded Zwick, 1994), Cathy Sandrich, directora de casting que había trabajado en películas como Juego de patriotas (Phillip Noyce, 1992), El fugitivo (Andrew Davis, 1993) o Species (Roger Donaldson, 1995), Elizabeth Lang, que debutaba como directora de casting con esta película y Amanda MacKey, que debuto como encargada del casting en Remo, desarmado y peligroso (Guy Hamilton, 1985) y luego encadeno trabajos en Rocky IV (Sylvester Stallone, 1985), Star Trek IV: Misión salvar la tierra (Leonard Nimoy, 1986), La caza del Octubre Rojo (John McTiernan, 1990) o Ellas dan el golpe (Penny Marshall, 1992).
Para el papel de Lewis Gates se contrato a Tom Berenger, que venia de trabajar con este trío en el thriller pseudoerotico Sliver (Phillip Noyce, 1993) y el cual necesitaba de un buen proyecto ya que venia de rodar una película con escasa repercusión comercial como Misión explosiva (Dennis Hopper, 1994) cuyo único aliciente era la presencia de la explosiva ex-vigilante de la playa Erika Eleniak y dos Tv Movies; Un western con buenas criticas llamado Los ángeles vengadores (Craig R. Baxley, 1995) y el thriller picanton Perdición (George Case, 1995). Para interpretar a su partenaire femenina, Lillian, se ficho a Barbara Hershey que venia de encadenar tres éxitos en cine como El ojo publico (Howard Franklin, 1992), Un día de furia (Joel Schumacher, 1993) y Rebeldes del swing (Thomas Carter, 1993) pero que sus últimos trabajos habían sido en miniseries de televisión (Regreso a Paloma Solitaria y La Biblia: Abraham) y llevaba un par de años sin trabajar ni en cine ni en televisión y por ultimo (ya que los demás miembros del reparto no pintan mucho) el papel del sheriff fue a parar a Kurtwood Smith, mítico Clarence de Robocop (Paul Verhoeven, 1987) y grandisimo secundario en películas que he visto una y otra vez en el VHS como Rambo III (Peter MacDonald, 1988), la injustamente tratada Fortaleza infernal (Stuart Gordon, 1992), Broken Arrow (John Woo, 1996) o la película en la que me enamore de Ashley Judd, Tiempo de matar (Joel Shumacher, 1996).
Cuando vi por primera vez esta película no me dejo buen sabor de boca, no se si es porque por aquella época los indios no me interesaban o porque ya andaba perdido en el mundo de los action-heroes, pero el hecho es que no volví a verla jamas. Hasta hoy.
Y debo reconocer que me ha gustado mas de lo que pensaba, cierto es que atufa mucho a Bailando con lobos (low cost) pero aun así deja muy buen sabor de boca. Que podría ser mas épica, pues si. Que podría tener mas enjundia su trama, pues también. Pero sus carencias las suple con sus virtudes, que (para mi) las tiene. Sobretodo tres; un Tom Berenger en su salsa y desprendiendo carisma, una Barbara Hershey tan atractiva que me ha dado por bajarme películas suyas como un loco y unos paisajes y escenarios naturales maravillosos. Tan solo lamento que no se profundice mas en la historia de amor de los protagonistas, pagaría por que se olvidasen de los indios y la trama se centrase unicamente en su incipiente romance entre montañas, riachuelos y valles... ¡Hubiese sido maravilloso! Ainsss... 7/10

jueves, 13 de febrero de 2020

Los Piratas De Las Islas Salvajes (Ferdinand Fairfax, 1983)


Tras el éxito de taquilla que supuso En busca del arca perdida (Steven Spielberg, 1981) todos los grandes estudios de Hollywood se pusieron a producir películas de corte similar como Sky Pirates (Colin Eggleston, 1986), Las minas del rey Salomón (J. Lee Thompson, 1985), Allan Quatermain y la ciudad perdida del oro (Gary Nelson, 1986), El templo del oro (J. Lee Thompson, 1986) o El rio de la muerte (Steve Carver, 1989) y si, ninguna llego a la altura. Una de esas películas que salieron a rebufo de Indiana Jones y que hoy en día es una gran olvidada es esta Los piratas de las islas salvajes (Nate and Hayes en su titulo original).
En su momento la película fue un fracaso en taquilla. Tuvo un presupuesto de 12 millones de dolares y apenas recaudo 2 a nivel mundial, pero seria injusto culpar a la película en si. La Paramount había comprado la película, que fue financiada por inversores Neozelandeses aprovechando lagunas fiscales, y cuando les presentaron el corte final en el verano de 1983 se preocuparon por las similitudes estilísticas que tenia con En busca del arca perdida (que había llenado de billetes las arcas de la Paramount dos años antes) y como Spielberg ya estaba en preproducción de Indiana Jones y el templo maldito (1984) decidieron no darle mucha publicidad (solo la justa para cumplir obligaciones contractuales) por miedo a que el publico no aguantase películas tan similares en tan poco espacio de tiempo y que esto perjudicase la recaudación de la película de Spielberg que se estrenaría tras esta. Así que para reducir perdidas decidieron darle muy poco bombo publicitario y una cosa llevo a la otra. Cierto es que la película no esta a la altura de Indiana Jones, pero es una estimable peliculilla de aventuras que se deja ver a las mil maravillas.
La película cuenta con un guion escrito a cuatro manos entre David Odell, escritor que venia de Cristal Oscuro (Jim Henson, Frank Oz, 1982) y que luego puso sus manos en los libretos de Supergirl (Jeannot Szwarc, 1984) y Masters del universo (Gary Goddard, 1987) y Lloyd Phillips, productor sudafricano de películas como Doce monos (Terry Gilliam, 1995), El desafió (Lee Tamahori, 1997), Limite vertical (Martin Campbell, 2000) o Malditos bastardos (Quentin Tarantino, 2009) y que hizo su debut y su única escritura de guion con esta película.
La trama de la película esta inspirada en las andanzas reales del capitán de barco William Henry “Bully” Hayes, quien navego en los mares del pacifico sur a mediados del siglo XIX hasta su asesinato en 1877 y que según algunos escritores fue “el ultimo de los bucaneros”.
La dirección de la película corrió a cargo de Ferdinand Fairfax, director ingles especializado en televisión y que solo tiene un par de películas de cine mas en su haber ademas de esta; Una especie de Águila de acero pero ambientada en Corea del norte (Evasión del norte, 1988) y una de competiciones de remo (True blue, 1996) con un joven Dominic West en su reparto.
El rodaje tuvo lugar entre Fiji y Nueva Zelanda donde se construyeron sets que incluían una aldea nativa de Fiji, un puerto comercial de Samoa de finales del siglo XIX, la transformación de un barco pesquero en una siniestra cañonera alemana a vapor y un puente de cuerda colgante sobre un barranco.
Para interpretar al capitán Bully Hayes se contrató a Tommy Lee Jones, que por aquel entonces era una cara conocida de la pequeña pantalla y del que tan solo puedo recomendar previamente su participación en la magnifica El ex-preso de Corea (John Flynn, 1977) ya que no seria hasta casi nueve años después cuando a principios de los años 90 pegaría el pelotazo al estrellato con películas como El fugitivo (Andrew Davis, 1993) o El cliente (Joel Schumacher, 1994), aunque yo siempre lo recordare por su papel del desquiciado Strannix en la genial Alerta Máxima (Andrew Davis, 1992). La guapísima Jenny Seagrove, que estaba recién salida del rodaje de Local Hero (Bill Forsyth, 1983) y cuya carrera no llego a despegar pese a que prometía, se encargo de dar vida a Sophie, la joven religiosa que acaba, por circunstancias de la vida, empuñando pistolas y espadas, al igual que su prometido en la película, el reverendo Williamson, al que interpreto Michael O´Keefe, actor con una amplia trayectoria televisiva y con pequeños papeles en cine en películas como El club de los chalados (Harold Ramis, 1980), El juramento (Sean Penn, 2001) o Michael Clayton (Tony Gilroy, 2007).Y para interpretar a la nemesis de “Bully” y villano de la función se requirieron los servicios del australiano Max Phipps, actor cuyo mayor merito cinematográfico es haber interpretado a uno de los capullos que perseguían a Mel Gibson en Mad Max 2, el guerrero de la carretera (George Miller, 1981).
Si hay algo que me ha llamado la atención de esta película es la cantidad de similitudes que tiene con Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra (Gore Verbinski, 2003), tanto el trío protagonista como su desarrollo dramático es prácticamente igual en ambas películas. Supongo que Disney, Bruckheimer y Verbinski tomarían nota y plagiaron (u homenajearon) a diestro y siniestro. Por lo demás, estamos ante una entretenida película de aventuras marinas, con unos paisajes naturales dignos de alabar, un protagonista con carisma y una trama que, aunque algo endeble, se deja ver con agrado. No os cambiara la vida, pero si os van las pelis de piratas, os gustara. Ademas, esta ambientada en el pacifico, cosa que se agradece ya que por norma general las películas del genero suelen estarlo en el mar caribe. 6/10

miércoles, 29 de enero de 2020

La aventura de los Ewoks: Caravana de valor (John Korty, 1984)



Un año después de El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983) y tras el éxito entre la chavalada de los simpáticos Ewoks, la factoría de LucasFilm se animo a producir junto a Korty Films este Spin-off para el mercado televisivo (aunque tuvo un breve estreno en salas en Alemania, Países Bajos, México, Australia y Nueva Zelanda). Lucas había permitido en el pasado que se explotase su franquicia en televisión con la producción de The Star Wars Holiday Special (Steve Binder/ David Acomba, 1978) pero quedo tan avergonzado con el resultado final (pese a su impacto económico) que decidió tomar el control total sobre el contenido y la producción de la película para asegurar unos mínimos de calidad.
La trama nos presentaba a la familia Towani, los cuales se ven separados tras el accidente de su nave en la luna de Endor. Los padres no tardan en ser capturados por el gigante Gorax, mientras que los hijos, Mace (Eric Walker) y Cindel (Aubree Miller) están desaparecidos. Los Ewoks encuentran a los niños en los restos del accidente, y estos deberán ganarse la confianza de los pequeños habitantes de Endor para emprender la aventura de rescatar a sus padres.
Dirigida por John Korty, director especializado en Tv Movies con cierto reconocimiento por películas como The autobiography of Miss Jane Pittman (1974) o Farewell to Manzanar (1976) y con un guion, basado en una historia escrita por George Lucas, a cargo de Bob Carrau, que cinco años después volveria a la franquicia como escritor de la serie de animación Star Wars: Los Ewoks (1985-1986). Del diseño de producción se encargo Joe Johnston, director artístico en Industrial Light & Magic (y jefe de diseño conceptual de la trilogía original de Star Wars) y que acababa de escribir y dibujar un libro sobre los Ewoks llamado; The Adventures of Teebo: A tale of Magic and Suspense (1984) y que mas tarde se pasaría a la dirección con películas de la talla de Cariño, he encogido a los niños (1989), Rocketeer (1991), Jumanji (1995), Jurassic Park III (2001) o Capitan America: El primer vengador (2011). La película contó con un presupuesto de 3 millones de dolares y fue rodada íntegramente en Marin County (California), condado donde se encuentra el Skywalker Ranch de George Lucas (¿pereza, George?) y donde también se encuentra el parque publico Roy´s Redwoods que alberga secuoyas de 300 años de edad (que se aprovecharon para dar vida a la boscosa luna de Endor).
Para los papeles protagonistas se contrató a Eric Walker, que venia de rodar un par de Tv Movies y estaba recién salido de hacer un esporádico en la serie Webster (1983) que se encargaría de dar vida a Mace, hijo mayor de la familia Towani y encargado de llevar el peso de la trama. Para interpretar a Cindel, la hija pequeña y nexo sentimental con los Ewoks, se eligió a Aubree Miller (se rumorea que la primera opción fue Drew Barrymore, pero supongo que por esa época ya estaba alcoholizada y Lucas pasaría de meterse en jaleos), que debuto con esta película y dio finalizada su carrera como actriz con la secuela La batalla del planeta de los Ewoks un año después. Fionnula Flannagan, la señora Mills de Los Otros (Alejandro Amenabar, 2001) y Guy Boyd, que salia de Remington Steele (1983-1984) y de rodar con Brian De Palma Doble Cuerpo (1984) interpretarían a los desaparecidos padres (Para el papel del padre, Jeremitt, se presento al casting Robert Englund, el famoso Freddie Krueger de Pesadilla en Elm Street) y Warwick Davis, Daniel Frishman, Debbie Lee Carrington, Tony Cox, Kevin Thompson, Margarita Farrell, Pam Grizz y Bobby Bell serian los encargados de meterse bajo los peludos disfraces de Ewok. De este grupo tan solo me interesan Warwick Davis, que habia debutado un año antes como Wicket en El retorno del Jedi (Richard Marquand) y que cuatro años después y de nuevo bajo el paraguas de George Lucas protagonizaría esa maravilla llamada Willow (Ron Howard, 1988) y Tony Cox, que al igual que Davis también participo en El retorno del Jedi, Willow y mas tarde intervino en la negrisima y divertidisima Bad Santa (Terry Zwigoff, 2003).
Y para acabar decir que en los premios Emmy de 1985, Caravana de valor se llevo dos galardones: Mejor programa infantil y mejores efectos visuales.
A ver, hacia siglos que no veía la película y la verdad es que se me ha hecho algo durilla, si he soportado su visionado ha sido porque el universo Star Wars me gusta y me trago todo lo que tenga que ver con el, pero me ha costado lo suyo y entre las interminables caminatas por el bosque y lo mal que me cae el personaje de Mace casi desisto. Aun así, me funciona como complemento a la trilogía original, al universo de Star Wars y como curiosidad de la que casi nadie se acuerda a la hora de hablar de spin-offs de la saga. En fin, entretenidilla (a ratos) peliculilla infantil de aventuras que se deja ver (mas o menos) si eres fan de la saga en general y de los Ewoks en particular. 4.5/10

martes, 17 de diciembre de 2019

55 Días en Pekin (Nicholas Ray, 1963)


Aquí hay mucha tela que cortar, así que empecemos; 55 días en Pekín es una aventura-bélico-dramático-histórica basada en el libro homónimo de Noel Gerson que narra los hechos conocidos como “Levantamiento de los bóxers”, un movimiento iniciado en noviembre de 1899 y finalizado el 7 de septiembre de 1901, surgido en China contra la influencia foránea en el comercio, la política, la religión y la tecnología de los últimos años del siglo XIX en el que cerca de 230 extranjeros, miles de chinos cristianos, un número desconocido (entre 50.000 y 100.000) de rebeldes, sus simpatizantes y otros chinos murieron durante las revueltas y su posterior represión.
La película fue producida por Samuel Bronston, famoso productor del Hollywood clásico y que tras pegarse el leñazo con esta película (tuvo un presupuesto de unos 17 millones de dólares y tan solo logro recaudar unos 10) y la posterior La caída del imperio romano (Anthony Manm,1964) debido al alto coste de sus producciones (y sus pocos ingresos en taquilla) llegando incluso a comprar los Estudios Chamartín de Las Rozas (Madrid) en 1959 para rodar sus desmesuradas y épicas producciones, tuvo que declararse en bancarrota debiendo 5.6 millones de dólares a Pierre S. de Pont (presidente de DuPont Corportation y de General Motors) y otros 6.5 millones a la Paramount.
Para dirigirla, Bronston contrato los servicios de Nicholas Ray, director de las icónicas Johnny Guitar (1954), Rebelde sin causa (1955), Chicago, años 30 (1958 o Rey de Reyes (1961) y que por aquel entonces era un individuo torturado por la muerte de James Dean (al que dirigió en Rebelde sin causa), por su alcoholismo y ludopatía y que no las tenía todas consigo ya que pensaba que embarcarse en un proyecto de tal magnitud sería el fin para él. Y, lo cierto es que no se equivocaba ya que durante el rodaje tuvo un ataque al corazón y la película tuvo que ser finalizada tanto por Andrew Marton, que fue acreditado como director de la segunda unidad tras haber desempeñado ese papel en películas como Ben-Hur (William Wyler, 1959) y Cleopatra (Joseph L. Mankiewicz, 1963), por Guy Green, director de Comando de la muerte (1958), S.O.S, Pacifico (1959) o Luz en la ciudad (1962) y al que nunca acreditaron e incluso el propio Charlton Heston que arrimo el hombro ejerciendo labores de director.
Para el guion se contrato a Philip Yordan, que venía de trabajar en Rey de Reyes (también con Ray) y El Cid (Anthony Mann, 1961), Bernard Gordon, que venía de hacer lo propio en La semilla del espacio (Steve Sekely, 1963) y al director y escritor Robert Hamer para que escribiese diálogos adicionales.
De la banda sonora se encargó Dimitri Tiomkin, compositor de películas como Solo los ángeles tienen alas (Howard Hawks, 1939), Duelo al sol (King Vidor, 1946), Crimen perfecto (Alfred Hitchcock, 1954) o Rio Bravo (Howard Hawks, 1959) y que por 55 días en Pekín estuvo nominado a dos Oscar; Mejor banda sonora, que se lo arrebato John Addison por Tom Jones, y mejor canción (“So Little Time” compuesta junto a Paul Francis Webster); que se lo llevaron Jimmy Van Heusen y Sammy Cahn por Papa´s delicated condition.
La película fue filmada entre Valencia y los estudios construidos por Samuel Bronston en Las Rozas (donde se construyo el set más grande hasta la fecha para representar el Pekín de la época y que costó la friolera de 900.000 dólares), de los que hay que decir que tras el fracaso comercial de esta y su siguiente La caída del imperio romano, se vendieron los terrenos y se construyó un complejo residencial.
Para el rodaje, con multitud de extras (unos cuatro mil, mas o menos), se necesitaban más chinos de los que habían en aquellos momentos por Madrid y sus alrededores, así que la producción busco chinos por toda Europa y se trajo a todos los que pudo de diversas lavanderías y restaurantes (llegando incluso a cerrar muchos de ellos en el verano de 1962) para poder rodar las escenas masivas.
De la fotografía se iba a encargar Aldo Tonti, experimentado cámara que había trabajado en infinidad de proyectos como por ejemplo; Las noches de Cabiria (Federico Fellini, 1957) o Barrabás (Richard Fleischer, 1961), pero cuando vio los sets construidos en los estudios de Bronston, afirmo que le sería imposible fotografiarlos de la manera que Nicholas Ray quería, así que declino la oferta y el elegido finalmente fue Jack Hildyard, que venía de trabajar a las ordenes de Norman Panama en Dos frescos en órbita (1962) y que tras 55 días en Pekín, trabajo a las ordenes de Joseph L. Mankiewicz (sin acreditar) en Cleopatra (1963).
La película fue filmada en Technicolor y Technirama e implico el uso horizontal de película de 35mm, lo que resulto en un formato de película impresa de 70mm siendo su relación de aspecto 2.20:1, con la imagen final vista a a2.35:1 en impresiones de 35mm.
Para los papeles principales se contrato a Charlton Heston, que venía de petarlo con Ben-Hur, El Cid y Aventura en Roma (Melville Shavelson, 1962) y que interpretaría a el Mayor Matt Lewis, personaje basado libremente en el oficial a cargo de la guardia marina de la Legación de los Estados Unidos, luego capitán y más tarde general, John Twiggs Myers (1871-1952) que estuvo a la vanguardia de algunos de los combates más duros de las legaciones sitiadas en Pekín durante las revueltas.
A Ava Gardner, que llevaba tres años sin trabajar desde que rodó El ángel vestido (Nunnally Johnson, 1960) como la baronesa Natalie Ivanoff en un papel para el que Bronston quería a Deborah Kerr a toda costa y para el que Heston sugirió a Jeanne Moreau o Melina Mercouri. Sin embargo, el director Nicholas Ray insistió en que fuese Gardner la elegida, cosa que no alegro demasiado a Heston y que propicio una mala relación entre ambos durante el rodaje llegando incluso a declarar Heston que la relación laboral entre él y Gardner era pésima ya que según afirmaba este, Garden se comportaba de manera poco profesional, apareciendo incluso borracha por el set, maldiciendo al director, exigiendo constantemente reescrituras y arruinando días de rodaje por su mal carácter.
El trío protagonista se cerraría con la contratación de David Niven, que venía de rodar Al final de la noche (Anthony Asquith, 1962) y La ciudad prisionera (Joseph Anthony, 1962) y que se metería en la piel del embajador británico Sir Arthur Robertson.
La película fue estrenada por Allied Artists el 29 de mayo de 1963 y recibió críticas bastante tibias, principalmente debido a sus inexactitudes históricas. Sin embargo, la película fue elogiada por la critica por las actuaciones de su elenco, la dirección de Ray, la excelsa banda sonora de Dimitri Tiomkin, por sus espectaculares secuencias de acción y por su diseño de producción y pese a ser un estrepitoso fracaso en la taquilla, con el paso del tiempo se convirtió en una película de culto.
A mí no es que sea una película que me enamore, pero se deja ver perfectamente y es bastante entretenida. La única pega que le pongo es que para su excesiva duración (dos horas y media) cuenta demasiado poco sobre el trasfondo político, el contexto historico que propició el levantamiento y el drama que alli se vivió y se centra casi exclusivamente en la acción. Pero bueno, gracias a la gran labor del trío protagonista (aunque Gardner esta poco aprovechada a mi modo de ver) y a su grandísimo diseño de producción, es una película que vale la pena ver, aunque sea solo una vez. 5/10

martes, 3 de diciembre de 2019

Orca: The Killer Whale (Michael Anderson, 1977)


Tras ver Tiburón (Steven Spielberg, 1975), el famoso productor Dino De Laurentiis llamo a su colaborador Luciano Vincenzoni y mientras deglutía un ampuloso plato de espaguetis con albóndigas le espeto; “búscame un animal más duro y temible que el tiburón blanco” y así fue como arranco la preproducción de esta entretenida película producida por el propio De Laurentiis con su productora junto a Famous Films y dirigida por Michael Anderson, director clásico con un sinfín de títulos en su haber entre los que destacan (por poner algún ejemplo) La vuelta al mundo en 80 días (1956), Las sandalias del pescador (1968) o La fuga de Logan (1976) y que con esta Orca se sumo al carro de películas que surgieron a rebufo del éxito en taquilla de Tiburón, películas como; Piraña (1978), Tentáculos (1977), Voracidad (1979), Barracuda (1978), Tintorera (1977), Playa sangrienta (1980), Piraña II: Los vampiros del mar (1981), Humanoides del abismo (1980), La isla de los hombres peces (1979), El devorador del océano (1984), Mako, el tiburón de la muerte (1976) o las secuelas del film de Spielberg, Tiburón 2 (1978), Tiburón 3 (1983) o Tiburón, la venganza (1987).
La trama nos presenta al capitán Nolan (Richard Harris), un pescador ajado por el paso del tiempo y algo cascarrabias que ha vivido toda su existencia obsesionado con la idea de cazar un peligroso ejemplar de orca para venderla al mejor postor y agenciarse un buen botín con el que vivir de las rentas. En una de sus expediciones se encuentra con un grupo de esas gigantescas criaturas y decide cazarlas con la ayuda de su tripulación. Consigue capturar a una hembra embarazada que lucha desesperadamente por liberarse, pero, al acercarse demasiado a la hélice del barco, queda mortalmente herida y pierde al ballenato que esperaba. Aunque el macho se ve obligado a observar impotente la tragedia, desde ese momento la venganza será el único objetivo de su vida. Para lidiar con tamaño percal Nolan contara con la ayuda de Rachel Bedford (Charlotte Rampling), una bióloga, dedicada al estudio de los cetáceos y amante de la vida submarina y que tras fracasar en su intento por que Nolan y su tripulación dejen en paz a la orca decidirá ayudarle en su empeño de acabar con ella viendo los destrozos que el macho orca está perpetrando en el pueblo de Southport. Hay que decir que Nolan no sale en su busca por voluntad propia, ya que si por el fuese no volvería a adentrarse en el mar mientras dicha orca rondase cerca, pero viendo los continuos ataques de la orca al pueblo y a los barcos pesqueros de la zona, los lugareños obligan a Nolan a que salga en su busca ya que temen que se les joda todo el chiringuito de la pesca mientras la orca siga viva y jodiendo al personal.
Del guion se encargó el propio Luciano Vincenzoni, que se había pasado meses junto a su hermano por las costas de Nueva Inglaterra y Terra Nova buscando animales salvajes con los que nutrir el ansia fílmica (y monetaria) de De Laurentiis. Vincenzoni, que ya había trabajado en labores de guionista en películas como La muerte tenía un precio (Sergio Leone, 1965) o El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966) y que más adelante trabajo en Ejecutor (John Irvin, 1986) y Malena (Giuseppe Tornatore, 2000) unió fuerzas junto al también guionista Sergio Donati que venía de trabajar en películas como ¡Agáchate, maldito! (Sergio Leone, 1971), Hasta que llego su hora (Sergio Leone, 1968) y que más tarde volvería a unir fuerzas con Vincenzoni en Ejecutor.
En los papeles protagonistas encontramos a Richard Harris, que venía de hacer La venganza de un hombre llamado Caballo (Irvin Kershner, 1976), El puente de Casandra (George P. Cosmatos, 1976) y Gulliver (Peter R. Hunt, 1977) y que según se cuenta, en esta Orca hizo el mismo todas sus escenas de riesgo estando a punto de irse al mas allá en un par de ocasiones y que rechazo trabajar con Ingmar Bergman en El huevo de la serpiente (1977) para protagonizar esta película (decisión de la cual según el mismo aun se arrepiente). También tenemos a Bo Derek en un pequeño papel haciendo su debut cinematográfico pese a que previamente había rodado a manos de su pajillero marido la película Fantasies, pero que no se estreno hasta 1981.
Como partenaire femenina de Harris tenemos a la atractiva Charlotte Rampling, que venía de armarla unos años atrás en El portero de noche (Liliana Cavani, 1974) y de enamorarme con su sensual y pérfida Velma de Adiós, muñeca (Dirk Richards, 1975) y como secundarios tenemos a un Robert Carradine recién salido de Cannonball (Paul Bartel, 1976) a Will Sampson que venía de petarlo con El fuera de la ley (Clint Eastwood, 1976) y a Peter Hooten que era un habitual de la televisión y tras Orca solo cabe destacar su participación en Aquel maldito tren blindado (Enzo G. Castellari, 1978).
La película se rodo entre Malta (donde se construyo el set polar a modo de ártico), la península de Labrador en Canadá y el Marine World de Redwood City en California. Las Orcas reales (y entrenadas) que salen en la película fueron filmadas en el Marineland of the Pacific y el Marine World Africa, también se utilizaron replicas de las Orcas de goma y de animatrónica, se dice que estas eran tan reales a la vista que un grupo de activistas pro derechos de los animales atacaron los camiones de producción donde las llevaban pensando que estas eran reales.
Para la banda sonora se contrataron los servicios del mitico Ennio Morricone, que nos brindo una partitura realmente emotiva y exquisita con un leit motiv de esos que se te quedan marcados en el cerebro durante días.
Para terminar decir que la película tuvo un presupuesto de 6 millones de dólares y entre EEUU y Canada recaudo alrededor de 14.
A ver, ni estamos ante Tiburón, ni ante una obra maestra, pero a mi humilde parecer es una película bastante apreciable, con una interesante trama, unos personajes carismáticos y bien desarrollados, una logradísima ambientación y sobre todo con un punto distinto a lo visto en este tipo de películas, aquí la orca del título no es la amenaza o antagonista de los personajes principales, más bien es la autentica protagonista que cual Charles Bronson marino va en busca de quienes acabaron con la vida de su pareja e hijo, toda una película de venganzas con una aproximación nada convencional en el género que hará las delicias de todos lo que como yo améis las tramas marinas con rudos pescadores, pueblecitos costeros y barcos a la deriva. 6/10