Título Original: Stay Tuned
Título Traducido: Permanezca En Sintonía
Año: 1992
Duración: 98 Minutos
País: Estados Unidos
Director: Peter Hyams
Guión: Tom S. Parker, Jim Jennewein
Música: Bruce Broughton
Fotografía: Peter Hyams
Reparto: John Ritter, Pam Dawber, Jeffrey Jones, Eugene Levy, David Tom, Heather McComb, Joyve Gordon, Bob Dishy.
Productora: Warner Bros. Pictures
Género: Comedia
Sinopsis: Roy Knable (John Ritter) se pasa el día delante del televisor a pesar de
las quejas de Helen (Pam Dawber), su mujer. Un día Roy recibe la
extraña visita de Spike (Jeffrey Jones), un hombre que establece un
pacto con él: le entrega lo último en antenas parabólicas de TV por
satélite; pero, a cambio, Roy le vende su alma al diablo. El resultado
es que Roy y Helen se encuentran de repente atrapados dentro del
televisor, y serán sus hijos Darryl (David Tom) y Diane (Heather McComb)
los que tendrán que rescatarlos.
Roy Knable (John Ritter) es
un padre de familia que trabaja vendiendo repuestos de fontanería, además de
esto, Roy es un jodido adicto a la televisión, nada mas llega a casa lo primero
que hace es sentarse en su sillón frente a la tele y tragarse lo que echen hora
tras hora, ya sean deportes, películas, documentales o incluso anuncios, esto está
haciendo que su relación con su mujer Helen (Pam Dawber) vaya de mal en peor,
Roy prefiere ver un partido de los Seattle Supersonics a compartir lecho con su
esposa, la cosa esta tan mal que tras una discusión Helen sale por patas de
casa enfurecida no sin antes cargarse el televisor, Roy sigue a lo suyo con una
tele portátil, pero en ese momento suena el timbre de la puerta, es Spike
(Jeffrey Jones) un extraño vendedor que le ofrece a Roy una oferta que no podrá
rechazar, un nuevo sistema de televisión con 666 canales de puro
entretenimiento, Roy no quiere comprar –pese a que los ojos se le salen de las
orbitas al ver el equipo- pero Spike le dice que no hace falta que lo compre,
puede tenerla a prueba, para ello solo tendrá que firmar unos papeles, Roy
acepta sin saber que acaba de firmar un contrato con un secuaz de el mismísimo Satanás.
Al rato Helen vuelve a casa para intentar hacer las paces con Roy pero al ver
el percal montado en el salón se enfurece aun mas y le amenaza con divorciarse,
en plena discusión la antena parabólica del nuevo equipo de Roy se conecta y
absorbe a Roy y a Helen dentro de la televisión, ahora solo dispondrán de 24 horas
para intentar escapar del diabólico dial antes de que sus almas vayan directas
al infierno mientras van saltando de canal en canal.
Mitiquisima comedia
ochentera dirigida por Peter Hyams –Atmosfera Cero (1981), Timecop (1994)-.
Hacia porrones de años que no la revisitaba pero en mi infancia era todo un clásico
de los fines de semana, no quiero ni pensar en la de veces que la alquile y la
de veces que la vi en Canal + -que recuerdos-, La película va como un tiro,
apenas dura hora y media –no llega- pero desde los títulos de crédito iniciales
con esa maravillosa pieza musical de Bruce Broughton ya notas que estas ante
una comedia de las buenas de verdad, cierto es que es tan rápida y acelerada
que la trama apenas puede desarrollarse dramáticamente, pero aquí lo importante
es el ver a los protagonistas yendo y viniendo de canal en canal y programa en
programa, todos los programas por los que van pasando son parodias de programas
de la época, entre ellos por ejemplo; Videos de Primera, Pressing Catch, Doctor
en Alaska, los Looney Toones, Saturday Night Live, El Mundo De Wayne, Star Trek
y un largo etcétera, eso sí, todos con el toque demoniaco digno del infierno en
el que están emitidos, además salen montones de anuncios súper cachondos y también
muy gamberros, en fin, que es un no parar, un trasiego de aventuras ochenteras –pese
a ser del 92- que es una autentica delicia, todo rezuma aroma ochentero por
doquier, John Ritter está en su salsa , Pam Dawber está para mojar y Jeffrey
Jones lo borda como lugarteniente de Satanás, las caracterizaciones y los
escenarios son de nota y la música brilla a alto nivel, sobre todo el tema
principal. En resumen, una comedia alocada con aroma añejo repleta de tantas
coñas y gags que sería imposible destacar alguno, para mí un clásico absoluto
y una película que no me canso de ver.
8 / 10

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