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miércoles, 29 de julio de 2015

The Thing Called Love (1993)


Título Original: The Thing Called Love
Título Traducido: Esa Cosa Llamada Amor
Año: 1993
Duración: 116 Minutos
País: Estados Unidos
Director: Peter Bogdanovich
Guión: Carol Heikkinen
Música: Varios (Country)
Fotografía: Peter James
Reparto: Samantha Mathis, River Phoenix, Sandra Bullock, Dermot Mulroney, Anthony Clark.
Productora: Paramount Pictures
Género: Drama / Musical
Sinopsis: James, Miranda, Kyle y Linda Lue son cuatro jóvenes que provienen de lugares muy distantes de los Estados Unidos. Todos ellos tienen el mismo sueño: hacerse un lugar en la meca de la música country, el Bluebird Café de Nashville. La experiencia les enseñará que el éxito es bastante imprevisible y que componer una buena canción puede ser tan difícil como aprender a moverse por los vericuetos del amor. 

Miranda Presley (Samantha Mathis) es una joven Neoyorkina que quiere hacerse un hueco en la música country, como en Nueva York el estilo no pega mucho coge un autobús y se planta en Nashville, allí se presentara a varias audiciones libres para intentar que algún local la contrate para poder actuar en directo. En uno de los locales -el BlueBird- conoce a otros tres jóvenes que como ella buscan labrarse una carrera en la música, ellos son James Wright (River Phoenix), Kyle Davidson (Dermot Mulroney) y Linda Lue Linden (Sandra Bullock) con los que entablara amistad, como las audiciones no están funcionando Miranda entrara a trabajar en el BlueBird como camarera. Entre servir mesas y actuaciones Miranda comprenderá que tan difícil es escribir una canción como encontrar el amor.
Entretenido melodramilla musical del que tampoco puedo escribir mucho mas, está dirigido por Peter Bogdanovich -La Ultima Película (1971), Texasville (1990)- e interpretado por cuatro promesas del cine de la época que al igual que sus papeles en la película intentaban abrirse camino en el mundo de la actuación por entonces, es curioso que de los cuatro (Mathis, Phoenix, Mulroney y Bullock), la que menos me ha gustado en la película (Bullock) sea la que haya tenido una carrera más extensa en el cine. Me parece que esta fue una de las ultima -sino la ultima- película que rodo el grandioso River Phoenix antes de palmarla, este tío iba para estrella y por culpa de las drogas acabo estrellado, una lástima, aunque siempre nos quedaran sus papelones en Exploradores (1985), La Costa De Los Mosquitos (1986), Cuenta Conmigo (1986) o Indiana Jones Y La Última Cruzada (1989). En fin, una película agradable de ver, sobre todo si os van los melodramas con fondo musical, en este caso el country solo es el contexto, pero la trama está más centrada en las relaciones personales y en los sueños y decepciones que forman parte de la vida, la película no aburre, tiene buen ritmo y Samantha Mathis y River Phoenix la hacen subir enteros, no es una peli para que gustara a todo el mundo, pero se deja ver con agrado.  

5.8 / 10 

 

martes, 28 de julio de 2015

The World In His Arms (1952)


Título Original: The World In His Arms
Título Traducido: El Mundo En Sus Manos
Año: 1952
Duración: 104 Minutos
País: Estados Unidos
Director: Raoul Walsh
Guión: Borden Chase (Novela: Rex Beach)
Música: Frank Skinner
Fotografía: Russell Metty
Reparto: Gregory Peck, Anthony Quinn, Ann Blythe, John McIntire, Andrea King, Carl Esmond, Bill Radovich.
Productora: Universal Pictures
Género: Aventuras
Sinopsis: 1850. Mientras Jonathan Clark, el capitán de la goleta La peregrina de Salem, recoge en San Francisco un cargamento de pieles se enamora de la condesa rusa Marina Selanova. Sin embargo, ella ha llegado a la ciudad para contraer un matrimonio concertado con el pérfido príncipe Semyon.

1850. San Francisco (EEUU), el capitán Jonathan Clark (Gregory Peck), más conocido como “El Hombre De Boston” es un afamado traficante de pieles de foca, acaba de llegar a puerto con su velero “La Pelegrina De Salem” para vender sus pieles, al poco de llegar se encuentra con que su tripulación ha sido secuestrada por “El Portugués” (Anthony Quinn), un sinvergüenza y borrachuzo amigo y a la vez enemigo suyo ya que necesita a una tripulación para su barco porque tiene un pacto con los Rusos para llevarlos hasta Alaska, pero el capitán Clark junto a su segundo de abordo Deacon (John McIntire) y su tercero Ogeechuck (Bill Radovich) consiguen rescatarlos. Clark además de vender pieles ha vuelto a San Francisco por un propósito aun mayor, quiere comprarle Alaska a los Rusos y para ello necesita 10 millones de dólares, por lo que decide montar una fiesta del copón en el hotel donde se hospeda junto a su tripulación para invitar a banqueros y gente pudiente para intentar camelárselos y que le den el dinero, en ese mismo hotel se hospeda una delegación Rusa en la que se encuentra la condesa Marina Selanova (Ann Blyth), que es la que necesita llegar a Alaska para contraer matrimonio con un hombre al que no ama, el príncipe Semyon (Carl Esmond). Durante la fiesta de Clark, los dos se quedan prendados el uno del otro y pasan la noche juntos, con la idea de casarse al día siguiente, pero mientras Clark duerme el príncipe Semyon rapta a la condesa y se la lleva hacia Alaska, al día siguiente Clarke se entera de que realmente Marina era una condesa y al haberse ido piensa que le había tomado el pelo y que realmente no estaba enamorada de él, sino que lo estaba utilizando para que la llevara con su velero hasta Alaska, despechado y enfadado intenta olvidarla y seguir haciendo su vida cazando focas así que pone rumbo a Alaska, pero al llegar se llevara una sorprendente sorpresa.
Genial película de aventuras de la que no me acordaba y me ha hecho pasar un rato cojonudo, dirigida por Raoul Walsh –Objetivo: Birmania (1945), Al Rojo Vivo (1949)- e interpretada a las mil maravillas por un gran Gregory Peck –Vacaciones En Roma (1953), Moby Dick (1956)- y un inconmensurable en su papel de cabronazo sinvergüenza Anthony Quinn –Los Cañones De Navarone (1961), Zorba El Griego (1964)-. La película tiene una primera parte brutal, todo lo que acontece en San Francisco me ha molado que te cagas, con esa fiestorro -con putas y foca incluidas- y sobre todo la monumental bronca entre marineros, luego cuando a mitad película nos meten las escenas en los barcos ya es para fliparla, hay que ver lo jodidamente bien rodadas que están, da la impresión de estar metido en un velero en plena carrera náutica, el final me ha parecido demasiado atropellado pero no le resta valor a la película, además está enteramente rodada en Technicolor, cosa que le da un toque magnifico –a la mierda el 3D- y si a eso le sumas que los decorados son apabullantes apaga y vámonos. En definitiva, una gran película de aventuras marinas que divierte a la par que entretiene. Cojonuda.

8 / 10 

 

lunes, 27 de julio de 2015

Someone To Watch Over Me (1987)


Título Original: Someone To Watch Over Me
Título Traducido: La Sombra Del Testigo
Año: 1987
Duración: 106 Minutos
País: Estados Unidos
Director: Ridley Scott
Guión: Howard Franklin
Música: Michael Kamen
Fotografía: Steven Poster
Reparto: Tom Berenger, Mimi Rogers, Andreas Katsulas, Lorraine Bracco, Jerry Orbach, John Rubinstein, Mark Moses.
Productora: Columbia Pictures
Género: Thriller / Drama
Sinopsis: A Mike Keegan, un hombre felizmente casado, le asignan la protección de Claire Gregory, una rica y atractiva mujer, que es el testigo clave en un caso de asesinato. Antes del juicio, el asesino intentará eliminarla. La constante vigilancia de Keegan hará que, sin darse cuenta, policía y testigo se vean envueltos en una apasionada historia de amor.

Mike Keegan (Tom Berenger) acaba de ser ascendido a detective, ha cambiado las calles de Queens por una comisaria de Manhattan y lo está celebrando junto a su mujer Ellie (Lorraine Bracco), su hijo y sus amigos en casa, mientras tanto en un elegante club de Manhattan Claire Gregory (Mimi Rogers), una ricachona de clase alta es testigo del asesinato del dueño del club -amigo suyo- a manos de un gángster local llamado Joey Venza (Andreas Katsulas). A Mike le asignan el caso y la protección de la testigo -a la espera de juicio- durante el turno de noche, así que se tendrá que trasladar todas las noches a la lujosa casa de Claire, el tedio aprieta noche tras noche hasta que Claire decide ir a una fiesta/recepción al museo Guggenheim, allí entre copa y copa Claire va un momento al baño y se topa cara a cara con Venza que la amenaza con matarla si durante la rueda de reconocimiento le implica en el crimen, Mike se da cuenta del percal y persigue a Venza pero antes de pillarlo este se entrega a un policía local. A los pocos días llega la rueda de reconocimiento, Claire le señala como el asesino pero debido a una irregularidad durante la detención Venza queda en libertad, Claire culpa a Mike, pero entre grito y grito acaban liándose esa noche, al poco tiempo Ellie -la mujer de Mike- se huele el percal y le dice que o deja el caso o que no vuelva a casa, Mike sintiéndose culpable le pide a su amigo y superior T.J. ( Tony DiBenedetto) que le sustituya esa noche, pero Mike no aguanta mucho sin ver a Claire y acude a su casa para pasársela por la piedra, en ese momento, un sicario mandado por Venza entra en la casa y dispara a T.J, Mike consigue matarlo y mientras operan a T.J. en el hospital, Ellie le dice a Mike que se acabo, que se dé el piro de casa, que ella y su hijo Tom se van a casa de su hermana, Mike está metido en un percal de tres pares de cojones, por su culpa Venza sigue libre, su amigo esta en el hospital debatiéndose entre la vida y la muerte, le ha puesto los cuernos a su mujer con una testigo y todo el mundo está al tanto de todo. Ahora Mike tendrá que decidir entre seguir con Claire o intentar recuperar a su familia y de paso apañárselas para acabar con Venza antes de que este acabe con él.
Thriller ochentero a ritmo de saxo -¡Michael Kamen Fuck Yeah!- dirigido por Ridley Scott - Alien El Octavo Pasajero (1979), Legend (1985)-. La película pese a no ser ninguna maravilla entretiene lo suyo, aunque para mi gusto está demasiado centrada en el drama personal entre Tom Berenger y Mimi Rogers -El Reportero De La Calle 42 (1987), 37 Horas Desesperadas (1990)-, si se hubiese centrado más en la trama policial sería mucho más interesante, aun así, la pericia de Scott -en aquellos tiempos- hace que la película gane muchos enteros, sobre todo gracias a la magnífica y azulada fotografía de Steven Poster y a ese tono videoclipero que tan buenos resultados le dio al director en los ochenta, llegando al culmen dos años después con su -para mí- obra maestra Black Rain (1989). En cuanto a los actores todos cumplen bastante bien, destacando a Berenger y sobre todo a Lorraine Bracco, no recordaba que saliese en esta película y pese a tener un papel secundario consigue hacerlo crecer hasta convertirse casi en un protagónico. En definitiva, un thriller dramático estéticamente muy depurado y con un interesante guion pese a clichés y topicazos -que los hay-. Recomendada si os gustan las intrigas con detectives y amoríos.  

6 / 10 

 

sábado, 25 de julio de 2015

Russkiy Kovcheg (2002)


Título Original: Russkiy Kovcheg
Título Traducido: El Arca Rusa
Año: 2002
Duración: 96 Minutos
País:  Rusia
Director: Alexandr Sokurov
Guión: Alexandr Sokurov, Boris Khaimsky, Anatoli Nikiforov, Svetlana Proskurina
Música: Sergei Yevtushenko
Fotografía: Tilman Büttner
Reparto: Sergei Dreiden, Mariya Kuznetsova, Leonid Mozgovoy, David Giorgobiani, Alexandr Chaban, Maksim Sergeyev.
Productora: Coproducción Rusia-Alemania
Género: Histórico
Sinopsis: El Marqués de Coustine, un diplomático francés del siglo XVIII con una relación de amor/odio hacia Rusia se encuentra en un viaje en el tiempo en el Palacio de Invierno de San Petersburgo -desde los tiempos de Pedro el Grande hasta nuestros días. Con él, un invisible realizador ruso (en off), que está confuso sobre la posición de Rusia en Europa.

Un hombre al que no vemos –solamente escuchamos su voz- despierta no sabe donde ni cuando en medio de lo que parece ser una fiesta o baile de disfraces, empieza a andar por los pasillos del palacio donde se encuentra y de repente se topa con otra persona que parece ser esta en la misma situación que él, empiezan a hablar y este le cuenta que es un aristócrata Francés del siglo 19, mientras charlan y avanzan a través de los pasillos el aristócrata se da cuenta de que están en el Palacio de Invierno del Hermitage en San Petersburgo, dicho aristócrata –al que el protagonista llama “El Europeo”- es un gran conocedor de la historia Rusa, así que mientras les acompañamos por este tour a raves del Hermitage, nos ira contando mediante los cuadros de cada sala y sus interacciones con personajes históricos Rusos de diferentes eras un pedazo de la historia Rusa.
Estamos ante una premisa bastante interesante pero que por el mero hecho de contarnos la historia Rusa quizás nos quede un poco lejos del imaginario occidental, como película en si me ha parecido un tostón de primera categoría, pero como ejercicio estilístico, experimento o como queráis llamarlo es asombrosamente cojonuda, la película está rodada totalmente en el interior del museo Hermitage, que de por si solo ya es una jodida maravilla visual, pero es que el mamonazo del director Alexandr Sokurov se ha marcado un único plano secuencia de 90 minutos que es una puta obra maestra en si mismo, el museo –la película- esta petado de extras por doquier, hay momentos en los que si no hay mil personas en plano no hay ninguna, peña moviéndose de aquí para allá mientras una orquesta toca temas en directo, una tropa de soldados desfilando en tus narices, un baile multitudinario, etcétera. Es absolutamente deslumbrante lo que pasa por tus ojos durante todo el metraje, la fotografía es de nota, el vestuario inmejorable, la ambientación perfecta y lo mejor de todo es la sensación de inmersión que produce en el espectador, al rato te olvidas de que hay una cámara grabándolo todo, el uso que hace de la SteadyCam es magistral, te mete de lleno en el percal que tiene montado de una manera asombrosa, lástima que la historia o trama de la película no enganche como debería hacerlo porque sino ya seria para ponerse de rodillas ante el director, pero aun así, creo que es una película que merece la pena ver solo por su complejidad técnica y su portento visual. La última escena, con todos los extras saliendo del Hermitage es simplemente hipnótica. Interesante ejercicio y un paseo brutal por el Hermitage.

6 / 10