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sábado, 27 de junio de 2020

Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy (Jack Sholder, 1985)



Apenas unos meses después del éxito cosechado por Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984), que recaudo a nivel mundial 25 millones de dolares partiendo de un presupuesto que no llegaba a 2, el productor y fundador de New Line Cinema, Robert Shaye se puso manos a la obra para producir la secuela y para ello contrato los servicios de David Chaskin, guionista que debutaba en cine con este encargo y que mas adelante escribiría los libretos de otras películas de terror como Granja maldita (David Keith, 1987) o Lecturas diabólicas (Tibor Takacs, 1989). Chaskin, en lugar de continuar la historia de la única superviviente de la primera película, Nancy (Heather Langenkamp), se centro en contar la historia de los nuevos residentes de la antigua casa de Elm Street de Nancy, uniéndose a una gran tradición de secuelas de terror que ignoran a los supervivientes de la entrega anterior y de paso añadió novedades como que esta vez Freddy Krueger no atacaría a sus victimas en los sueños, sino que poseería el cuerpo de un joven para poder asesinar a su antojo en la vida real, ademas de añadirle matices y un subtexto homoerotico que los productores inicialmente negaron que fuera intencional, pero que el propio Chaskin admitió años mas tarde que fue escrito intencionalmente para darles mas profundidad a los personajes. Una vez escrito el guion se le ofreció a Wes Craven la oportunidad de dirigir la secuela, pero Craven rechazo la oferta ya que nunca quiso o tuvo la intención de convertir la película en una franquicia y no le gusto nada el guion que le presentaron y la idea de que Freddy Krueger saliese de los sueños y matase “en la vida real” a través de poseer el cuerpo de un joven, así que dijo ¡Hasta luego, Lucas! Y se fue a dirigir la Tv Movie Hibernado vivo (1985), al año siguiente volvió al cine con Amiga Mortal (1986) y no regreso a la franquicia hasta la séptima entrega; La nueva pesadilla de Wes Craven (1994).
Eliminado de la ecuación Craven había que encontrar un sustituto y el elegido fue Jack Sholder, que había debutado tres años antes con la también película de terror Solos en la oscuridad (1982) protagonizada por Jack Palance, Donald Pleasence, Martin Landau y Dwight Schultz (mítico “Murdock” de “El equipo A”) y que pese a ser una basurilla había dejado buen sabor de boca en la industria y a partir de ahí, Sholder se especializaría en el genero con productos como Hidden (1987), Wishmaster 2: El mal nunca muere (1999) o Arachnid (2001). A mi su trabajo como director en esta entrega de Pesadilla me parece muy rudimentario y nada destacable y de su filmografia podría decir lo mismo, a la única película suya que le tengo cierto cariño es al actioner Renegados (1989), protagonizada por Kiefer Sutherland, Lou Diamond Phillips y la guapísima Jamie Gertz y que me trae buenos recuerdos de juventud.
De la fotografía, también muy regulera y que se limita a cumplir, se hicieron cargo a cuatro manos Jacques Haitkin, que venia de trabajar en la primera entrega de la saga y que volvió a trabajar con Sholder en Hidden (1987) y con Wes Craven en Shocker, 10.000 voltios de terror (1989) y Christopher Tufty, que era su segunda película como director de fotografía pero que tenia una larga experiencia en la segunda unidad en películas como Piraña (Joe Dante, 1978), El señor de las bestias (Don Coscarelli, 1982) o Repo Man (Alex Cox, 1984).
Como curiosidad decir que la New Line se jugaba mucho con esta secuela ya que no andaba muy bien de dinero por esa época y Robert Shaye, el jefe del estudio, se jugo el todo por el todo con ella llegando a inmiscuirse en la producción a saco, micro-gestionando todos los aspectos de esta, pasándose por el forro al director (cosa que casi les lleva a las manos) y ajustando la fecha de estreno al limite (menos de un año después del estreno de la primera parte) hecho que disparo la tensión en el set y que eternizo las horas de rodaje. Al final la película fue rentable, acumulando una taquilla de 30 millones de dolares alrededor del mundo y dejando unos beneficios de 12 millones para el estudio con lo que remontaron la paupérrima situación financiera y con ese flujo de dinero en efectivo New Line pudo seguir produciendo y despego gracias a películas como Phenomena (Dario Argento, 1985), Critters (Stephen Herek, 1986) y sus secuelas, Hairspray (John Waters, 1988), Rebelión en las ondas (Allan Moyle, 1990), Tortugas Ninja (Steve Barron, 1990) y secuelas, Mi Idaho Privado (Gus Van Sant, 1991), Glengarry Glen Ross (James Foley, 1992), El cortador de césped (Brett Leonard, 1992), Amor a quemarropa (Tony Scott, 1993), Dos tontos muy tontos (Peter & Bobby Farrelly, 1994), La mascara (Chuck Russell, 1994), Seven (David Fincher, 1995) y así hasta llegar a la trilogía de El Señor de los Anillos de Peter Jackson y petarlo de manera estratosferica.
Para encargarse de la banda sonora de la película se contrataron los servicios de Christopher Young, que venia de trabajar en dos películas cutre-salchicheras de serie b que personalmente me apasionan como La Reina de Barbaria (Hector Olivera, 1985) y Ruedas de fuego (Ciro H. Santiago, 1985) y que mas adelante trabajaría en Hellraiser (Clive Barker, 1987) y sus secuelas, la maravillosa y olvidada Bat-21 (Peter Markle, 1988) con un genial Gene Hackman huyendo de Vietnam gracias a su conocimiento del golf (y del gran Danny Glover), aquel vehículo de acción diseñado para Brandon Lee llamado Rapid Fire (Dwight H. Little, 1992), la gran Species (Roger Donaldson, 1995) con aquel reparto tan molón y noventero en el que estaban la bellisima Natasha Henstridge, Forest Whitaker, Michael Madsen, Ben Kingsley, Alfred Molina y Marg Helgenberger, la pequeña joyita Asesinato en la Casa Blanca (Dwight H. Little, 1997) que reunió los músculos y el carisma de Wesley Snipes, la belleza y elegancia de Diane Lane y la ironía de Dennis Miller o La Trampa (Jon Amiel, 1999) con Sean Connery intentando no romperse la cadera y Catherine Zeta Jones marcando tipazo con trajes de licra ajustados.
Para encargarse de los efectos de maquillaje se pensó en contratar de nuevo a David B. Miller, que había diseñado el maquillaje de Freddy para la película original, pero por problemas de agenda, tenia compromisos con Cocoon (Ron Howard, 1985) y Mi proyecto científico (Jonathan R. Betuel, 1985) no pudo hacerse cargo y se contrato a Kevin Yagher, que venia de trabajar en Viernes 13: Capitulo final (Joseph Zito, 1984) y bajo las ordenes del inefable Albert Pyun en Sueños radioactivos (1985). Yagher solo tenia unas pocas fotos y la película original como referencia, por lo que rediseño el aspecto de Freddy basándose en imágenes de victimas de quemaduras y volvió a encargarse del maquillaje en Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño (Chuck Russell, 1987), Pesadilla en Elm Street 4: El amo del sueño (Renny Harlin, 1988), la serie de televisión Las pesadillas de Freddy (1988-1999) y luego trabajo en películas como Los chicos del maíz 3: La cosecha urbana (James D.R. Hickox, 1995), Hellraiser 4: El final de la dinastía sangrienta (1996), que también dirigió bajo el seudónimo de Alan Smithee (seudónimo que se suele utilizar cuando no quieres que tu nombre figure en los créditos, ya sea por desavenencias o por vergüenza) o El club de los vampiros (Gilbert Adler, 1996).
El diseño de producción corrió a cargo de Gregg Fonseca, que había trabajado en la primera película y que diseño todos los sets que se ven en esta segunda parte, pero renuncio justo antes del comienzo de la filmación, alegando que la producción era demasiado apresurada y que su departamento en particular estaba severamente subfinanciado, así que la directora de arte Maggie Martin asumió el papel de Fonseca durante la fotografía principal.
Para encontrar al elenco de la película se recurrió a la directora de casting Annette Benson que había hecho lo propio en la primera película y que también lo haría en la 3ª, la 4ª y la 5ª entrega de la saga. Traer de nuevo a Robert Englund para interpretar a Freddy Krueger parecía obvio, pero Englund pidió un aumento de sueldo y la New Line lo mando a tomar por culo y contrataron a un extra para que encarnase a Krueger al mas puro estilo de los psychokillers enmascarados, mudos e impersonales tipo Jason Voorhees (Viernes 13) o Michael Myers (Halloween), pero tras dos semanas de rodaje el productor Robert Shaye se dio cuenta de que el extra en oposición a la actuación física de Englund no daba la talla y aceptaron todas las demandas económicas de Englund para que volviese a empuñar el guante con cuchillas, el sombrero y el jersey de colores.
Una vez con Englund de nuevo en el redil había que contratar a los que serian los protagonistas (y victimas) de la película. Para el papel de Jesse Walsh se pensó en Michael J. Fox, pero este declino la oferta debido a sus compromisos con Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985) y Teen Wolf (Rod Daniel, 1985). Tras la negativa de Fox se le hicieron pruebas a Brad Pitt, por aquel entonces un desconocido sin experiencia, que no convenció a los productores pero al que rescataron para participar en el episodio Black Tickets (1989) de la serie de televisión Las pesadillas de Freddy. También se probo a John Stamos, que por aquel entonces era un habitual en la serie Dreams (1984) pero que tampoco cuajo. Por el casting también paso Christian Slater y como los otros dos tampoco convenció ni a productores ni a director. El que si convenció en su prueba de casting fue Mark Patton, un joven actor que había tenido muy buenas criticas en Broadway con la obra de teatro Vuelve a la tienda de baratijas, Jimmy Dean y que daría al salto con la adaptación de dicha obra al cine a cargo de Robert Altman en 1982, paradojicamente resulta que Patton se había presentado al casting de la primera Pesadilla en Elm Street para interpretar a Glen, papel que finalmente se adjudico a Johnny Depp.
Otra debutante, Kim Myers, se encargaría de dar vida a Lisa Webber, se rumorea que a Myers tan solo la contrataron por su parecido a Meryl Streep, pero vete tu a saber... lo cierto es que Myers tras su debut no hizo nada destacable, mas allá de muchos episodicos en series de televisión y su participación en la cuarta entrega de Hellraiser; El final de la dinastía sangrienta y, supongo que porque la dirigió, como hemos dicho antes, Kevin Yagher, el encargado de el maquillaje en esta Pesadilla en Elm Street 2.
Robert Rusler, que venia de trabajar en La mujer explosiva (John Hughes, 1985) y que al año siguiente interpretaría a Tommy Hook en una película que a mi me encanta como es Thrashin´, patinar o morir (David Winters, 1986) se hizo con el papel de Ron Grady, que por cierto dicen que fue Robert Downey Jr, con el que trabajaba en La mujer explosiva, quien le llevo al casting. Y, para rematar el casting tenemos a Kerry, interpretada por Sydney Walsh, que estaba a punto de abandonar Los Ángeles después de varios intentos fallidos de comenzar su carrera y que tras ser elegida para este papel encadeno proyectos televisivos y participo en un par de películas importantes de los 90 como la comedia Tres hombres y una pequeña dama (Emile Ardolino, 1990) junto a Tom Selleck, Steve Guttenberg y Ted Danson y la maravillosa Le llaman Bodhi (Kathryn Bigelow, 1991)
La saga de Pesadilla en Elm Street me acompaño durante toda mi infancia y mas de una noche me dejo sin poder dormir, pero vista esta (inevitable) secuela hoy en día he de decir que me ha decepcionado bastante. Freddy sigue molando y los efectos especiales y de maquillaje mas de lo mismo, pero el resto de la película (¿Freddy saliendo de los sueños? Venga ya.) se me ha hecho bastante duro de ver, incluso me he aburrido soberanamente durante buena parte de la película. Pero en fin, es una película a la que le sigo teniendo cariño y se ve con agrado. 5/10


domingo, 14 de junio de 2020

Hard Rain (Mikael Salomon, 1998)



Si, lo digo ya, ¡me encanta esta peli! y no, no es un placer culpable, es una pequeña y entretenidisima joyita noventera de las que por desgracia ya no se hacen.
Cierto es que llego a rebufo de una nueva ola de cine catastrófico noventero, pero aun así los productores a ultima hora decidieron cambiar su titulo original “The Flood” (la inundación) por uno mas acorde a la acción como este “Hard Rain”, que todo sea dicho, mola que te cagas, para que el respetable no pensase que (solo) iba a ver otra película mas sobre algún tipo de catástrofe.
La idea principal de la película salio de la mente del guionista canadiense Graham Yost, que tras una corta carrera en series de televisión como Hey Dude (1989-1991), La cabeza de Herman (1991) o Altas esferas (1992-1993) pego el petardazo con el libreto de la acojonadamente trepidante Speed (Jan de Bont, 1994) de la que aun recuerdo las secuelas que me dejo durante todo ese verano mi enamoramiento por Sandra Bullock, pero en fin, sigamos que me pierdo. Tras Speed llego la ahora convertida (para mi) en clásica del cine de acción Broken Arrow: Alarma nuclear (John Woo, 1996) en la que Yost conocería al gran John Woo. ¿Y que mas da que se conocieran? Pues da porque el primer candidato para dirigir esta Hard Rain fue el propio Woo, pero durante la preproducción decidió abandonar el proyecto y centrarse en la bizarra Cara a Cara (1997) pasandole el testigo al sueco Mikael Salomon, cuya única experiencia como director había sido el drama familiar Un lugar muy lejano (1993) pero que tenia muy buena fama gracias a su trabajo como director de fotografía en Always (Steven Spielberg, 1989), Llamaradas (Ron Howard, 1991), Un horizonte muy lejano (Ron Howard, 1992) y sobretodo The Abyss (James Cameron, 1989) en la que se enfrento a un duro rodaje que se rodó casi en su totalidad en tanques de agua, algo que resulto definitivo para su contratación como director en esta Hard Rain, pese a ello, para la dirección de fotografía prefirió delegar en Peter Menzies, Jr director de fotografía que había debutado seis años antes con el thriller Arenas blancas (Roger Donaldson, 1992) y que venia de rodar tres películas noventeras que me encantan: El remake La Huida (Roger Donaldson, 1994) con Alec Baldwin y una Kim Basinger que quita el hipo, la obra maestra del cine de acción Jungla de cristal: La venganza (John McTiernan, 1995) y Tiempo de matar (Joel Schumacher, 1996) y que aquí se curra una buena fotografía.
La trama nos presenta a Tom (Christian Slater), un tipo que no encuentra su lugar en el mundo y que tras mucho ir de aquí para allá acaba enchufado trabajando junto a su tío Charlie (Edward Asner) como guardia de seguridad en un furgón blindado en el medio oeste americano. Cuando llegan a la pequeña localidad de Huntingburg les pilla el peor temporal de lluvias de la historia en la zona y su furgón se sale de la carretera y mientras esperan la ayuda son emboscados por Jim (Morgan Freeman) y su pandilla de atracadores, Kenny (Michael A. Goorjian), el señor Mehlor (Dann Florek) y Ray (Ricky Harris) que asesinan a Charlie. A partir de ese momento Tom huye con el dinero para intentar ponerlo a salvo y empieza un juego del gato y el ratón entre el y los ladrones mientras cae sobre ellos el diluvio universal.
La producción de la película se llevo a cabo gracias a un esfuerzo colaborativo entre las productoras British Broadcasting Corporation, H2L Media Group, productora de Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998), El patriota (Roland Emmerich, 2000), Lara Croft (Simon West, 2001) o Jack Reacher (Christopher McQuarrie, 2012), Marubeni, Mutual Film Company, Paramount Pictures, Polygram Filmed Entertainment, encargada de títulos como El gran Lebwoski (Joel & Ethan Coen, 1998), Notting Hill (Roger Michell, 1999), Sleepers (Barry Levinson, 1996) o The Game (David Fincher, 1997), Stargate Studios, tras la cual están Twister (Jan de Bont, 1996) o Un pueblo llamado Dante´s Peak (Roger Donaldson, 1997), Tele München Fernseh Produktionsgesellschaft, Toho-Towa, productora de Malditos bastardos (Quentin Tarantino, 2009), Enemigos públicos (Michael Mann, 2009), El hombre invisible (Leigh Whannell, 2020) o 1917 (Sam Mendes, 2019) y UGC PH, encargada de financiar Cowboys de ciudad (Ron Underwood, 1991), Memento (Christopher Nolan, 2000), Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) o Antes que el diablo sepa que has muerto (Sidney Lumet, 2007) y productores como Ian Bryce, productor de Casi famosos (Cameron Crowe, 2000), Spider-Man (Sam Raimi, 2002) o Transformers (Michael Bay, 2007), Mark Gordon, encargado de Código fuente (Duncan Jones, 2011) o Molly´s Game (Aaron Sorkin, 2017), Gary Levinson, que hizo lo propio en 12 Monos (Terry Gilliam, 1995) y Virus (John Bruno, 1999), Art Levinson, productor de las ochenteras Esta casa es una ruina (Richard Benjamin, 1986), Maniquí (Michael Gottlieb, 1987) y Espías sin identidad (Richard Benjamin, 1988), Allison Lyon Segan, productora de Speed (Jan de Bont, 1994) y Broken Arrow: Alarma nuclear (John Woo, 1996) y el propio Christian Slater, que se estrenaba como productor con esta película y la también rodada en 1998 Very Bad Things (Peter Berg, 1998), todo bajo la distribución de Paramount Pictures en Estados Unidos y de Sogepaq Distribución en España.
Para construir los sets de rodaje, que contaban, ademas de con inmensos tanques de agua, con el fondo escénico pintado mas grande jamas utilizado (hasta la fecha) en una película, se contrato a Ronald R. Reiss, encargado de los sets en películas como En tierra peligrosa (Steven Seagal, 1994), Twister (Jan de Bont, 1996) o Mensajero del futuro (Kevin Costner, 1997).
Para hacerse cargo de la banda sonora, los productores querían contratar al gran Jerry Goldsmith, pero no podían pagar su salario y mientras buscaban sustituto apareció en escena Christopher Young, que había participado como compositor en muchas de las películas con las que he crecido y que he visto una y otra vez como Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy (Jack Sholder, 1985), Bat 21 (Peter Markle, 1988), Rapid Fire (Dwight H. Little, 1992), Species (Roger Donaldson, 1995) o Asesinato en la Casa Blanca (Dwight H. Little, 1997) y que presiono mucho a los productores para conseguir el trabajo que finalmente consiguió, dejando una partitura muy parecida a lo que podría haber entregado Goldsmith pero sin su grandeza, este hecho se nota bastante en el brillante “Main Title” que tiene muchas similitudes al estilo de Goldsmith en Deep Rising: El misterio de las profundidades (Stephen Sommers, 1998).
En cuanto al rodaje, tuvo lugar entre el 26 de agosto de 1996 y el 9 de enero de 1997 y se filmo principalmente en Huntingburg (que también es donde tiene lugar la trama), Indiana, localidad que cuenta con dos grandes embalses cerca de la ciudad, en los estudios Palmdale en California y para el resto de exteriores la producción se desplazo hasta Etobicoke en Toronto, Canadá.
El presupuesto de la película fue de 70 millones de dolares y tan solo logro recaudar a nivel mundial la paupérrima cifra de casi 20 millones, convirtiéndose en un fracaso mayúsculo (pese a que mas tarde las ventas en VHS y DVD minimizaran las perdidas) y haciendo que la incipiente carrera de Salomon como director de cine parase en seco y acabase con sus huesos en la dirección de series y Tv Movies de tres al cuarto.
La elección del reparto se dejo en manos de Risa Bramon Garcia, directora de casting que había trabajado en Atracción fatal (Adrian Lyne, 1987), Wall Street (Oliver Stone, 1987), Sneakers (Phil Alden Robinson, 1992), Amor a quemarropa (Tony Scott, 1993), Speed (Jan de Bont, 1994) o El pacificador (Mimi Leder, 1997) y Randi Hiller, que venia de colaborar con Risa en El pacificador y que luego trabajaría en productos como The Haunting (Jan de Bont, 1999), Terminator 3: La rebelión de las maquinas (Jonathan Mostow, 2003), Crash (Paul Haggis, 2004), Inmersión letal (John Stockwell, 2005), 16 Calles (Richard Donner, 2006), Iron Man (Jon Favreau, 2008), Capitan América: El primer vengador (Joe Johnston, 2011) o Los Vengadores (Joss Whedon, 2012) que eligieron para los papeles principales a Christian Slater y Morgan Freeman. Slater, actor al que le tengo un gran aprecio ya que me ha hecho pasar ratos cojonudos durante mi tierna juventud, estaba ante su segundo intento por convertirse en una estrella del cine de acción tras su paso por Broken Arrow de John Woo, pero tras el fracaso comercial de Hard Rain no fructífero y su carrera empezó a decaer poco a poco hasta su relativo resurgir gracias a la serie de Mr. Robot (2015-2019) y Freeman venia de haberlo petado con Sin perdón (Clint Eastwood, 1992), Cadena perpetua (Frank Darabont, 1994) y Seven (David Fincher, 1995) y ahora ya andaba con sus papeles comerciales y alimenticios en plan “el tipo mas listo en la habitación” en películas como Reacción en cadena (Andrew Davis, 1996) o El coleccionista de amantes (Gary Fleder, 1997) y pese a que a el no le gusto nada el resultado de la película “¿Alguno de ustedes vio la película? No, simplemente no” llego a decir en una entrevista años después, yo tengo que decir que a mi si, y mucho y que el dúo formado por Slater y Freeman me funciona a las mil maravillas.
Otra a la que no le gusto mucho trabajar en la película fue Minnie Driver, que interpreta a Karen, restauradora de vidrieras de la iglesia del pueblo que se vera envuelta en todo el percal por ayudar al pobre Tom. Driver, que pese a ser una tía que por norma general nunca me ha gustado, en esta película lo hace y mucho, incluso la veo bastante mas atractiva de lo que me atrevería a reconocer. En fin, Driver estaba por esos años metiendo poco a poco el morrito en Hollywood gracias a películas como Goldeneye (Martin Campbell, 1995), Sleepers (Barry Levinson, 1996) o El indomable Will Hunting (Gus Van Sant, 1997) pero mas allá de eso y de ser recordada por prestarle su voz a la Jane del Tarzan (Chris Buck & Kevin Lima, 1999) de Disney su carrera tampoco llego a despegar del todo y ahora esta perdida entre Tv Movies y series de televisión. Y, para encarnar al sheriff Collins y a la postre villano de la película se contrato al pirado de Randy Quaid, que venia de hacer el payaso en Independence Day (Roland Emmerich, 1996) y que aquí gracias a estar mas contenido y serio esta mas convincente como avaro hijo de puta.
Me gusta Slater, me gusta Freeman, me atrae Driver, me encanta que la trama sea sencilla y no necesite de grandes villanos y complejas y megalomanas escenas de acción con planes de dominación mundial, me apasiona que todo ocurra en un pequeño pueblo y con pocos personajes y me chifla que llueva a mares y ver como poco a poco el agua va teniendo mas y mas presencia en la película. En definitiva, no es ninguna obra maestra, ni falta que le hace. Simplemente es una buena y entretenida película de acción. Punto. 7/10


jueves, 21 de mayo de 2020

La Casa Rusia (Fred Schepisi, 1990)



Interesante drama romántico ambientado en el mundo del espionaje basado en la novela homónima (publicada un año antes, aunque la preproducción empezó mientras la novela aun era un manuscrito) de John le Carré producida por Paul Maslansky, productor de la saga de Loca academia de policía junto a Pathé Entertainment (que se negó a participar en la producción si no se le aseguraba que estaría protagonizada por Sean Connery), Metro-Goldwyn-Mayer (que también ejerció de distribuidora) y Star Partners III Ltd, productora de Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991) o Rocky V (John G. Avildsen, 1990).
La Casa Rusia (nombre que recibe la sección del servicio secreto Británico dedicado a la Unión Soviética) fue la segunda película norteamericana tras Danko: Calor Rojo (Walter Hill, 1988) que se rodó en la Unión Soviética (MoMoscú y San Petersburgo) con el permiso total del gobierno ruso. La filmación en Rusia, que se alargo durante cinco semanas y tuvo un coste de 2.5 millones de dolares, fue posible según Paul Maslansky debido a la política de “glasnost” (apertura) del presidente Mikhail Gorbachev. “Bajo liderazgos anteriores, habría habido muchos problemas para filmar la novela de Le Carré”, dijo el propio Maslansky.
Para adaptar la novela a guion cinematográfico se requirieron los servicios de Tom Stoppard, guionista Checo que había trabajado en las adaptaciones de El factor humano (Otto Preminger, 1979) y El imperio del sol (Steven Spielberg, 1987) y en el guion de Brazil (Terry Gilliam, 1985).
La trama nos presenta a Barley Scott Blair (Sean Connery), un editor británico amante de la lectura, la bebida y el jazz cuya vida cambia de la noche al día cuando una hermosa mujer llamada Katya (Michelle Pfeiffer) le hace llegar un manuscrito escrito por un científico soviético, que de publicarse en occidente alteraría el equilibrio entre las superpotencias. A partir de ese momento entran en escena los servicios secretos británicos y norteamericanos, que reclutaran a Blair para que intente averiguar la veracidad de los datos escritos en dicho manuscrito.
Para sentarse en la silla de director los productores eligieron al australiano Fred Schepisi, que venia de rodar un par de éxitos como la divertida comedia Roxanne (1987) junto a Steve Martin y el drama protagonizado por Meryl Streep y Sam Neill Un grito en la oscuridad (1988).
Ian Baker, director de fotografía (australiano también) que había trabajado con Schepisi en las anteriormente citadas Roxanne y Un grito en la oscuridad y que antes de La casa Rusia ejerció como cinematógrafo en la cutre pero inolvidable The Punisher (Mark Goldblatt, 1989) de Dolph Lundgren, se puso tras la cámara
El diseño de producción (no muy complicado ya que con poner la cámara en cualquier calle Moscovita en esos años ya tenias un plato cojonudo) corrió a cargo del ingles Richard Macdonald, encargado del diseño en películas como el genial thriller Marathon Man (John Schlesinger, 1976), el drama protagonizado por Sylvester Stallone F.I.S.T, Símbolo de fuerza (Norman Jewison, 1978), Supergirl (Jeannot Szwarc, 1984) o El príncipe de Zamunda (John Landis, 1988).
Y del proceso de casting se hicieron cargo Mary Goldberg, encargada del reparto de Harry el ejecutor (James Fargo, 1976), La invasión de los ultracuerpos (Philip Kaufman, 1978), Alíen, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979) o Amadeus (Milos Forman, 1984) y Mary Selway, que hizo lo propio en producciones del calibre de (¡ojo que vienen curvas!) Excalibur (John Boorman, 1981), Atmósfera cero (Peter Hyams, 1981), En busca del arca perdida (Steven Spielberg, 1981), Firefox: El arma definitiva (Clint Eastwood, 1982), El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983), Top secret (Jim Abrahams, David y Jerry Zucker, 1984), Memorias de África (Sydney Pollack, 1985), Gorilas en la niebla (Michael Apted, 1988), Cazador blanco, corazón negro (Clint Eastwood, 1990), La muerte y la doncella (Roman Polanski, 1994), Los demonios de la noche (Stephen Hopkins, 1996) o Master and Commander (Peter Weir, 2003) ¡Ahí es ná!
Para protagonizar los personajes principales de la película, Goldberg y Selway seleccionaron a Sean Connery y Michelle Pfeiffer. Connery, tras interpretar a James Bond por ultima vez en Nunca digas nunca jamas (Irvin Kershner, 1983) había encadenado durante la segunda mitad de los años ochenta una serie de éxitos entre los que estaban Los inmortales (Russell Mulcahy, 1986), El nombre de la rosa (Jean-Jacques Annaud, 1986), Los intocables de Eliot Ness (Brian De Palma, 1987), o Indiana Jones y la ultima cruzada (Steven Spielberg, 1989) y estaba On Fire, pero debido a problemas de salud tuvo que dejar los rodajes durante un tiempo hecho que paradojicamente le beneficiaria para obtener uno de sus papeles mas recordados, el de Marko Ramius en La caza del Octubre Rojo (John McTiernan, 1990), pero de eso hablare mas tarde porque dicha anécdota tiene que ver con otro de los actores de esta película En fin, que Connery volvió al cine y tras aceptar el papel del editor ingles Barley Scott Blair y pese a que la película fue un absoluto fracaso de taquilla debido a un presupuesto de 21 millones de dolares y una recaudación mundial de 22, volvió a encadenar otra ristra de éxitos como Robin Hood: Príncipe de los ladrones (Kevin Reynolds, 1991), Sol naciente (Philip Kaufman, 1993), El primer caballero (Jerry Zucker, 1995), Dragonheart (Rob Cohen, 1996), La Roca (Michael Bay, 1996) o La trampa (Jon Amiel, 1999), que le hicieron disfrutar de las mieles del éxito hasta su retirada.
Para el papel de Katya se contrato a Michelle Pfeiffer, que venia de rodar Las amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988) y Los fabulosos Baker Boys (Steve Kloves, 1989) y que rechazo el papel de Maria Ruskin en La hoguera de las vanidades (Brian De Palma, 1990), jugada que le salio a las mil maravillas ya que le valió una nominacion al Globo de Oro a la mejor actriz (dramática), premio que perdió frente a Kathy Bates por Misery (Rob Reiner, 1990).
De interpretar al disidente soviético Dante se hizo cargo el austriaco Klaus Maria Brandauer y, aquí enlazamos con el tema de Sean Connery y La caza del Octubre Rojo. Connery y Brandauer se habían hecho amigos durante el rodaje de Nunca digas nunca jamas y Klaus Maria Brandauer iba a interpretar a Marko Ramius en La caza del Octubre Rojo, pero en cuanto Connery se recupero de sus problemas de salud se hizo con el papel de Ramius. Brandauer, que ya había firmado el contrato con Paramount Pictures cobro su cheque (pese a no participar en la película) y como “propina” su amigo Connery se aseguro de que participase en esta La casa Rusia. Todo queda en casa. Y, para encarnar a los agentes, tanto del MI6 británico como de la CIA estadounidense se contrato a Roy Scheider, que estaba recién salido del thriller Juego de noche (Peter Masterson, 1989), el ingles James Fox, que siempre que lo veo me viene al recuerdo Juego de patriotas (Phillip Noyce, 1992), el actor y director – Tommy (1975), Un viaje alucinante al fondo de la mente (1980) Ken Russell, David Threlfall, visto en Master & Commander (Peter Weir, 2003) o Elizabeth: La edad de oro (Shekhar Kapur, 2007) y J.T. Walsh, mítico actor de reparto visto en infinidad de películas, entre ellas Good morning, Vietnam (Barry Levinson, 1987), Algunos hombres buenos (Rob Reiner, 1992) o Breakdown (Jonathan Mostow, 1997).
La música, aclamada por la crítica de La casa Rusia fue compuesta y dirigida por el veterano compositor de infinidad de bandas sonoras Jerry Goldsmith, entre las que ahora mismo destacaría por motivos sentimentales Acorralado (Ted Kotcheff, 1982), Desafío total (Paul Verhoeven 1990), Decisión critica (Stuart Baird, 1996), Los demonios de la noche (Stephen Hopkins, 1996) o Deep Rising (Stephen Sommers, 1998).
La partitura contó con una mezcla de música rusa y jazz para complementar las nacionalidades y características de los dos personajes principales.
La banda sonora ha sido editada dos veces. La primera edición fue lanzada con motivo del estreno cinematográfico el 11 de diciembre de 1990 a través de MCA Records y presenta 17 pistas de música (incluyendo una pieza diegetica) y en diciembre de 2017, Quartet Records lanzo un álbum expandido de poco menos de 76 minutos de duración que fue remasterizado por Mike Matessino con una serie de pistas que no estaban en el álbum original de MCA.
Cuando vi por primera vez esta película no me dejo muy buen sabor de boca, pero con el paso del tiempo (y los visionados) me ha ido ganando y hoy en día la considero un clásico por derecho propio. Mucha gente la critica porque la trama no se decanta ni hacia el espionaje puro y duro ni hacia el romance mas acaramelado, pero yo creo que ahí es donde reside su mayor virtud, en darte lo justo y necesario para que la combinación sea espectacular. Si tuviese que destacar algo seria su ambientación, su ritmo pausado (como se hecha de menos hoy en día una película sin prisas) y las actuaciones de Sean Connery y Michelle Pfeiffer, ambos perfectos. Una gran película injustamente olvidada. 7/10

lunes, 11 de mayo de 2020

Instinto Basico 2: Adicción Al Riesgo (Michael Caton-Jones, 2006)



14 años después de la mítica apertura de piernas de Sharon Stone en Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992) llegaba esta tardía y descafeinada secuela que no aportaba nada a la película original mas allá de ver a una Catherine Tramell excesiva y parodica intentando ponérsela dura al personal. La primera vez funciono a las mil maravillas, por aquel entonces yo tenia 12 años y Sharon Stone conseguía sacar a mi sátiro interior con tan solo una mirada, pero ni en 2006 ni ahora lo ha conseguido. Y, para colmo, la película es una puta mierda de las grandes. Recordaba vagamente que cuando se estreno no me gusto nada, pero no la había vuelto a ver desde entonces y vista ahora mi memoria era demasiado benigna con la película: Es uno de los mayores mojones que he visto en los últimos años y eso que veo mucha mierda. No tiene ni pies ni cabeza, pero bueno, reseñemosla como es debido y quien la vea que la juzgue por si mismo.
Tras el éxito de Instinto básico (50 millones de presupuesto y 352 de recaudación) los mandamases de Carolco Pictures, Mario Kassar y Andrew G. Vajna se pusieron manos a la obra para producir una continuación, pero no fue hasta seis años después que tuvieron una reunión con los guionistas Leora Barish y Henry Bean -escritores de los libretos de Buscando a Susan desesperadamente (Susan Seidelman, 1985) o Asuntos sucios (Mike Figgis, 1990)- que les plantearon un guion en el que según sus palabras “Catherine Tramell se involucraría con un psiquiatra” cosa que a Kassar y Vajna les pareció una gran idea “Pensamos que era un concepto realmente convincente. Originalmente pensamos que la rodaríamos en Nueva York, pero luego pensamos que podría ser interesante cambiarlo a una ciudad europea, por lo que finalmente se cambio a Londres”.
Los planes originales eran estrenar la película durante el año 2000, pero debido a diversos problemas la preproducción se fue retrasando hasta llegar a junio de 2001, fecha en la que se abandono la producción definitivamente y hecho que llevo a Sharon Stone a demandar a los productores por ser responsables de los continuos retrasos y, por lo tanto, no poder aceptar otros trabajos. Stone solicito casi 100 millones de dolares por daños ya que le habían prometido el cobro de 14 millones de dolares incluso si la película finalmente no se hacia. Finalmente la demanda quedo en nada, ya que en 2004 solucionaron el contencioso fuera de los tribunales.
De la producción, ademas de Mario Kassar y Andrew V. Vajna a través de su productora C-2 Pictures también participaron Metro-Goldwyn-Mayer, Intermedia Films, productora de El americano impasible (Phillip Noyce, 2002), Enigma (Michael Apted, 2001), Dark blue (Ron Shelton, 2002) o World Trade Center (Oliver Stone, 2006), Kanzaman, productora de El consejero (Ridley Scott, 2013), Sexy beast (Jonathan Glazer, 2000), Sahara (Breck Eisner, 2005) o de las películas de Bond; El mañana nunca muere (Roger Spottiswoode, 1997), El mundo nunca es suficiente (Michael Apted, 1999) o Muere otro día (Lee Tamahori, 2002) y, la ultima productora asociada fue Grosvenor Park Media, encargada de títulos como El único superviviente (Peter Berg, 2013), En tierra hostil (Kathryn Bigelow, 2008), 2 Guns (Baltasar Kormákur, 2013) o Asesinato justo (Jon Avnet, 2008). Entre todas soltaron la friolera de 70 millones de dolares que no recuperaron ya que la recaudación mundial en taquilla de la película fue de unos escasisimos y decepcionantes 38 millones, convirtiéndose en un absoluto fracaso y mandando al traste las intenciones de rodar una posible tercera entrega.
Finalmente la preproducción se puso en marcha, pero los problemas continuaron, Michael Douglas se negó a participar alegando que se sentía demasiado mayor para el papel (tenia 62 años). A partir de ese momento el personaje de Nick Curran se cayó del libreto y se potencio el personaje del psiquiatra Michael Glass, para el que los productores querían a toda costa a Benjamin Bratt. Este venia de trabajar con Stone en Catwoman (Pitof, 2004) y ella veto su contratación por considerarlo un pésimo actor lo que llevo a que Kassar y Vajna se pensasen seriamente en sacarla de la producción. Durante ese impasse se pensó en contratar a otras actrices para interpretar a Catherine Tramell, entre ellas una Demi Moore recién salida de Los ángeles de Charlie: Al limite (McG, 2003) y una Ashley Judd que lo ultimo que había hecho minimamente decente (aunque fracasando en taquilla) había sido el thriller Giro inesperado junto a Samuel L. Jackson y Andy Garcia y bajo las ordenes de Philip Kaufman un par de años antes. Finalmente y tras unas cuantas broncas entre los productores y Stone las aguas volvieron a su cauce y la buena de Sharon volvió a la producción.
Pero ahí no acababan los problemas ya que ni tenían a Michael Douglas ni tampoco a Paul Verhoeven que pese a estar interesado en el proyecto finalmente lo abandono y se fue a sus Países bajos natales para rodar El libro negro (2006) así que Kassar y Vajna se pusieron manos a la obra para reemplazarlos.
Para interpretar el papel de Michael Glass inicialmente se tanteo a Harrison Ford que declino la oferta para rodar la insípida Firewall (Richard Loncraine, 2006), luego fueron a por Benicio Del Toro, que tampoco acepto porque andaba liado con la preproducción del díptico sobre el Che Guevara de Steven Soderbergh Che: El argentino y Che: Guerrilla, un tachón mas en la lista y seguimos; Aaron Eckhart fue el siguiente pero Kassar y Vajna no lo vieron claro, así que fueron a por Viggo Mortensen, que dijo “no” para venirse a España a tomarse unas cañas, unas tapitas, trajinarse a Ariadna Gil y rodar la plomiza Alatriste (Agustín Diaz Yanes, 2006), también se le ofreció el papel a Kurt Russell, pero declino la oferta por no sentirse cómodo con las escenas de desnudos, al igual que paso con Pierce Brosnan, el siguiente en la lista fue Rupert Everett, pero el CEO de Metro-Goldwyn-Mayer, Chris McGurk dijo que ni de coña porque “era un pervertido que nunca seria aceptado por el publico estadounidense en dicho papel”, de Evertt se paso a Robert Downey Jr que volvía a estar en el candelero gracias a Kiss, Kiss, Bang, Bang (Shane Black, 2005) y Buenas noches y buena suerte (George Clooney, 2005) y que si acepto el papel, pero mira tu por donde que tuvo que abandonar la producción cuando fue acusado por posesión de drogas. En ese punto la producción cambio de aires, cambiaron el rodaje en Nueva York por Londres y nuevos actores entraron en la terna, se le hicieron pruebas a Jude Law, Ewan McGregor, Gabriel Byrne e incluso a Javier Bardem, pero por diferentes motivos ninguno cuajo y finalmente apareció en escena David Morrissey, actor de gran recorrido en la televisión británica pero que apenas tenia fama a nivel internacional, pero aun así gusto a los productores y a Sharon Stone y se hizo con el papel. Con la pareja protagonista ya elegida se paso a los actores de reparto, de los que tan solo hablare de dos, porque los demás ni importan. Para el papel de Roy Washburn, el policía que anda tras la pista de Catherine Tramell se pensó en Andy Garcia pero este rechazo el papel para firmar con Universal Pictures y rodar Ases calientes (Joe Carnahan, 2006) así que se le ofreció el papel al actor británico David Thewlis, que venia de rodar con Ridley Scott El reino de los cielos (2005) y El nuevo mundo (2005) bajo las ordenes de Terrence Malick y acepto encantado, y para rematar el cast se contrato a Charlotte Rampling, con la que Mario Kassar quería trabajar a toda costa y que acepto de primeras el papel de psiquiatra y confidente del personaje de Michael Glass, Milena Gardosh.
Una vez reunido el cast aun quedaba por dilucidar quien cogería el relevo de Paul Verhoeven en la silla de director. Tres nombres saltaron a la palestra en las antiguas oficinas de Carolco (ahora C-2 Pictures): David Cronenberg, que se bajo del carro cuando Mario Kassar le prohibió usar a su propio director de fotografía, diseñador de producción y el resto de su equipo habitual, John McTiernan, que estaba recién salido de el fracaso comercial de Basic (2003) y al que dejaron de lado cuando se olieron que iba a estallar todo el asunto del caso Pellicano y Jan De Bont, al que Kassar y Vajna conocían bien ya que había trabajado como director de fotografía en la primera Instinto Básico (1992), pero por diversos motivos al final no cuajo. Tras la infructuosa tentativa se acabo contratando al director escoces Michael Caton-Jones, director de películas como Memphis Belle (1990), Doc Hollywood (1991), Rob Roy (1995) o Chacal (1997) y que se unió al rodaje tan solo cinco días después de terminar su anterior película Disparando a perros (2005).
Para encargarse de la música de la película se llamo a John Murphy, compositor de las bandas sonoras de Lock & Stock (1998) y Snatch (2000), ambas de Guy Ritchie o 28 Días después (Danny Boyle, 2002) al que se unió Jerry Golsdmith que colaboro componiendo cuatro temas: “Theme” (extraída de la película original), “Orgy”, “Yuppie Chill” y “Atlantic bar”, aunque no sale acreditado en la película.
De la fotografía principal se hizo cargo el húngaro Gyula Pados en el que fue su salto al cine de Hollywood y que seguiría con títulos como La duquesa (Saul Dibb, 2008), Predators (Nimród Antal, 2010) o las dos ultimas entregas de Jumanji: Bienvenidos a la jungla (2017) y Siguiente nivel (2019) ambas dirigidas por Jake Kasdan.
La película se rodó entre abril y agosto de 2005 en localizaciones de Londres, Surrey y los Pinewood Studios de Buckinghamshire.
Lo dicho, la película me ha parecido lamentable y aburrida, con una trama muy endeble que no le llega a la suela de los zapatos a la primera entrega y una Sharon Stone que ya no es la sex symbol que era en 1992 y que convierte a su personaje y su interpretación en una parodia digna de una spoof movie. 3/10

miércoles, 6 de mayo de 2020

U-571 (Jonathan Mostow, 2000)



Entretenido thriller de submarinos ambientado en la segunda guerra mundial producido por Dino De Laurentiis y su mujer Martha bajo su sello Dino De Laurentiis Company (productora de infinidad de películas de las que no volveré a hablar ya que he dado cuenta de muchas de ellas en estas paginas anteriormente) junto a Alan Collis, productor de la inminente nueva versión de Masters Del Universo y production manager en films como Blade Runner (Ridley Scott, 1982), Blade II (Guillermo Del Toro, 2002) o Amanecer De Los Muertos (Zack Snyder, 2004), Hal Lieberman, productor de Chacal (Michael Caton-Jones, 1997) o Terminator 3: La Rebelión De Las Maquinas (Jonathan Mostow, 2003) y bajo la distribución de Universal Pictures.
De Laurentiis destino un presupuesto de 62 millones de dolares para la película y acabo recaudando a nivel mundial unos 130, con lo que si le restamos el porcentaje para los exhibidores y demás el retorno para sus arcas fue aproximadamente de unos 65 millones y los beneficios por lo tanto de unos 3 con lo que muy contento no se quedaría el bueno de Dino.
Para la silla de director, De Laurentiis contrato a Jonathan Mostow, el cual estaba pegando fuerte en Hollywood gracias a su trabajo tres años antes en el estupendo thriller Breakdown (1997) protagonizado por un excelso Kurt Russell. Del guion (basado en una idea del propio Mostow) se encargaría el mismo junto a Sam Montgomery, que hizo lo propio en la anteriormente mencionada Breakdown y que mas tarde se encargaría del libreto de algunos episodios de la quinta temporada de la serie de televisión 24 y David Ayer, que debutaba con esta película como guionista y que a partir de ahí encadenaría trabajos de escritura en películas como The Fast And The Furious (Rob Cohen, 2001) o Training Day (Antoine Fuqua, 2001) hasta que se paso a la dirección en 2005 con el drama de acción Vidas Al Limite.
La trama nos presenta a la tripulación del S-33, un viejo submarino estadounidense al mando del capitán Mike Dahlgren. Bajo sus ordenes están los tenientes de navío Andrew Tyler y Pete Emmett, el alférez Larson, el jefe Klough, el técnico de radio Wentz, el cocinero Eddie, y los marineros Trigger, Mazzola, Tank, Griggs y Rabbit.
A la dotación del submarino se le encarga una misión secreta, Un destructor inglés informó haber atacado y probablemente hundido un submarino alemán; el departamento de inteligencia naval estadounidense cree que ese submarino en realidad fue dañado y no hundido al haber luego detectado una transmisión radial alemana desde una posición bien determinada en el océano, y paralelamente se ha sabido que zarpó hacia allí un submarino con suministros y mecánicos desde Francia. Como no pudieron entender la transmisión, que estaba cifrada con el código Enigma, la inteligencia concibe un ingenioso plan para obtener el transmisor Enigma y sus materiales anexos, plan que consiste en enviar un submarino que se camuflará lo suficiente como para hacerse pasar por el submarino de abastecimiento enviado desde Francia, en una típica operación tipo "Caballo de Troya". Su tripulación llevará un equipo especial que invadirá el submarino, capturará a la tripulación, tomará la máquina Enigma y lo hundirá, en el entendimiento de que para cuando llegue el submarino de reabastecimiento éste crea que el submarino simplemente se hundió debido a sus daños.
Decir que la película esta levemente basada en hechos reales, pero adaptada para que la captura de la maquina Enigma sea realizada por norteamericanos. Este hecho causo un profundo desagrado en el publico británico (incluida una reprimenda del entonces Primer Ministro del Reino Unido, Tony Blair) ya que realmente no fue uno el submarino capturado, sino dos, el U-559 y el U-110, ambos, como decía, capturados por la armada británica en agosto de 1941. A raíz de toda esta polémica, en una entrevista en el programa de la BBC “The Film Program”, el coguionista David Ayer dijo que no se sentía bien al retratar que fueron los estadounidenses quienes capturaron y decodificaron la maquina Enigma y no los británicos Dijo que el estudio tan solo pensaba en la taquilla estadounidense y agrego: “Mis dos abuelos sirvieron durante la Segunda Guerra Mundial, y estaría muy molesto si alguien tratara de minimizar sus logros en la guerra” ¡Pues tu escribiste el guion, campeón! Añado yo.
De la fotografía principal se encargo el ingles Oliver Wood, director de fotografía en películas de acción noventera como La Jungla 2: Alerta Roja (Renny Harlin, 1992) y Velocidad Terminal (Deran Sarafian, 1994) o mas modernas como las tres primeras entregas de la franquicia Bourne: El caso Bourne (Doug Liman, 2002), El mito de Bourne (Paul Greengrass, 2004), El ultimatum de Bourne (Paul Greengrass, 2007) o The Equalizer 2 (Antoine Fuqua, 2018). Para componer la banda sonora se contrato a Richard Marvin, que había trabajado con Mostow en su anterior Breakdown (1997) componiendo música adicional para la partitura de Basil Poledouris y que repetiría a las ordenes de Mostow en 2009 con Los Sustitutos.
El rodaje tuvo lugar entre el 25 de enero y el 30 de mayo de 1999 en localizaciones de Roma (los estudios Cinecittà), Malta y sus famosos tanques de agua gigantes (Mediterranean Film Studios y St. Paul´s Bay), Los Angeles, San Pedro y San Francisco.
Carol Lewis, que se había encargado del casting en producciones como el interesante neo-noir La muerte golpea dos veces (John Dahl, 1989) con Val Kilmer y Joanne Whalley, la divertida En el punto de mira (John Badham, 1993) o dos clásicos de mi juventud como Salto al peligro (John Badham, 1994) con el gran Wesley Snipes y la “estrella que no cuajo” Yancy Butler y El sustituto Robert Mandel (1996) y que ya se había encargado del casting en Breakdown (1997) hizo lo propio en esta y le ofreció a Michael Douglas el papel del teniente Andrew Tyler, pero Douglas lo rechazo para rodar Jóvenes prodigiosos (2000) a las ordenes de Curtis Hanson, muy codiciado por aquel entonces debido al tremendo éxito de su anterior película L.A. Confidential (1997). Tras la negativa de Douglas se pensó en Edward Norton que estaba en la cresta de la ola debido al éxito de American History X (Tony Kaye, 1998) y El club de la lucha (David Fincher, 1999), pero Norton también rechazo la propuesta para centrarse en su debut como director, Mas que amigos (2000) así que al final se recurrió a Matthew McConaughey, por aquel entonces uno de los guapos oficiales de Hollywood, pero que pese a rodar películas interesantes como Tiempo de matar (Joel Schumacher, 1996) o Contact (Robert Zemeckis, 1997) aun no se le consideraba un rompetaquillas, que si acepto el papel. El papel del teniente Dahlgren fue para Bill Paxton, que un año después debutaría en la dirección con Escalofrió (2001) con McConaughey a sus ordenes.
De Henry Klough se hizo cargo Harvey Keitel, que venia de pegarsela con El celo (Antoni Aloy, 1999) y Holy smoke (Jane Campion, 1999) y estaba ávido por volver a la primera linea. Y, como secundarios con mas o menos papel tenemos a Jon Bon Jovi, que andaba intentando meter su cabeza en Hollywood, como el teniente Pete Emmett, a David Keith, que se arrastraba por series de televisión como Walker o Martial law, como el mayor Coonan, Jake Weber, al que alguno recordareis por su participacion en Amanecer de los muertos (Zack Snyder, 2004) como Hirsch y Terrence Carson, actor conocido en los estudios de doblaje, que es a lo que dedica la mayor parte de su tiempo, como Eddie Carson.
Y para finalizar decir que la película tuvo dos nominaciones a los Oscar: Mejor sonido, que se lo llevo Gladiator (Ridley Scott, 2000) y mejores efectos sonoros que gano Jon Johnson frente a Alan Robert Murray y Bub Asman por Space Cowboys (Clint Eastwood, 2000).
Dentro del subgénero bélico de las películas de submarinos no hay mucho margen para la originalidad. U-571 no llega (para mi) al nivel de películas como Das Boot (Wolfgang Petersen, 1981), La caza del Octubre Rojo (John McTiernan, 1990), Marea roja (Tony Scott, 1995) o la mas reciente El canto del lobo (Antonin Baudry, 2019), pero tiene un argumento medianamente trenzado, pese a ser excesivamente patriótica con americanos duros y listos y alemanes malos e ineptos, y buenas dosis de tensión No es una grandisima película, pero esta bien hecha y aburrir no aburre. Yo diría que esta al nivel de K-19: The widowmaker (Kathryn Bigelow, 2002) o Hunter killer (Donovan Marsh, 2018), por ahí van los tiros. 6/10

viernes, 1 de mayo de 2020

Los Últimos Guerreros (Tab Murphy, 1995)



Tras un accidente de trafico en el que se ve involucrado un autobús que transporta presos, tres de estos escapan a las montañas del Oxbow en Montana. Lewis Gates (Tom Berenger), un experto rastreador es contratado por el sheriff Deegan (Kurtwood Smith) para encontrarlos. Durante la búsqueda los presos desaparecen misteriosamente y Gates unicamente encuentra sangre y una antigua flecha india. Picandole la curiosidad decide pedirle consejo a la antropologa Lillian Sloane (Barbara Hershey). Esta, después de unas reticencias iniciales decide ayudar a Gates y ambos se adentran en los bosques siguiendo los indicios de la existencia de una tribu de indios cheyennes, que todavía, a finales del siglo XX, viven aislados del mundo exterior.
Tras dejar pasar un tiempo prudente (5 años) desde el estreno de Bailando con lobos (Kevin Costner, 1990) el afamado Mario Kassar, productor de películas que me han acompañado toda la vida como Acorralado (Ted Kotcheff, 1982), Traición sin limites (Walter Hill, 1987), Danko: Calor rojo (Walter Hill, 1988), Desafío total (Paul Verhoeven, 1990), Soldado universal (Roland Emmerich, 1992), Máximo riesgo (Renny Harlin, 1993) o Stargate (Roland Emmerich, 1994) pensó; ¡voy a subirme al carro y produciré una “Bailando con lobos de videoclub”! Dicho y hecho, Kassar se asocio con Thomas Hedman, que lo mas decente que ha hecho en su carrera es Esquía como puedas (Bob Spiers, 2001) con Leslie Nielsen y la tremebunda Natasha Henstridge (aun recuerdo aquel 1995 y el primer visionado de su portentoso cuerpo en Species...), Donald Heitzer, que había trabajado en labores de producción en películas como Bitelchus (Tim Burton, 1988) y las anteriormente mencionadas Soldado universal y Stargate. Todo bajo el amparo de la productora de Kassar y su socio Andrew G. Vajna, Carolco Pictures, que ese mismo año se iría al garete tras el estrepitoso fracaso comercial de la injustamente tratada La isla de las cabezas cortadas (Renny Harlin, 1995). Junta a Carolco también invirtió pasta Savoy Pictures, productora de la divertida Los asesinatos de mama (John Waters, 1994), la olvidada pero muy disfrutable Escape de Absolom (Martin Campbell, 1994) o el cojonudo neo noir Prisioneros del cielo (Phil Joanou, 1996) y que se encargaría de la distribución en el mercado norteamericano.
Para dirigir la película y escribir su guion, Kassar contrato a Tab Murphy, que venia de trabajar como guionista en Gorilas en la niebla (Michael Apted, 1988) y que tras este, su debut tras las cámaras, abandonaría la dirección para centrarse en la escritura de guiones para películas de animación como El jorobado de Notre Dame (Gary Trousdale y Kirk Wise, 1996), Tarzan (Chris Buck y Kevin Lima, 1999) o Atlantis: El imperio perdido (Gary Trousdale y Kirk Wise, 2001).
La música corrió a cargo de David Arnold, compositor ingles encargado de las bandas sonoras de Stargate (1994), Independence day (1996) y Godzilla (1998) dirigidas por Roland Emmerich, y los “Bond” El mundo nunca es suficiente (Michael Apted, 1999), Muere otro día (Lee Tamahori, 2002), Casino Royale (Martin Campbell, 2006) y Quantum of solace (Marc Forster, 2008). De la fotografía se encargo el alemán Karl Walter Lindenlaub, otro viejo conocido de Roland Emmerich (¿no esta saliendo demasiado su nombre en esta reseña?) con el que trabajo en El secreto de los fantasmas (1987), Estación lunar 44 (1990), Soldado universal (1992), Stargate (1994) o Independence Day (1996) y que venia de encargarse de la fotografía de la olvidada por el tsunami Braveheart (Mel Gibson, 1995), Rob Roy (Michael Caton-Jones, 1995).
Para hacerse cargo del diseño de producción se ficho a Trevor Williams, director de arte en Dillinger (1973) bajo las ordenes del gran John Milius, El luchador (1975) bajo las ordenes de otro grande, Walter Hill y encargado del diseño de producción en películas como el clásico de terror Al final de la escalera (Peter Medak, 1980) o la mítica Loca academia de policía (Hugh Wilson, 1984) y sus primeras cuatro secuelas.
De elegir al elenco de la película se encargaron el trío formado por Bette Chadwick, que venia de encargarse del casting canadiense de Leyendas de pasión (Arded Zwick, 1994), Cathy Sandrich, directora de casting que había trabajado en películas como Juego de patriotas (Phillip Noyce, 1992), El fugitivo (Andrew Davis, 1993) o Species (Roger Donaldson, 1995), Elizabeth Lang, que debutaba como directora de casting con esta película y Amanda MacKey, que debuto como encargada del casting en Remo, desarmado y peligroso (Guy Hamilton, 1985) y luego encadeno trabajos en Rocky IV (Sylvester Stallone, 1985), Star Trek IV: Misión salvar la tierra (Leonard Nimoy, 1986), La caza del Octubre Rojo (John McTiernan, 1990) o Ellas dan el golpe (Penny Marshall, 1992).
Para el papel de Lewis Gates se contrato a Tom Berenger, que venia de trabajar con este trío en el thriller pseudoerotico Sliver (Phillip Noyce, 1993) y el cual necesitaba de un buen proyecto ya que venia de rodar una película con escasa repercusión comercial como Misión explosiva (Dennis Hopper, 1994) cuyo único aliciente era la presencia de la explosiva ex-vigilante de la playa Erika Eleniak y dos Tv Movies; Un western con buenas criticas llamado Los ángeles vengadores (Craig R. Baxley, 1995) y el thriller picanton Perdición (George Case, 1995). Para interpretar a su partenaire femenina, Lillian, se ficho a Barbara Hershey que venia de encadenar tres éxitos en cine como El ojo publico (Howard Franklin, 1992), Un día de furia (Joel Schumacher, 1993) y Rebeldes del swing (Thomas Carter, 1993) pero que sus últimos trabajos habían sido en miniseries de televisión (Regreso a Paloma Solitaria y La Biblia: Abraham) y llevaba un par de años sin trabajar ni en cine ni en televisión y por ultimo (ya que los demás miembros del reparto no pintan mucho) el papel del sheriff fue a parar a Kurtwood Smith, mítico Clarence de Robocop (Paul Verhoeven, 1987) y grandisimo secundario en películas que he visto una y otra vez en el VHS como Rambo III (Peter MacDonald, 1988), la injustamente tratada Fortaleza infernal (Stuart Gordon, 1992), Broken Arrow (John Woo, 1996) o la película en la que me enamore de Ashley Judd, Tiempo de matar (Joel Shumacher, 1996).
Cuando vi por primera vez esta película no me dejo buen sabor de boca, no se si es porque por aquella época los indios no me interesaban o porque ya andaba perdido en el mundo de los action-heroes, pero el hecho es que no volví a verla jamas. Hasta hoy.
Y debo reconocer que me ha gustado mas de lo que pensaba, cierto es que atufa mucho a Bailando con lobos (low cost) pero aun así deja muy buen sabor de boca. Que podría ser mas épica, pues si. Que podría tener mas enjundia su trama, pues también. Pero sus carencias las suple con sus virtudes, que (para mi) las tiene. Sobretodo tres; un Tom Berenger en su salsa y desprendiendo carisma, una Barbara Hershey tan atractiva que me ha dado por bajarme películas suyas como un loco y unos paisajes y escenarios naturales maravillosos. Tan solo lamento que no se profundice mas en la historia de amor de los protagonistas, pagaría por que se olvidasen de los indios y la trama se centrase unicamente en su incipiente romance entre montañas, riachuelos y valles... ¡Hubiese sido maravilloso! Ainsss... 7/10

domingo, 26 de abril de 2020

Sólo Falta El Asesino (Eugene Levy, 1992)



Divertido remake de la película italiana Crimen (Mario Camerini, 1960) dirigida sin grandes alardes por el cómico, actor, escritor y director Eugene Levy que hasta entonces tan solo había dirigido un par de Tv Movies, The second city, Toronto 15th Anniversary (1988) y I, Martin Short, Goes Hollywood (1989) y que le llego este encargo por parte del famoso y todopoderoso productor italiano Dino De Laurentiis, productor de infinidad de películas como La Strada (Federico Fellini, 1954), Las noches de Cabiria (Federico Fellini, 1957), Flash Gordon (Mike Hodges, 1980) o la fallida Dune (David Lynch, 1984). Ademas de con el pastizal de De Laurentiis, la producción corrió a cargo de Ascot Film, productora de la videoclubera Comando Patos Salvajes (Antonio Margheriti, 1984), películas de Jesus Franco como Jack The Ripper (1976) o Cartas de amor a una monja portuguesa (1977), la en su momento famosa El condón asesino (1996) o el thriller La humillación (Robert M. Young, 1986) con la sex symbol ochentera Farrah Fawcett. El guion, pese a seguir los pasos del original contó con reescrituras por parte de los guionistas Charles Shyer, encargado de los libretos de divertida La recluta Benjamin (Howard Zieff, 1980) con la genial Goldie Hawn o El padre de la novia (1991) en la que también ejerció de director, Nancy Meyers, encargada del guion de Jumpin´Jack Flash (Penny Marshall, 1986) o la basurilla reivindicable Me gustan los líos (Charles Shyer, 1994) con Julia Roberts y Nick Nolte y Steve Kluger, que tan solo trabajo en esta película
La trama, una comedia con toques de misterio en plan “Quien es el asesino”, nos presenta a Phoebe, una turista americana y Julian, un actor en paro que en un viaje por Roma se conocen tras encontrarse un perro perdido por el que ofrecen una cuantiosa recompensa. Cuando van a Montecarlo para entregárselo a su dueña, una vieja asquerosamente rica, la encuentran muerta. A partir de ahí y por una serie de malentendidos se verán envueltos en el asesinato junto a un matrimonio americano formado por Neil y Marilyn Schwary y por un adicto al juego llamado Augie Morosco y su mujer Elena.
De la fotografía se encargo el italiano Giuseppe Rotunno, director de fotografía conocido por su trabajo en Rocco y sus hermanos (Luchino Visconti, 1960), Amarcord (Federico Fellini, 1973), Empieza el espectáculo (Bob Fosse, 1979) o Las aventuras del barón Munchausen (Terry Gilliam, 1988). Decir que la fotografía de la película no destaca ni para bien ni para mal, es una comedia ligerita y tampoco necesita de muchas florituras en este apartado.
Para la banda sonora, que tampoco es nada del otro mundo, se contrato a Richard Gibbs, compositor que venia de trabajar en la frikada Gnomo Cop (Stan Winston, 1990) o la Sci-Fi con Rutger Hauer y la olvidada Mimi Rogers Peligrosamente unidos (Lewis Teague, 1991) y que mas tarde compondría la música en el cutre spoof Distracción fatal (Carl Reiner, 1993) con el grasiento Armand Assante y Sean Young o el actioner cómico Con la poli en los talones (Adam Rifkin, 1994) con un Charlie Sheen a punto de empezar su descenso a los infiernos y sus antologicas esnifadas y una Kristy Swanson que apuntaba maneras pero que finalmente se quedo en nada dejándonos unicamente para el recuerdo un beso lesbico con Jennifer Connelly en Semillas de rencor (John Singleton, 1995).
En cuanto al elenco principal, se contrataron los servicios de la infumable Sean Young, que había empezado bien su carrera con El pelotón chiflado (Iván Reitman, 1981), Blade Runner (Ridley Scott, 1982), Dune y que había seguido manteniéndose con productos taquilleros como No hay salida (Roger Donaldson, 1987) junto a Kevin Costner y Gene Hackman, Wall Street (Oliver Stone, 1987) o Pájaros de fuego (David Green, 1990) pero que tras esta película empezó un descenso a los infiernos del que ya no saldría Young se hizo con el papel de Phoebe, la turista americana. Para el papel de Julian, el actor en paro se ficho al cómico Richard Lewis, que a esas alturas no había hecho nada destacable en cine y que después tampoco hizo mucho. Tan solo destacar su presencia en Las locas, locas aventuras de Robin Hood (Mel Brooks, 1993), Leaving Las Vegas (Mike Figgis, 1995) o la divertida serie Larry David (2000-2020). Cybill Shepherd, recién salida del éxito de la televisiva Luz de Luna (1985-1989) junto a Bruce Willis, se haría cargo de interpretar a Marilyn Schwary y el gran James Belushi, que ya había pasado sus días de gloria gracias a películas como la cachonda Entre pillos anda el juego (John Landis, 1983), el thriller histórico Salvador (Oliver Stone, 1986), la cojonuda La tienda de los horrores (Frank Oz, 1986), la mítica El rector (Christopher Cain, 1987), la infravalorada Danko: Calor rojo (Walter Hill, 1988) o la reivindicable Superagente K-9 (Rod Daniel, 1989) interpreta de manera descacharrante y bestial a Neil, su ludopata marido. El inolvidable y siempre recordado John Candy gracias a (entre otras) Granujas a todo ritmo (John Landis, 1980), El gran despilfarro (Walter Hill, 1985), Malditas vacaciones (Carl Reiner, 1985), Armados y peligrosos (Mark L. Lester, 1986), La loca historia de las galaxias (Mel Brooks, 1987), Mejor solo que mal acompañado (John Hughes, 1987), Solos con nuestro tío (John Hughes, 1989) o Yo, tu y mama (Chris Columbus, 1991) daba vida de manera brillante a Augie Morosco, un autentico adicto al juego casado con la millonaria Elena, a la que da vida la italiana Ornella Muti, que intentaba asaltar Hollywood gracias a productos como Flash Gordon (Mike Hodges, 1980) u Oscar ¡Quita las manos! (John Landis, 1991).
El rodaje de la película tuvo lugar en Monte Carlo, Roma y los alpes franceses entre el 20 de febrero y el 3 de mayo de 1991 teniendo un coste de 14 millones de dolares y recaudando a nivel mundial casi 9, convirtiéndose en un fracaso comercial, hecho que propicio que Eugene Levy no volviese a dirigir para cine y se centrase en productos televisivos como las series Maniac Mansion (1992) y The Martin Short Show (1994) o la Tv Movie Sodbusters (1994). 6/10

martes, 21 de abril de 2020

¡Por favor, maten a mi mujer! (Jim Abrahams, David & Jerry Zucker, 1986)


Jim Abrahams y David y Jerry Zucker siempre habían escrito y dirigido sus propias películas Ahí están Aterriza como puedas (1980) y Top Secret (1984) como prueba, pero cierto día de 1985 apareció en sus vidas Michael Eisner, que acababa de ser nombrado CEO de The Walt Disney Company y les dijo que tenia entre manos un guion que no podían dejar pasar. Los tres amigos no estaban muy por la labor de dirigir proyectos que no fuesen propios, pero tras leer el guion se quedaron fascinados y aceptaron participar en la película
El guion nos presenta a Sam Stone, un magnate de la confección que esta harto de su esposa Barbara, así que urde un plan para matarla con la complicidad de su amante Carol. Pero mira tu por donde que cuando estaba ya decidido a hacerlo aparecen en escena Ken y Sandy Kessler y secuestran a Barbara porque están resentidos con Stone por haberles robado una idea sobre unas nuevas minifaldas con las que se ha enriquecido. Estos le piden una burrada de dinero a Stone o amenazan con matar a Barbara. Stone, mas feliz que una perdiz ve una oportunidad de oro para deshacerse de su mujer sin mancharse las manos así que decide hacer todo lo contrario de lo que le dicen los secuestradores para que estos asesinen a Barbara. A partir de aquí, mucho enredo, disparates varios y giros cada vez mas locos en los que se verán implicados una variopinta fauna de personajes.
Dicho guion estaba escrito por el debutante Dale Launer, que luego se encargaría de los libretos de buenas comedias como Cita a ciegas (Blake Edwards, 1987), Un par de seductores (Frank Oz, 1988) o Mi primo Vinny (Jonathan Lynn, 1992) y llegaría a dirigir en 1992 esa bazofia protagonizada por Sandra Bullock y Tate Donovan llamada Love Potion Nº 9.
De la producción se hicieron cargo Joanna Lancaster, que había debutado como tal el año anterior con la comedia protagonizada por Ted Danson y Margot Kidder Pequeño tesoro. Michael Peyser, productor de películas de Woody Allen como La comedia sexual de una noche de verano (1982), Zelig (1983), Broadway Danny Rose (1984) o de la magnifica F/X, Efectos mortales (Robert Mandel, 1986) y la fallida Speed 2 (Jan de Bont, 1997), Richard Wagner, en la que seria la primera de sus dos únicas incursiones en la producción, la otra seria la anteriormente citada Pequeño tesoro y del que fuese presidente de CBS Records Walter Yetnikoff, que tras esta película no volvió a poner pasta en ninguna otra. Los cuatro trabajaron bajo las ordenes de Silver Screen Partners II, productora de las ochenteras Taron y el caldero mágico (Ted Berman, 1985), El color del dinero (Martin Scorsese, 1986) o Procedimiento ilegal (John Badham, 1987) y sobre todo bajo la atenta lupa de Disney que con su reciente filial Touchstone Pictures soltó los 13 millones de dolares que tuvo de presupuesto.
Para la fotografía principal se contrataron los servicios del (para mi) maestro Jan de Bont, director de fotografía de excelentes películas como Los señores del acero (Paul Verhoeven, 1985), La joya del Nilo (Lewis Teague, 1985), Jungla de cristal (John McTiernan, 1988), Black Rain (Ridley Scott, 1989), La caza del Octubre Rojo (John McTiernan, 1990) o Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992) y director de dos clásicos noventeros como Speed (1994) y Twister (1996).
De la banda sonora se hizo cargo el francés Michel Colombier, compositor de bandas sonoras de películas como la mítica Esta casa es una ruina (Richard Benjamin, 1986), El chico de oro (Michael Ritchie, 1986), ¿Quien es Harry Crumb? (Paul Flaherty, 1989), New Jack City (Mario Van Peebles, 1991) o el infame pero reivindicable vehículo de acción diseñado para el lucimiento de Pamela Anderson Barb Wire (David Hogan, 1996). Ademas, la película cuenta con un tema principal “Ruthless People Theme” interpretado por Mick Jagger y canciones de Kool & The Gang, Luther Vandross, Billy Joel y Bruce Springsteen.
La película se rodó entre el 8 de enero y el 1 de marzo de 1986 en localizaciones de Los Ángeles, Venice y Santa Mónica y como hemos dicho antes contó con un presupuesto de 13 millones de dolares recaudando la friolera de 71 millones en todo el mundo, dejando unas ganancias para el estudio de aproximadamente 22 millones, convirtiéndose en un inesperado éxito para todos los implicados. Incluso se rumorea que Danny DeVito y Bette Midler se telefoneaban antes del estreno convencidos de que habían participado en un autentico bodrio el cual supondría el fin de sus carreras.
Para la elección del cast se ficho a Ellen Chenoweth, directora de casting en producciones como la magnifica El Mejor (Barry Levinson, 1984), el debut de Robert De Niro en la direccion, Una historia del Bronx (1993), la maravillosa Los puentes de Madison (Clint Eastwood, 1995), El Negociador (Thomas Carter, 1997) con un Eddie Murphy dando sus ultimas bocanadas de éxito antes de su caída en el abismo de los fracasos y los personajes duplicados y de látex, la interesante Esfera (Barry Levinson, 1998) o la divertida Una terapia peligrosa (Harold Ramis, 1999).
Para el papel de Sam Stone se contrato a Danny DeVito, que estaba recién salido de los rodajes de La joya del Nilo (Lewis Teague, 1985), Dinero y poder (Ken Finkleman, 1985) y Dos tipos geniales (Brian De Palma, 1986) y que tan solo un año después nos ofrecería como director la maravillosa comedia negra Tira a mama del tren (1987).
Para el papel de Barbara, la esposa secuestrada, se eligió originalmente a Madonna, pero debido a diferencias artísticas entre la cantante y el director, el papel finalmente recayó en la cantante y actriz Bette Midler que acababa de estrenar Un loco suelto en Hollywood (Paul Mazursky, 1986) y que durante esos años encadenaría éxitos como Increíble suerte (Arthur Hiller, 1987), Ensalada de gemelas (1988) de nuevo a las ordenes de Jim Abrahams y Eternamente amigas (Garry Marshall, 1988). Judge Reinhold y Helen Slater darían vida a la pareja secuestradora. Reinhold estaba en la cresta de la ola gracias al éxito de Superdetective en Hollywood (Martin Brest, 1984) y Slater le andaba a la zaga tras su encarnación de Kara Zor-El en Supergirl (Jeannot Szwarc, 1984) y de Billie Jean en La leyenda de Billie Jean (Matthew Robbins, 1985). El papel de Carol, la amante chantajista de Stone fue a parar a Anita Morris, que había trabajado en el videoclip de The Rolling Stones “She was hot”, en el drama criminal Ciudad Peligrosa (Michelle Manning, 1986) junto a Judd Nelson y Ally Sheedy y en el drama musical Principiantes (Julien Temple, 1986). Bill Pullman, que tan solo había trabajado en un episodio de la serie de televisión Cagney & Lacey (1986) hizo su debut en cine con el papel de Earl, el maleante amante y cómplice de Carol y para finalizar mencionar a Art Evans, que no es un actor muy conocido pero al que le tengo cierto aprecio gracias a su intervención en películas como Noche de miedo (Tom Holland, 1985), La jungla 2: Alerta Roja (Renny Harlin, 1990) o El tiempo de los intrusos (Walter Hill, 1992).
Pese a no ser una comedia descacharrante si que es tremendamente entretenida, tiene un ritmo vertiginoso que en ningún momento aburre, crece exponencialmente con cada aparición de DeVito y Midler (lastima que no compartan mas escenas) y te mantiene con la sonrisa en la boca gracias a su disparatado guion. Muy recomendable. 6/10

sábado, 18 de abril de 2020

La Pantera Rosa (Blake Edwards, 1963)


Tras el éxito de Operación Pacifico (1959), Desayuno con diamantes (1961) y Días de vino y rosas (1962), el director Blake Edwards unió fuerzas de nuevo junto al guionista Maurice Richlin, con quien ya había trabajado en Operación Pacifico y que venia de participar en las comedias Todo en una noche (Joseph Anthony, 1961) y Cuando llegue septiembre (Robert Mulligan, 1961) para escribir el libreto de lo que seria “una comedia sofisticada sobre un encantador ladrón de joyas urbano” o en otras palabras La Pantera Rosa.
La trama, una mezcla entre cine de robos, comedia disparatada y localizaciones exóticas al estilo James Bond nos presenta a La Pantera Rosa, una preciada joya tras la que esta al acecho un ladrón internacional conocido como El Fantasma. Dicha joya esta en posesión de una princesa hindú llamada Dala. En una estación de esquí en Italia coincidirán tanto Dala, como la famosa joya, un rico playboy ingles llamado Sir Charles Lytton y un torpe inspector de policía francés de nombre Clouseau que cree que tras El Fantasma se esconde el rico playboy.
De la producción se hicieron cargo Martin Jurow, que se había estrenado como productor tres años atrás con la estupenda El árbol del ahorcado (Delmer Daves, 1959) y que nos dejaría clásicos como La carrera del siglo (1965), también con Edwards o la lacrimogena La fuerza del cariño (James L. Brooks, 1983) junto a Walter Mirisch, famoso productor de Hollywood que bajo su sello The Mirisch Company produjo peliculones como Con faldas y a lo loco (Billy Wilder, 1959), Los siete magníficos (John Sturges, 1960), West side story (Robert Wise, 1961) o La gran evasión (John Sturges, 1963). Con el presupuesto cerrado se centraron en contratar al equipo técnico De la fotografía se haría cargo Philip H. Lathrop, que venia de trabajar con Edwards en la anteriormente citada Días de vino y rosas y que durante los años setenta trabajo en películas de catástrofes como Aeropuerto 75 (Jack Smight, 1974), Aeropuerto 77 (Jerry Jameson, 1977), Aeropuerto 80 (David Lowell Rich, 1979) o Terremoto (Mark Robson, 1974) y nos dejo un clasicazo como Driver (Walter Hill, 1978). La banda sonora recayó en las manos del gran Henry Mancini, que también venia de colaborar con Edwards en Operación Pacifico, Desayuno con diamantes y Días de vino y rosas ademas de componer la música de dos obras imperecederas como ¡Hatari! (Howard hawks, 1962) y Charada (Stanley Donen, 1963) y que dejo un tema principal (“The Pink Panther Theme”) inolvidable.
El rodaje tuvo lugar entre Italia (Cortina D´Ampezzo, Roma y los Estudios Cinecittà), Paris y Los Ángeles (Hollywood Boulevard).
Dicho lo cual, pasemos al apartado actoral. La película en un principio iba a ser un vehículo de lucimiento para David Niven, que venia de encadenar exitazos como Los cañones de Navarone (J. Lee Thompson, 1961) o 55 días en Pekin (Nicholas Ray, 1963). Sin embargo, la representación de Peter Sellers como el inspector Clouseau fue de tal impacto que se convirtió en la autentica estrella de la película y sus secuelas. Y eso que el papel de Clouseau iba a ser originalmente para Peter Ustinov, incluso llego a rodar escenas, pero durante el rodaje tuvo un enfrentamiento con la productora y abandono el proyecto, acabando el tema en los tribunales. Así fue como Peter Sellers se incorporo a la producción y de ahí a cuatro películas mas como inspector Clouseau. Cinco si contamos Tras la pista de la Pantera Rosa (Blake Edwards, 1982) en la que no participo debido a que había fallecido un par de años antes, pero en la cual se utilizan imágenes de archivo suyas como Clouseau. Hay que decir que inicialmente el personaje de Clouseau iba a ser un inspector de policía al uso, pero tras conocerse Edwards y Sellers y hablar sobre su amor incondicional por comediantes como Buster Keaton y Harlod Lloyd acordaron cambiar el personaje de Clouseau e incorporarle la bufonada a su forma de ser.
Para el papel de Simone Clouseau se barajaron varias opciones; una de ellas fue la francesa Brigitte Bardot, que venia de rodar con Louis Malle y Roger Vadim Una vida privada (1962) y Le repos du guerrier (1962) y rechazo el proyecto para rodar junto a Jean-Luc Godard la maravillosa El desprecio (1963). Tras la negativa de Bardot se le ofreció el papel a Janet Leigh, que estaba recién salida de dos pepinazos como Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) y El mensajero del miedo (John Frankenheimer, 1962), pero también rechazo el papel debido a que se había casado recientemente con su cuarto esposo Robert Brandt y no quería alejarse de su familia e irse a rodar fuera de los Estados Unidos. Los productores decidieron entonces ir a por Ava Gardner que en ese momento solo tenia en su agenda el próximo rodaje de 55 días en Pekin (Nicholas Ray, 1963) y Gardner acepto, pero a falta de un par de semanas para el inicio del rodaje sus demandas personales y su estilo de vida errático (por no decir alcohólico) hicieron que los productores se lo pensasen mejor y le diesen puerta. Fue entonces, cuando a la desesperada, se contrato a la actriz francesa Capucine, que venia de estrenar con éxito La gata negra (Edward Dmytryk, 1962) y El león (Jack Cardiff, 1962) para que interpretara a la esposa de Clouseau y cómplice de El Fantasma.
Para el papel de la princesa Dala se considero a Cyd Charisse, que venia de estrenar el drama Dos semanas en otra ciudad (Vincente Minnelli, 1962) junto a Kirk Douglas y Edward G. Robinson, pero declino la oferta y se alejo del mundo de la actuación hasta que tres años después volvió en El secreto de Bill North (Silvio Amadio, 1965). También declino la oferta Nancy Kwan, que venia de cosechar un gran éxito gracias a El mundo de Suzie Wong (Richard Quine, 1960) y el musical Prometidas sin novio (Henry Koster, 1961). En ese punto de la preproducción, Blake Edwards quería a toda costa a Audrey Hepburn para el papel, pero esta también declino la oferta, eso si, recomendó a su amiga Claudia Cardinale para el papel. Esta, pese a no hablar ni una palabra de ingles (fue doblada por Gale Garnett) acepto el papel y gracias al éxito de la película en todo el mundo y a los estrenos de las también exitosas Fellini 8 ½ (Federico Fellini, 1963) y El gatopardo (Luchino Visconti, 1963) ese mismo año, su carrera despego internacionalmente.
Y, para acabar, un par de datos mas; Todo el mundo conoce la serie de animación de La Pantera Rosa, pero puede que alguno no sepa que todo viene de aquí. Para los créditos de inicio de la película Blake Edwards sintió que si los creaban de manera animada la película saldría beneficiada. David H. DePatie y Friz Freleng decidieron personificar la joya homónima de la película y tras enseñarle a Edwards mas de cien bocetos de panteras se decidió por el que conocemos hoy en día Dicho personaje tuvo tanto éxito que al año siguiente se estreno en cine su primer corto The Pink Phink (1964) al que seguirían muchísimos mas durante años. Y ahora si, el ultimo dato y algo mas personal. No podía acabar esta reseña sin hablar de la bellisima actriz, cantante, bailarina y modelo Fran Jeffries, que tiene un brevisimo papel en la película pero que se luce de manera escandalosa en un magnifico numero musical en el que interpreta la canción “Meglio stasera (It Had Better Be Tonight)”.
Desde siempre me ha gustado esta película y vista hoy en día no pierde nada, cierto es que no estamos aquí ante una comedia descacharrante (cosa que a mas de uno tirara para atrás durante su visionado) pero a mi me funciona a las mil maravillas. El reparto esta genial, desde David Niven hasta Peter Sellers y pasando por Capucine y Cardinale (puede que esta luzca menos), la ambientación y sobretodo el diseño de producción son espectaculares (me encanta ese ambiente de estación de esquí) y tiene escenas que por lo menos a mi se me quedan marcadas a fuego, destacando sobre todas la larga secuencia de enredo en la habitación de hotel de Clouseau mientras su mujer intenta ocultar a su amante de su marido. Simplemente brillante. En fin, que pese a no estar sacándote carcajadas a cada minuto si que te mantiene durante todo el metraje con una sonrisa en la boca. Ahora iré a por las secuelas, de las que no recuerdo prácticamente nada, así que ya veremos como continua esto. 7/10

viernes, 10 de abril de 2020

Zandalee (Sam Pillsbury, 1991)



Entretenidillo (aunque cutre-salchichero) drama eroticofestivo dirigido por Sam Pillsbury, cuyo momento de gloria cinematográfico fue dirigir Liberad a Willy 3: El rescate (1997). La película fue producida por William Blaylock, productor de la comedia ochentera Grandview, USA (Randal Kleiser, 1984) con Jamie Lee Curtis, C. Thomas Howell y Patrick Swayze o la basurilla Hollywood Palms (Jeffrey Nachmanoff, 2001) junto a Eyal Rimmon, que ejerció como productor en la grandisima El Americano Impasible (Phillip Noyce, 2002) o el drama de misterio Toda la verdad (Courtney Hunt, 2016) interpretado por Keanu Reeves. Todo bajo el amparo de la Incorporated Television Company, artifice de películas como El puente de Casandra (George P. Cosmatos, 1976), En compañía de lobos (Neil Jordan, 1984), Carretera al infierno (Robert Harmon, 1986) o La ultima seducción (John Dahl, 1994). Para escribir el guion de la película se contrataron los servicios de Mari Kornhauser, guionista de Nueva Orleans con escaso recorrido mas allá de esta película y Housebond (2000) que escribió y dirigió ya que a raíz del huracán Katrina encamino su trabajo hacia el periodismo y el trabajo de campo volviendo a la ficción solo para colaborar en unos episodios de la serie Treme, que ademas de la música, trataba sobre las consecuencias de dicho huracán en la ciudad de Nueva Orleans.
La trama nos presenta el típico trío que acaba malamente. Thierry Martin (Judge Reinhold) siempre había soñado con ser un gran poeta, pero tras el fallecimiento de su padre no le queda mas remedio que hacerse cargo de la empresa familiar dejando de lado su pasión Su mujer, Zandalee (Erika Anderson) tiene una pequeña tienda de ropa y se siente frustrada ya que su marido no le da candela debido a que no es feliz con su vida. Cierto día aparece en sus vidas un antiguo amigo de Thierry llamado Johnny (Nicolas Cage). Johnny, como Thierry, siempre había querido ser artista y se dedica a la pintura, pero sus aires de artista le impiden poner a la venta sus cuadros por lo que sobrevive a base de prestamos de malas compañías. Poco a poco, Johnny y Zandalee iniciaran una relación sexual a espaldas de Thierry ya que Johnny esta decidido a darle a la mujer de su amigo lo que este no es capaz de darle... ¡Maaaambo! y como no podía ser de otra manera el asunto acabara explotando.
De la intrascendente banda sonora se hizo cargo Dan Wool, cuyo mayor logro es haber convencido al director Alex Cox para participar en varias películas suyas como Sid y Nancy (1986), El Ganador (1996) o Three Businessmen (1998).
Para fotografiar la película se contaron con los servicios de Walt Lloyd, director de fotografía de películas interesantes como Sexo, Mentiras y Cintas de Video (Steven Soderbergh, 1989), un clásico de mi juventud como Rebelión en las ondas (Allan Moyle, 1990), aquella divertida chorrada con Nicolas Cage y Samuel L. Jackson llamada Atrapen al ladrón ¿Al blanco o al negro? (E. Max Frye, 1993) o el clásico navideño con el gran Tim Allen, ¡Vaya Santa Claus! (John Pasquin, 1994).
Vamos a por el cast, que es mas interesante que el apartado técnico Para interpretar a Thierry, el poeta frustrado el departamento de casting contrató al bueno de Judge Reinhold, actor al que le tengo mucho cariño ya que me ha acompañado durante toda mi juventud gracias a películas como Persecución Implacable (Paul Glicker, 1980), El Pelotón Chiflado (Ivan Reitman, 1981), Aquel Excitante Curso (Amy Heckerling, 1982), Gremlins (Joe Dante, 1984), la trilogía de Superdetective En Hollywood, Policía Por Error (Michael Dinner, 1986), Por favor, maten a mi mujer (Jim Abrahams, David Zucker, 1986), Viceversa (Brian Gilbert, 1988) o Un cadáver divertido (Maurice Phillips, 1990) pero que para esta época (principios de los 90) ya empezaba a notarse su declive. Pese a todo, en esta Zandalee me sigue gustando como siempre y creo que hace un buen papel, a partir de aquí ya todo fue cuesta abajo y le fui perdiendo la pista poco a poco.
Para el papel de Zandalee, esposa de Thierry, amante de Johnny y (supuesta) protagonista del film, o eso se desprende del titulo se ficho a la guapísima ex-modelo Erika Anderson, que venia de hacer un pequeño papel en la serie Twin Peaks y que los mas cafeteros recordaran por su papel de Greta en Pesadilla en Elm Street 5: El niño de los sueños (Stephen Hopkins, 1989). La verdad es que la Anderson esta para mojar pan y gracias a su presencia (y sus desinhibidos desnudos) la película sube enteros, pero también es cierto que como actriz deja mucho que desear, da igual que este pegando un polvazo que comiéndose una lata de mejillones, su expresión facial apenas varia. Se entiende entonces que por muy buena que estuviese acabase estancando su carrera en sub-productos televisivos como Shadows of the past (Gabriel Pelletier, 1991), Visitors from the unknown (Penelope Spheeris, 1991) o Temblor (Louis Morneau, 1992). Una lastima, pero en fin, siempre nos quedaran sus escenas en esta película y siempre podremos contemplar su joven, esbelto y desnudo cuerpo.
Para el papel del artista de la pintura y obseso sexual se requirieron los servicios de un Nicolas Cage que llevaba prácticamente una década en la cresta de la ola gracias a sus apariciones en películas como La ley de la calle (Francis Ford Coppola, 1983), Adiós a la inocencia (Richard Benjamin, 1984), Birdy (Alan Parker, 1984), Peggy Sue se caso (Francis Ford Coppola, 1986), Arizona baby (Joel & Ethan Coen, 1987) o Corazón salvaje (David Lynch, 1990) y para entonces estaba recién salido de su primer asalto al cine de acción de la mano de David Green y Pájaros de fuego (1990). Asalto que seria definitivo unos años mas tarde gracias a su participación en La Roca (Michael Bay, 1996), Con Air (Simon West, 1997) y Cara a cara (John Woo, 1997). Y, para completar el reparto añadir a tres actores que aquí tuvieron papeles casi residuales pero que hoy en día son bastante reconocidos: Joe Pantoliano, que había salido en infinidad de series y películas como Risky Business (Paul Brickman, 1983), Llamada a un reportero (Phillip Borsos, 1985), Los Goonies (Richard Donner, 1985), La Bamba (Luis Valdez, 1987) o El imperio del sol (Steven Spielberg, 1987) y que interpreta a Gerri, el amigo gay de Zandalee. Steve Buscemi, que al año siguiente empezaría a despuntar gracias a su papel de Sr. Rosa en Reservoir Dogs (Quentin Tarantino, 1992) y Marisa Tomei, que interpreta a un ligue del personaje de Johnny y que al igual que Buscemi lo petaría al año siguiente gracias a su interpretación en Mi primo Vinny (Jonathan Lynn, 1992) por la que gano el Oscar a mejor actriz de reparto.
A ver, Zandalee es la típica película que se deja ver la mar de bien si eres un adolescente y la pillas una noche en la televisión y la soledad de tu habitación Pero mas allá de ver a unos cuantos actores en sus inicios en la industria, una Nueva Orleans muy bien fotografiada y algunas escenas de sexo bastante decente, tampoco hay nada que no se haya visto antes (y después) y mucho mejor. 5/10