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miércoles, 15 de julio de 2020

El Desafío (Lee Tamahori, 1997)



Tras una larga carrera como fotógrafo, asistente de director y director de anuncios televisivos, el Neozelandes Lee Tamahori dio el salto a la gran pantalla con la premiada Guerreros de antaño (1994) que le abrió las puertas de Hollywood de par en par y se estreno con la interesante pero fallida a nivel comercial Mulholland Falls (1996). Pese al descalabro económico de la película logro llamar la atención de los estudios gracias a su buen nivel en la dirección y los productores Art Linson y Lloyd Phillips le ofrecieron dirigir un guion que había escrito el dramaturgo y director David Mamet llamado “Bookworm” (titulo que tres meses antes del estreno se cambiaría por el de “The edge” tras barajarse otros como “Wild”, “Wilder”, “The wild”, “Into the wild”, “Wilderness now”, “Deadhunt”, “On the edge”, “Bloody betrayal” o “Edge”). Linson había sido productor de Aquel excitante curso (Amy Heckerling, 1982), Los intocables de Eliot Ness (Brian De Palma, 1987) o Los fantasmas atacan al jefe (Richard Donner, 1988) y en 1989 decidió fundar su propia productora; Art Linson Productions, que se estreno con Corazones de hierro (Brian De Palma, 1989) a la que siguieron el remake americano de Nikita de Luc Besson; La asesina (John Badham, 1993) y Heat (Michael Mann, 1995), Lloyd Phillips estaba recién salido de la producción de Doce monos (Terry Gilliam, 1995) y mas tarde produciría Limite vertical (2000), Amar peligrosamente (2003) y La leyenda del Zorro (2005), las tres dirigidas por Martin Campbell.
Tamahori acepto el proyecto y empezó la producción; El guion de David Mamet nos presenta a Charles Morse (Anthony Hopkins), un multimillonario e intelectual que viaja junto a su joven esposa Mickey (Elle MacPherson) y el cotizado fotógrafo de moda Bob Green (Alec Baldwin) a Alaska para hacer un reportaje de moda. Una vez allí, Morse, Green y el asistente Stephen (Harold Perrineau) sufrirán un accidente de avioneta y se verán envueltos en una desesperada lucha por la supervivencia en medio de las boscosas, frías y hostiles tierras de Alaska y, por si eso no fuese poco, deberán huir de un Oso Kodiak que les acecha para convertirlos en su menú. Los tres hombres pronto descubrirán que el mayor peligro no proviene de la naturaleza, sino del miedo y la traición de los hombres.
Para hacerse cargo de la fotografía se contrataron los servicios de Donald McAlpine, experimentado director de fotografía Australiano reconocido por su trabajo en Depredador (John McTiernan, 1987), Los últimos días del Edén (John McTiernan, 1992), Juego de patriotas (Phillip Noyce, 1992), Peligro inminente (Phillip Noyce, 1994) o Romeo y Julieta (Baz Luhrmann, 1996) y que aquí se luce fotografiando los portentosos parques naturales de Alberta, Canadá.
De la banda sonora se hizo cargo el maestro Jerry Goldsmith, que venia de componer la música para L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997) y Air Force One (Wofgang Petersen, 1997) y que trabajo en estrecha colaboración con el director Lee Tamahori para desarrollar una partitura mas diversa que otras de sus obras. Inicialmente, la partitura fue lanzada en CD en 1997, tras el lanzamiento de la película, por RCA Records, pero con el tiempo, el primer lanzamiento se agoto, lo que llevo a La-La- Land Records a emitir una tirada nueva de 3500 unidades con 25 minutos de música inédita que también se agoto en julio de 2013. Que decir tiene que Jerry Goldsmith nunca defrauda y aquí se marca autenticas maravillas épico-emocionales como “Lost in the wild”, “Rescued” o “Mighty Hunter”.
De encontrar a los interpretes adecuados para la película se hizo cargo Donna Isaacson, directora de casting en películas como Cocktail (Roger Donaldson, 1988), Muerte entre las flores (Joel & Ethan Coen, 1990), Sol naciente (Philip Kaufman, 1993) o Broken arrow (John Woo, 1996) y cuya primera opción para interpretar al millonario Charles Morse fue Robert De Niro, que rechazo la propuesta debido a que ya tenia en agenda los rodajes de Cop Land (James Mangold, 1997), Jackie Brown (Quentin Tarantino, 1997) y La cortina de humo (Barry Levinson, 1997) y no le daba la vida para mas. Tras la negativa de De Niro se fue a por Dustin Hoffman, que debió hablar con De Niro con el que estaba rodando La cortina de humo y dijo; “si tu no la haces, yo tampoco” punto pelota. El tercero en dar largas al papel fue Michael Caine, que prefirió embarcarse en el Nautilus para interpretar al Capitán Nemo en la miniserie 20.000 leguas de viaje submarino. El que afortunadamente dijo “Si” fue Anthony Hopkins que acababa de rodar Sobrevivir a Picasso (James Ivory, 1996) y tenia su agenda libre hasta el inicio del rodaje de Amistad (Steven Spielberg, 1997) y que se marca una actuación bastante potente pasando de ser inicialmente un viejo apocado y algo timorato a convertirse en un autentico superviviente con renovadas ansias de beberse la vida a gigantes sorbos. Eso si, aceptar el papel estuvo a punto de costarle la vida ya que durante el rodaje se estaba medicando por unos problemas en el cuello y durante una escena se cayó en un rio helado y debido a los efectos de los analgésicos no sintió el frio hasta que comenzó a sufrir hipotermia por lo que tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital para recibir tratamiento.
Para dar vida a Bob se considero a varios actores, entre ellos Ray Liotta, que declino la oferta para hacerle la vida imposible a la preciosa Lauren Holly en la muy disfrutable e injustamente despreciada Turbulence (Robert Butler, 1997). Los productores también se acercaron a Richard Gere, que también declino la oferta para centrarse en El laberinto rojo (Jon Avnet, 1997) y The Jackal (Michael Caton-Jones, 1997), de Gere se paso a John Travolta, que también paso del proyecto para rodar la bizarrada de Cara a cara (John Woo, 1997) así que finalmente y tras tantas negativas el elegido fue Alec Baldwin, que venia de estrenar la (para mi) cojonuda Prisioneros del cielo (Phil Joanou, 1996) y la interesante Fantasmas del pasado (Rob Reiner, 1996).
La elegida para interpretar a la esposa infiel fue la supermodelo Elle MacPherson, que seguía intentando meter la cabeza en Hollywood tras el batacazo gayer de Batman y Robin (Joel Schumacher, 1997) y que aquí luce palmito durante cinco minutos y para de contar porque para una escena que tiene en la que tiene que actuar la caga de principio a fin. Carrera al traste.
Harold Perrineau, que venia de interpretar a Mercutio en Romeo y Julieta (Baz Luhrmann, 1996) y mas tarde conocido por sus papeles de Link en la saga Matrix o de Michael Dawson en la serie Lost (2004-2010) se haría cargo de interpretar a Stephen, la primera (y única) victima de el Oso Kodiak que va tras el trío por los gélidos parajes de Alaska. Y, ¿quien es el dichoso Oso? Pues ni mas ni menos que Bart The Bear, el cual vale la pena nombrar ya que tiene una filmografia con títulos destacados como El clan del oso cavernario (Michael Chapman, 1986), Dos cuñados desenfrenados (Howard Deutch, 1988), El oso (Jean-Jacques Annaud, 1988), Colmillo blanco (Randal Kleiser, 1991), En tierra peligrosa (Steven Seagal, 1994), Leyendas de pasión (Edward Zwick, 1994) en la que ya “trabajo” junto a Anthony Hopkins o Doce Monos (Terry Gilliam, 1995) e incluso participo en la 70 ceremonia de entrega de los Oscar entregando el premio a mejor edición de sonido para Titanic (James Cameron, 1997), ahí es nada.
La película se rodó completamente en Canadá entre el 19 de agosto y el 22 de noviembre de 1996, contó con un presupuesto de 30 millones de dolares y recaudo a nivel mundial unos escasisimos 43, dejando unas perdidas de 9 millones para el estudio.
A mi me sigue funcionando a las mil maravillas, una peliculilla de aventuras y supervivencia sin mayores pretensiones que se deja ver perfectamente y no aburre en ningún momento. 6/10



viernes, 10 de julio de 2020

Haz lo que debas (Spike Lee, 1989)



Tras los buenos resultados críticos y económicos de Nola Darling (1986) y Aguas turbulentas (1988) al bueno de Spike Lee le ofrecieron dirigir la película protagonizada por los Run-DMC “Ciudad Sangrienta” (Rick Rubin, 1988), pero Lee tenia otros planes en marcha ya que una idea le rondaba la cabeza desde que vio por primera vez el episodio de Alfred Hitchcock Presenta “Shopping for Death”, en el que los personajes principales discuten su teoría de que el clima cálido aumenta las tendencias violentas. A esa idea se le sumaron un par de incidentes raciales que tuvieron lugar por esas fechas; el asesinato de Eleanor Bumpurs a manos de la policía de Nueva York y la expulsión de unos jóvenes negros de una pizzeria a manos de jóvenes blancos que acabo de mala manera en Howard Beach, Nueva York y, mientras Lee escribía su guion se cruzo por casualidad con un borrador de Depredador 2 (Stephen Hopkins, 1990) en el cual ya se hablaba de la ola de calor que asolaba Los Ángeles en la película, según palabras del propio Lee: “Simplemente pensé, ya sabes, Depredador 2 tenia mucho que decir sobre las relaciones raciales, así que tome eso para mi guion” En fin, que con todo ese batiburrillo, Lee escribió el guion de lo que seria su siguiente película “Do the right thing”, aquí traducida como “Haz lo que debas”.
La trama nos presenta a Mookie (Spike Lee) un repartidor de pizzas de 25 años que vive en Bedford-Stuyvesant, Brooklyn con su hermana Jade (Joie Lee). Él y su novia Tina (Rosie Pérez) tienen un bebé llamado Héctor (Travell Toulson). Mookie Trabaja en una pizzeria local, pero carece de ambición. Sal (Danny Aiello), el dueño italo-estadounidense de la pizzeria, ha estado en el vecindario por 25 años. Su hijo mayor Pino (John Turturro) intensamente detesta a los negros, y no se lleva bien con Mookie. Debido a esto, Pino se ve enfrascado diariamente con discusiones con su padre, quién se rehúsa a dejar el vecindario de mayoría afroestadounidense, y su hermano menor Vito (Richard Edson), quién se lleva mejor con Mookie. El vecindario está lleno de personalidades distintas, entre ellos “El alcalde” (Ossie Davis), un borracho amistoso; “Hermana madre” (Ruby Dee), quién observa el vecindario desde su apartamento; Radio Raheem (Bill Nunn), quién donde quiera que vaya escucha en su radio portátil a Public Enemy; y Smiley (Roger Guenveur Smith), un hombre discapacitado mentalmente, quién vaga por el vecindario intentando vender fotos coloreadas a mano de Malcolm X y Martin Luther King, Jr. Toda la trama transcurre durante un caluroso día de verano y explora la hirviente tensión racial del vecindario que culmina con un estallido de violencia y muerte.
La producción de la película corrió a cargo del propio Spike Lee bajo su productora 40 Acres & A Mule Filmworks junto a Jon Kilik y Monty Ross, de la distribución se iba a encargar originalmente Paramount Pictures, pero los mandamases del estudio querían que se atenuara el clímax final y Lee se negó a complacerles, la Paramount rechazo el proyecto y la Universal Pictures decidió distribuirlo.
La película se rodó íntegramente en el barrio de Bedford-Stuyvesant (Brooklyn, Nueva York) entre el 18 de julio y el 14 de septiembre de 1988. El diseñador de producción, Wynn Thomas, pinto las casas del barrio de color rojo y naranja para transmitir la sensación de una ola de calor y se construyeron desde cero en dos descampados la pizzeria de Sal y la tienda de comestibles coreana. Se rumorea que los vendedores de crack del vecindario amenazaron al equipo por “perturbar” sus negocios y Spike Lee contrato a miembros de Fruit of Islam (la rama paramilitar de la Nación del Islam) para proporcionarles seguridad. La película contó con un presupuesto de 6.5 millones de dolares y recaudo 37 a nivel mundial, dejando unos beneficios de 12 millones para el bueno de Lee.
De la fotografía de la película se hizo cargo Ernest Dickerson, que había debutado con el propio Lee en Joe´s Bed-Stuy Barbershop: We cut heads (1983) y también había colaborado con el director en Nola Darling (1986) ademas de participar en videoclips de Bruce Springsteen y Patti LaBelle o en el mítico espectáculo de stand-up “Raw” de Eddie Murphy, en los 90 se paso a la dirección con películas que a mi me gustaron como Juego de supervivencia (1994) o Caballero del diablo (1995), pero a partir de ahí se fue adentrando en las series de televisión y de ahí ya no ha salido.
De la banda sonora se encargo Bill Lee, que también había colaborado con Spike Lee en Joe´s Bed (1983), Nola Darling (1986) y Aulas turbulentas (1988) y que tras esta también lo haría en Cuanto mas, ¡Mejor! (1990), la banda sonora tampoco me ha dicho mucho durante la película ya que lo que mas destaca musicalmente es su soundtrack y sobretodo el “Fight The Power” de Public Enemy que resuena durante todo el metraje ademas de los temas de Rubén Blades, Steel Pulse, Keith John o Experience Unlimited.
De seleccionar el casting se hizo cargo Robi Reed, que había trabajado con Lee en Aulas turbulentas y que luego trabajaría en films como Noches de Harlem (Eddie Murphy, 1989), Justicia poética (John Singleton, 1993), Los colegas del barrio (Paris Barclay, 1996) o Gridlock´d (Vondie Curtis-Hall, 1997) ademas de colaborar con Lee en Fiebre salvaje (1991), Malcolm X (1992), Crooklyn (1994) y Clockers (1995).
Para el papel de Sal, Lee quería a toda costa a Robert De Niro, pero a este no le acabo de gustar el papel ya que decía que era similar a muchos otros papeles que había interpretado antes y como se había comprometido para rodar Jacknife (David Hugh Jones, 1989) y Nunca fuimos ángeles (1989) declino la oferta. Tras la negativa de De Niro se pensó en fichar a Joe Mantegna pero este estaba a la espera del inicio del rodaje de El Padrino: Parte III (Francis Ford Coppola, 1990) y también dijo “no”, de Mantegna se paso a Joe Pesci, que también rechazo el papel para interpretar a Leo Getz en Arma Letal 2 (Richard Donner, 1989). En ese momento se le ofreció el papel a Danny Aiello, que estuvo a punto de rechazar el papel cuando vio que interpretaría al dueño de una pizzeria, creyendo que era un estereotipo perezoso de los Italoamericanos, por suerte, finalmente acepto el papel, hecho que le valió una nominación al Oscar a mejor actor de reparto, premio que le arrebato Denzel Washington por su papel den Tiempos de gloria (Edward Zwick, 1989).
Para interpretar a “El alcalde” se intento contratar a James Earl Jones, que estaba recién salido de los rodajes de El príncipe de Zamunda (John Landis, 1988), Tres fugitivos (Francis Veber, 1989) y Campo de sueños (Phil Alden Robinson, 1989) pero rechazo el papel para interpretar a Frank Couzo en la videoclubera Campeón de campeones (Robert Radler, 1989) así que se le ofreció el papel a Ossie Davis que acababa de trabajar con Lee en Aulas turbulentas y acepto a la primera.
El papel de Pino se le ofreció a Matt Dillon, que también lo rechazo debido a su compromiso con Gus Van Sant para interpretar a Bob en Drugstore Cowboy (1989) y Lee le ofreció el papel a John Turturro que estaba libre tras los rodajes de El Siciliano (Michael Cimino, 1987) y la miniserie basada en la novela de Mario Puzo, El peregrino afortunado (1988) y también acepto. Para encarnar a Vito, hermano de Pino e hijo de Sal se eligió a Richard Edson, actor que había participado en Todo en un día (John Hughes, 1986), Howard... Un nuevo héroe (Willard Huyck, 1986) o Good morning,Vietnam (Barry Levinson, 1987). Bill Nun, que venia de trabajar con Lee en Aguas turbulentas y que mas tarde lo veríamos en New Jack City (Mario Van Peebles, 1991), A propósito de Henry (Mike Nichols, 1991), La ultima seducción (John Dahl, 1994), Cosas que hacer en Denver cuando estas muerto (Gary Fleder, 1995) o Asalto al tren del dinero (Joseph Ruben, 1995) dio vida a Radio Raheem tras la negativa de Laurence Fishburne a interpretarlo debido a su compromiso con Carolco Pictures para rodar Danko: Calor rojo (Walter Hill, 1988). El papel de “chicharra”, desencadenante de todo el follón en la pizzeria fue a parar a Giancarlo Esposito, otro que salia de Aulas turbulentas y que luego tendría una interesante carrera (en la sombra) con películas como El rey de Nueva York (Abel Ferrara, 1990), Dos duros sobre ruedas (Simon Wincer, 1991), Malcolm X (Spike Lee, 1992), Sospechosos habituales (Bryan Singer, 1995) o el díptico Smoke/Blue in the face (Wayne Wang, 1995) hasta que lo petó con su monumental papel de Gus Fring en la serie Breaking Bad (2009/2011). Para interpretar a Tina, Spike Lee contrato a Rosie Pérez, que por aquel entonces ni era actriz ni lo pretendía, pero Lee conoció a Pérez durante una fiesta de cumpleaños que el director había organizado en Los Ángeles y tras verla bailar encima del podio la canción “Da Butt” de Experience Unlimited de su anterior película Aulas turbulentas decidió contratarla para interpretar a su novia puertorriqueña. Samuel L. Jackson, que había hecho pequeños papeles en la mítica El exterminador (James Glickenhaus, 1980), El príncipe de Zamunda (John Landis, 1988) y había participado en Aulas turbulentas interpreto al Señor Love Daddy y cinco años después su vida cambiaría gracias a los sermones de Jules Winnfield en Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994) Y, finalmente, Spike Lee se agencio el papel de Mookie, el repartidor de pizzas que intenta llevarse bien con todo el mundo y es testigo de como su barrio se va yendo a la mierda minuto a minuto. La película fue incluida en 1998 en la lista del American Film Institute de las cuatrocientas películas nominadas para las 100 mejores películas estadounidenses de todos los tiempos y en 2007 la misma asociación la clasifico en el puesto 96 de las mejores películas de todos los tiempos, así mismo en 1999 fue considerada por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América “cultural, histórica y estéticamente significativa” por lo que fue seleccionada para su preservación en el National Film Registry. 7/10

jueves, 2 de julio de 2020

Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño (Chuck Russell, 1987)



Tras el fracaso critico (que no económico) de Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy, New Line Cinema no estaba segura de si continuar con la serie o dejarla morir, pero en esas que Wes Craven, el hijo prodigo, se intereso por volver a la saga, esta vez como guionista, con la intención de terminar la serie y dejarla en trilogía. Así que Robert Shaye y sus secuaces decidieron dar luz verde al proyecto, para lo que se aliaron de nuevo con Heron Communications, que ya había producido la anterior y que venia de producir Hidden (Jack Sholder, 1987), Smart Egg Pictures, que también había producido la primera y segunda parte y que mas tarde produciría la cuarta y quinta entrega y el propio Wes Craven, que ademas de ejercer de guionista debutaría como productor ejecutivo con esta película.
Una vez tuvieron el presupuesto de cuatro millones y medio de dolares cerrado, se pusieron manos a la obra para contratar al equipo técnico para la película. Para pulir el guion, ademas de Craven, se contrataron los servicios de Bruce Wagner, que por aquel entonces tan solo tenia un titulo en su carrera, la comedia Young Lust (Gary Weis, 1984), interpretada por Fran Drescher, famosa años después gracias a la serie de televisión La niñera (1993-1999) y a otro debutante llamado Frank Darabont, reconocido cineasta hoy en día gracias a su labor en la dirección en películas como Cadena perpetua (1994), La milla verde (1999) o La niebla (2007). Otro que ayudo en las labores de escritura fue Chuck Russell, que venia de escribir el libreto de La gran huida (1984), película dirigida por Jospeh Reuben, que es quien iba a dirigir esta Pesadilla en Elm Street 3 originalmente, pero se vio obligado a declinar la oferta ya que se había comprometido para dirigir El padrastro (1987). En cambio, recomendó a los productores que contratasen a su coguionista de La gran huida, Chuck Russell, para dirigir la película y, así es como Russell debuto en la dirección. Su carrera no ha sido muy extensa pero ha dejado cositas interesantes (para mi) como The Blob: El terror no tiene forma (1988), el taquillazo La mascara (1994) con Jim Carrey y la volcánica irrupción de Cameron Diaz en el cine o Eraser (1996), una de las ultimas buenas películas de Arnold Schwarzenegger antes de su declive.
La trama de la película nos presentaba a Kristen Parker, una joven a la que Freddy Krueger acecha en sus sueños y que acaba en un hospital psiquiátrico en el que también están Kincaid, Joey, Taryn, Phillip, Will y Jennifer, jóvenes que al igual que ella reciben la visita de Krueger en sus sueños y que juntos y con la ayuda de Nancy y el doctor Gordon deberán hacer frente al asesino de las cuchillas.
Wes Craven junto a Bruce Wagner decidieron que ya no querían que Freddy se enfrentase a un solo joven, ya que como los asesinatos de Freddy le habían dado mas poder, necesitaba enfrentarse a un grupo de jóvenes para que la contienda fuese mas igualada, de ahí que en esta película se formase un equipo, los “Guerreros del sueño”, al mas puro estilo de Dragones y Mazmorras, para hacerle frente. La premisa original de la película involucraba a Freddy invadiendo el mundo real y persiguiendo a los actores y al equipo de la películas de “Pesadilla en Elm Street”, pero la idea fue rechazada por la New Line y mas tarde rescatada por Wes Craven en La nueva pesadilla de Wes Craven (1994).
Para encargarse de la fotografía se recurrió a Roy H. Wagner, que tenia experiencia en el genero gracias a sus trabajos en Masacre en la universidad (Evan Lee, 1977), Witchboard (Kevin Tenney, 1986) y Terror en el instituto (Bill Froehlich, 1987). De la banda sonora se encargo el gran Angelo Badalamenti, que estaba recién salido de Terciopelo azul (David Lynch, 1986) y que aquí aun no estaba al nivel que luego demostró junto a David Lynch en Carretera perdida (1997) o Mulholland Drive (2001). Así mismo, en esta tercera parte se incluyo en el soundtrack temas originales de la banda de Hard Rock Dokken como “Into the fire” o el tema principal de la película, “Dream Warriors”, la cosa funciono tan bien que a partir de entonces se decidió que las secuelas tuviesen canciones de Heavy Metal.
De elegir el casting se encargo, como en las anteriores películas de la saga, Annette Benson, que eligió como protagonista principal a Patricia Arquette (tras rechazar a Winona Ryder por considerarla demasiado joven para el papel), que debuta con esta película, para el papel de Kristen Parker. Ken Sagoes, que venia de participar en las series Mas allá de los limites de la realidad (1985) y Airwolf: Helicóptero (1986), interpretaba al forzudo Kincaid. Para el papel de el “mudo” Joey se contrato a Rodney Eastman, que estaba recién salido de un episodico en la famosa Autopista hacia el cielo (1987), Jennifer Rubin, que debutaba con esta película y que mas tarde la pudimos ver en The Doors (Oliver Stone, 1991) o Asesinos ciberneticos (Christian Duguay, 1995) daba vida a la punki Taryn. Ira Heiden, chico Disney que debutaba en el cine con esta película y al que luego vimos en Elvira, reina de las tinieblas (James Signorelli, 1988) y El padre de la novia (Charles Shyer, 1991) se encargaba de interpretar a Will, el “mago”. Bradley Gregg, que venia de participar en dos clásicos ochenteros como Exploradores (Joe Dante, 1985) y Cuenta conmigo (Rob Reiner, 1986) y que dos años después trabajaría en Indiana Jones y la ultima cruzada (Steven Spielberg, 1989) se hizo con el papel de Phillip y para acabar con las victimas de Freddy tenemos a Penelope Sudrow, que venia de trabajar en series como Los Walton (1975), Freestyle (1978) o Cuentos asombrosos (1986) y que interpretaba a Jennifer y nos dejaba una de las escenas que de pequeño se me quedaron marcadas a fuego. Si, la de el televisor. En cuanto a los demás papeles, para interpretar al Doctor Neil Gordon se contrato a Craig Wasson, actor que ya tenia cierto renombre gracias a apariciones en televisión y cine y sobretodo debido a su papel de Jake en la esplendida Doble Cuerpo (Brian De Palma, 1984). Heather Langenkamp, que volvía a interpretar a Nancy Thomson a petición de Wes Craven, Laurence Fishburne, que había participado en Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), Yo soy la justicia (Michael Winner, 1982), La ley de la calle (Francis Ford Coppola, 1983), Cotton club (Francis Ford Coppola, 1984), El color purpura (Steven Spielberg, 1985) o Quicksilver (Thomas Michael Donnelly, 1986) y que aquí interpretaba un pequeño papel al igual que John Saxon, que volvía a interpretar al teniente (y padre de Nancy) Thomson.
La película se rodó íntegramente en Los Ángeles, convirtiendo la Universidad de California en el hospital psiquiátrico y partiendo de un presupuesto de cuatro millones y medio logro recaudar cuarenta y cinco a nivel mundial lo que dio pie a continuar la saga en vez de darla por finiquitada que era la idea original.
A ver, de pequeñajo esta era de mis preferidas de la saga porque pasábamos de tener un protagonista a varios que encima en los sueños se convertían en guerreros, este hecho, vista hoy en día se me queda algo simplón, ya que mas allá de dar volteretas, tener fuerza, sacar una navaja y tirar algún rayo, la verdad es que no hacen mucho mas, pero bueno, se compensa con ver el inicio de un Freddy mas cachondo, con mas humor negro y una forma mas original de matar a sus victimas. Por lo demás, me ha pasado un poco como con la segunda parte, la recordaba mejor en mi memoria, pero supongo que el tiempo y la nostalgia lo joden todo, como de costumbre. En fin, aun así me ha gustado bastante y se deja ver tranquilamente. Eso si, de miedo, por desgracia, nada de nada... con lo que me costaba a mi ver estas películas de pequeño... ains... 6/10

sábado, 27 de junio de 2020

Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy (Jack Sholder, 1985)



Apenas unos meses después del éxito cosechado por Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984), que recaudo a nivel mundial 25 millones de dolares partiendo de un presupuesto que no llegaba a 2, el productor y fundador de New Line Cinema, Robert Shaye se puso manos a la obra para producir la secuela y para ello contrato los servicios de David Chaskin, guionista que debutaba en cine con este encargo y que mas adelante escribiría los libretos de otras películas de terror como Granja maldita (David Keith, 1987) o Lecturas diabólicas (Tibor Takacs, 1989). Chaskin, en lugar de continuar la historia de la única superviviente de la primera película, Nancy (Heather Langenkamp), se centro en contar la historia de los nuevos residentes de la antigua casa de Elm Street de Nancy, uniéndose a una gran tradición de secuelas de terror que ignoran a los supervivientes de la entrega anterior y de paso añadió novedades como que esta vez Freddy Krueger no atacaría a sus victimas en los sueños, sino que poseería el cuerpo de un joven para poder asesinar a su antojo en la vida real, ademas de añadirle matices y un subtexto homoerotico que los productores inicialmente negaron que fuera intencional, pero que el propio Chaskin admitió años mas tarde que fue escrito intencionalmente para darles mas profundidad a los personajes. Una vez escrito el guion se le ofreció a Wes Craven la oportunidad de dirigir la secuela, pero Craven rechazo la oferta ya que nunca quiso o tuvo la intención de convertir la película en una franquicia y no le gusto nada el guion que le presentaron y la idea de que Freddy Krueger saliese de los sueños y matase “en la vida real” a través de poseer el cuerpo de un joven, así que dijo ¡Hasta luego, Lucas! Y se fue a dirigir la Tv Movie Hibernado vivo (1985), al año siguiente volvió al cine con Amiga Mortal (1986) y no regreso a la franquicia hasta la séptima entrega; La nueva pesadilla de Wes Craven (1994).
Eliminado de la ecuación Craven había que encontrar un sustituto y el elegido fue Jack Sholder, que había debutado tres años antes con la también película de terror Solos en la oscuridad (1982) protagonizada por Jack Palance, Donald Pleasence, Martin Landau y Dwight Schultz (mítico “Murdock” de “El equipo A”) y que pese a ser una basurilla había dejado buen sabor de boca en la industria y a partir de ahí, Sholder se especializaría en el genero con productos como Hidden (1987), Wishmaster 2: El mal nunca muere (1999) o Arachnid (2001). A mi su trabajo como director en esta entrega de Pesadilla me parece muy rudimentario y nada destacable y de su filmografia podría decir lo mismo, a la única película suya que le tengo cierto cariño es al actioner Renegados (1989), protagonizada por Kiefer Sutherland, Lou Diamond Phillips y la guapísima Jamie Gertz y que me trae buenos recuerdos de juventud.
De la fotografía, también muy regulera y que se limita a cumplir, se hicieron cargo a cuatro manos Jacques Haitkin, que venia de trabajar en la primera entrega de la saga y que volvió a trabajar con Sholder en Hidden (1987) y con Wes Craven en Shocker, 10.000 voltios de terror (1989) y Christopher Tufty, que era su segunda película como director de fotografía pero que tenia una larga experiencia en la segunda unidad en películas como Piraña (Joe Dante, 1978), El señor de las bestias (Don Coscarelli, 1982) o Repo Man (Alex Cox, 1984).
Como curiosidad decir que la New Line se jugaba mucho con esta secuela ya que no andaba muy bien de dinero por esa época y Robert Shaye, el jefe del estudio, se jugo el todo por el todo con ella llegando a inmiscuirse en la producción a saco, micro-gestionando todos los aspectos de esta, pasándose por el forro al director (cosa que casi les lleva a las manos) y ajustando la fecha de estreno al limite (menos de un año después del estreno de la primera parte) hecho que disparo la tensión en el set y que eternizo las horas de rodaje. Al final la película fue rentable, acumulando una taquilla de 30 millones de dolares alrededor del mundo y dejando unos beneficios de 12 millones para el estudio con lo que remontaron la paupérrima situación financiera y con ese flujo de dinero en efectivo New Line pudo seguir produciendo y despego gracias a películas como Phenomena (Dario Argento, 1985), Critters (Stephen Herek, 1986) y sus secuelas, Hairspray (John Waters, 1988), Rebelión en las ondas (Allan Moyle, 1990), Tortugas Ninja (Steve Barron, 1990) y secuelas, Mi Idaho Privado (Gus Van Sant, 1991), Glengarry Glen Ross (James Foley, 1992), El cortador de césped (Brett Leonard, 1992), Amor a quemarropa (Tony Scott, 1993), Dos tontos muy tontos (Peter & Bobby Farrelly, 1994), La mascara (Chuck Russell, 1994), Seven (David Fincher, 1995) y así hasta llegar a la trilogía de El Señor de los Anillos de Peter Jackson y petarlo de manera estratosferica.
Para encargarse de la banda sonora de la película se contrataron los servicios de Christopher Young, que venia de trabajar en dos películas cutre-salchicheras de serie b que personalmente me apasionan como La Reina de Barbaria (Hector Olivera, 1985) y Ruedas de fuego (Ciro H. Santiago, 1985) y que mas adelante trabajaría en Hellraiser (Clive Barker, 1987) y sus secuelas, la maravillosa y olvidada Bat-21 (Peter Markle, 1988) con un genial Gene Hackman huyendo de Vietnam gracias a su conocimiento del golf (y del gran Danny Glover), aquel vehículo de acción diseñado para Brandon Lee llamado Rapid Fire (Dwight H. Little, 1992), la gran Species (Roger Donaldson, 1995) con aquel reparto tan molón y noventero en el que estaban la bellisima Natasha Henstridge, Forest Whitaker, Michael Madsen, Ben Kingsley, Alfred Molina y Marg Helgenberger, la pequeña joyita Asesinato en la Casa Blanca (Dwight H. Little, 1997) que reunió los músculos y el carisma de Wesley Snipes, la belleza y elegancia de Diane Lane y la ironía de Dennis Miller o La Trampa (Jon Amiel, 1999) con Sean Connery intentando no romperse la cadera y Catherine Zeta Jones marcando tipazo con trajes de licra ajustados.
Para encargarse de los efectos de maquillaje se pensó en contratar de nuevo a David B. Miller, que había diseñado el maquillaje de Freddy para la película original, pero por problemas de agenda, tenia compromisos con Cocoon (Ron Howard, 1985) y Mi proyecto científico (Jonathan R. Betuel, 1985) no pudo hacerse cargo y se contrato a Kevin Yagher, que venia de trabajar en Viernes 13: Capitulo final (Joseph Zito, 1984) y bajo las ordenes del inefable Albert Pyun en Sueños radioactivos (1985). Yagher solo tenia unas pocas fotos y la película original como referencia, por lo que rediseño el aspecto de Freddy basándose en imágenes de victimas de quemaduras y volvió a encargarse del maquillaje en Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño (Chuck Russell, 1987), Pesadilla en Elm Street 4: El amo del sueño (Renny Harlin, 1988), la serie de televisión Las pesadillas de Freddy (1988-1999) y luego trabajo en películas como Los chicos del maíz 3: La cosecha urbana (James D.R. Hickox, 1995), Hellraiser 4: El final de la dinastía sangrienta (1996), que también dirigió bajo el seudónimo de Alan Smithee (seudónimo que se suele utilizar cuando no quieres que tu nombre figure en los créditos, ya sea por desavenencias o por vergüenza) o El club de los vampiros (Gilbert Adler, 1996).
El diseño de producción corrió a cargo de Gregg Fonseca, que había trabajado en la primera película y que diseño todos los sets que se ven en esta segunda parte, pero renuncio justo antes del comienzo de la filmación, alegando que la producción era demasiado apresurada y que su departamento en particular estaba severamente subfinanciado, así que la directora de arte Maggie Martin asumió el papel de Fonseca durante la fotografía principal.
Para encontrar al elenco de la película se recurrió a la directora de casting Annette Benson que había hecho lo propio en la primera película y que también lo haría en la 3ª, la 4ª y la 5ª entrega de la saga. Traer de nuevo a Robert Englund para interpretar a Freddy Krueger parecía obvio, pero Englund pidió un aumento de sueldo y la New Line lo mando a tomar por culo y contrataron a un extra para que encarnase a Krueger al mas puro estilo de los psychokillers enmascarados, mudos e impersonales tipo Jason Voorhees (Viernes 13) o Michael Myers (Halloween), pero tras dos semanas de rodaje el productor Robert Shaye se dio cuenta de que el extra en oposición a la actuación física de Englund no daba la talla y aceptaron todas las demandas económicas de Englund para que volviese a empuñar el guante con cuchillas, el sombrero y el jersey de colores.
Una vez con Englund de nuevo en el redil había que contratar a los que serian los protagonistas (y victimas) de la película. Para el papel de Jesse Walsh se pensó en Michael J. Fox, pero este declino la oferta debido a sus compromisos con Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985) y Teen Wolf (Rod Daniel, 1985). Tras la negativa de Fox se le hicieron pruebas a Brad Pitt, por aquel entonces un desconocido sin experiencia, que no convenció a los productores pero al que rescataron para participar en el episodio Black Tickets (1989) de la serie de televisión Las pesadillas de Freddy. También se probo a John Stamos, que por aquel entonces era un habitual en la serie Dreams (1984) pero que tampoco cuajo. Por el casting también paso Christian Slater y como los otros dos tampoco convenció ni a productores ni a director. El que si convenció en su prueba de casting fue Mark Patton, un joven actor que había tenido muy buenas criticas en Broadway con la obra de teatro Vuelve a la tienda de baratijas, Jimmy Dean y que daría al salto con la adaptación de dicha obra al cine a cargo de Robert Altman en 1982, paradojicamente resulta que Patton se había presentado al casting de la primera Pesadilla en Elm Street para interpretar a Glen, papel que finalmente se adjudico a Johnny Depp.
Otra debutante, Kim Myers, se encargaría de dar vida a Lisa Webber, se rumorea que a Myers tan solo la contrataron por su parecido a Meryl Streep, pero vete tu a saber... lo cierto es que Myers tras su debut no hizo nada destacable, mas allá de muchos episodicos en series de televisión y su participación en la cuarta entrega de Hellraiser; El final de la dinastía sangrienta y, supongo que porque la dirigió, como hemos dicho antes, Kevin Yagher, el encargado de el maquillaje en esta Pesadilla en Elm Street 2.
Robert Rusler, que venia de trabajar en La mujer explosiva (John Hughes, 1985) y que al año siguiente interpretaría a Tommy Hook en una película que a mi me encanta como es Thrashin´, patinar o morir (David Winters, 1986) se hizo con el papel de Ron Grady, que por cierto dicen que fue Robert Downey Jr, con el que trabajaba en La mujer explosiva, quien le llevo al casting. Y, para rematar el casting tenemos a Kerry, interpretada por Sydney Walsh, que estaba a punto de abandonar Los Ángeles después de varios intentos fallidos de comenzar su carrera y que tras ser elegida para este papel encadeno proyectos televisivos y participo en un par de películas importantes de los 90 como la comedia Tres hombres y una pequeña dama (Emile Ardolino, 1990) junto a Tom Selleck, Steve Guttenberg y Ted Danson y la maravillosa Le llaman Bodhi (Kathryn Bigelow, 1991)
La saga de Pesadilla en Elm Street me acompaño durante toda mi infancia y mas de una noche me dejo sin poder dormir, pero vista esta (inevitable) secuela hoy en día he de decir que me ha decepcionado bastante. Freddy sigue molando y los efectos especiales y de maquillaje mas de lo mismo, pero el resto de la película (¿Freddy saliendo de los sueños? Venga ya.) se me ha hecho bastante duro de ver, incluso me he aburrido soberanamente durante buena parte de la película. Pero en fin, es una película a la que le sigo teniendo cariño y se ve con agrado. 5/10


domingo, 14 de junio de 2020

Hard Rain (Mikael Salomon, 1998)



Si, lo digo ya, ¡me encanta esta peli! y no, no es un placer culpable, es una pequeña y entretenidisima joyita noventera de las que por desgracia ya no se hacen.
Cierto es que llego a rebufo de una nueva ola de cine catastrófico noventero, pero aun así los productores a ultima hora decidieron cambiar su titulo original “The Flood” (la inundación) por uno mas acorde a la acción como este “Hard Rain”, que todo sea dicho, mola que te cagas, para que el respetable no pensase que (solo) iba a ver otra película mas sobre algún tipo de catástrofe.
La idea principal de la película salio de la mente del guionista canadiense Graham Yost, que tras una corta carrera en series de televisión como Hey Dude (1989-1991), La cabeza de Herman (1991) o Altas esferas (1992-1993) pego el petardazo con el libreto de la acojonadamente trepidante Speed (Jan de Bont, 1994) de la que aun recuerdo las secuelas que me dejo durante todo ese verano mi enamoramiento por Sandra Bullock, pero en fin, sigamos que me pierdo. Tras Speed llego la ahora convertida (para mi) en clásica del cine de acción Broken Arrow: Alarma nuclear (John Woo, 1996) en la que Yost conocería al gran John Woo. ¿Y que mas da que se conocieran? Pues da porque el primer candidato para dirigir esta Hard Rain fue el propio Woo, pero durante la preproducción decidió abandonar el proyecto y centrarse en la bizarra Cara a Cara (1997) pasandole el testigo al sueco Mikael Salomon, cuya única experiencia como director había sido el drama familiar Un lugar muy lejano (1993) pero que tenia muy buena fama gracias a su trabajo como director de fotografía en Always (Steven Spielberg, 1989), Llamaradas (Ron Howard, 1991), Un horizonte muy lejano (Ron Howard, 1992) y sobretodo The Abyss (James Cameron, 1989) en la que se enfrento a un duro rodaje que se rodó casi en su totalidad en tanques de agua, algo que resulto definitivo para su contratación como director en esta Hard Rain, pese a ello, para la dirección de fotografía prefirió delegar en Peter Menzies, Jr director de fotografía que había debutado seis años antes con el thriller Arenas blancas (Roger Donaldson, 1992) y que venia de rodar tres películas noventeras que me encantan: El remake La Huida (Roger Donaldson, 1994) con Alec Baldwin y una Kim Basinger que quita el hipo, la obra maestra del cine de acción Jungla de cristal: La venganza (John McTiernan, 1995) y Tiempo de matar (Joel Schumacher, 1996) y que aquí se curra una buena fotografía.
La trama nos presenta a Tom (Christian Slater), un tipo que no encuentra su lugar en el mundo y que tras mucho ir de aquí para allá acaba enchufado trabajando junto a su tío Charlie (Edward Asner) como guardia de seguridad en un furgón blindado en el medio oeste americano. Cuando llegan a la pequeña localidad de Huntingburg les pilla el peor temporal de lluvias de la historia en la zona y su furgón se sale de la carretera y mientras esperan la ayuda son emboscados por Jim (Morgan Freeman) y su pandilla de atracadores, Kenny (Michael A. Goorjian), el señor Mehlor (Dann Florek) y Ray (Ricky Harris) que asesinan a Charlie. A partir de ese momento Tom huye con el dinero para intentar ponerlo a salvo y empieza un juego del gato y el ratón entre el y los ladrones mientras cae sobre ellos el diluvio universal.
La producción de la película se llevo a cabo gracias a un esfuerzo colaborativo entre las productoras British Broadcasting Corporation, H2L Media Group, productora de Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998), El patriota (Roland Emmerich, 2000), Lara Croft (Simon West, 2001) o Jack Reacher (Christopher McQuarrie, 2012), Marubeni, Mutual Film Company, Paramount Pictures, Polygram Filmed Entertainment, encargada de títulos como El gran Lebwoski (Joel & Ethan Coen, 1998), Notting Hill (Roger Michell, 1999), Sleepers (Barry Levinson, 1996) o The Game (David Fincher, 1997), Stargate Studios, tras la cual están Twister (Jan de Bont, 1996) o Un pueblo llamado Dante´s Peak (Roger Donaldson, 1997), Tele München Fernseh Produktionsgesellschaft, Toho-Towa, productora de Malditos bastardos (Quentin Tarantino, 2009), Enemigos públicos (Michael Mann, 2009), El hombre invisible (Leigh Whannell, 2020) o 1917 (Sam Mendes, 2019) y UGC PH, encargada de financiar Cowboys de ciudad (Ron Underwood, 1991), Memento (Christopher Nolan, 2000), Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) o Antes que el diablo sepa que has muerto (Sidney Lumet, 2007) y productores como Ian Bryce, productor de Casi famosos (Cameron Crowe, 2000), Spider-Man (Sam Raimi, 2002) o Transformers (Michael Bay, 2007), Mark Gordon, encargado de Código fuente (Duncan Jones, 2011) o Molly´s Game (Aaron Sorkin, 2017), Gary Levinson, que hizo lo propio en 12 Monos (Terry Gilliam, 1995) y Virus (John Bruno, 1999), Art Levinson, productor de las ochenteras Esta casa es una ruina (Richard Benjamin, 1986), Maniquí (Michael Gottlieb, 1987) y Espías sin identidad (Richard Benjamin, 1988), Allison Lyon Segan, productora de Speed (Jan de Bont, 1994) y Broken Arrow: Alarma nuclear (John Woo, 1996) y el propio Christian Slater, que se estrenaba como productor con esta película y la también rodada en 1998 Very Bad Things (Peter Berg, 1998), todo bajo la distribución de Paramount Pictures en Estados Unidos y de Sogepaq Distribución en España.
Para construir los sets de rodaje, que contaban, ademas de con inmensos tanques de agua, con el fondo escénico pintado mas grande jamas utilizado (hasta la fecha) en una película, se contrato a Ronald R. Reiss, encargado de los sets en películas como En tierra peligrosa (Steven Seagal, 1994), Twister (Jan de Bont, 1996) o Mensajero del futuro (Kevin Costner, 1997).
Para hacerse cargo de la banda sonora, los productores querían contratar al gran Jerry Goldsmith, pero no podían pagar su salario y mientras buscaban sustituto apareció en escena Christopher Young, que había participado como compositor en muchas de las películas con las que he crecido y que he visto una y otra vez como Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy (Jack Sholder, 1985), Bat 21 (Peter Markle, 1988), Rapid Fire (Dwight H. Little, 1992), Species (Roger Donaldson, 1995) o Asesinato en la Casa Blanca (Dwight H. Little, 1997) y que presiono mucho a los productores para conseguir el trabajo que finalmente consiguió, dejando una partitura muy parecida a lo que podría haber entregado Goldsmith pero sin su grandeza, este hecho se nota bastante en el brillante “Main Title” que tiene muchas similitudes al estilo de Goldsmith en Deep Rising: El misterio de las profundidades (Stephen Sommers, 1998).
En cuanto al rodaje, tuvo lugar entre el 26 de agosto de 1996 y el 9 de enero de 1997 y se filmo principalmente en Huntingburg (que también es donde tiene lugar la trama), Indiana, localidad que cuenta con dos grandes embalses cerca de la ciudad, en los estudios Palmdale en California y para el resto de exteriores la producción se desplazo hasta Etobicoke en Toronto, Canadá.
El presupuesto de la película fue de 70 millones de dolares y tan solo logro recaudar a nivel mundial la paupérrima cifra de casi 20 millones, convirtiéndose en un fracaso mayúsculo (pese a que mas tarde las ventas en VHS y DVD minimizaran las perdidas) y haciendo que la incipiente carrera de Salomon como director de cine parase en seco y acabase con sus huesos en la dirección de series y Tv Movies de tres al cuarto.
La elección del reparto se dejo en manos de Risa Bramon Garcia, directora de casting que había trabajado en Atracción fatal (Adrian Lyne, 1987), Wall Street (Oliver Stone, 1987), Sneakers (Phil Alden Robinson, 1992), Amor a quemarropa (Tony Scott, 1993), Speed (Jan de Bont, 1994) o El pacificador (Mimi Leder, 1997) y Randi Hiller, que venia de colaborar con Risa en El pacificador y que luego trabajaría en productos como The Haunting (Jan de Bont, 1999), Terminator 3: La rebelión de las maquinas (Jonathan Mostow, 2003), Crash (Paul Haggis, 2004), Inmersión letal (John Stockwell, 2005), 16 Calles (Richard Donner, 2006), Iron Man (Jon Favreau, 2008), Capitan América: El primer vengador (Joe Johnston, 2011) o Los Vengadores (Joss Whedon, 2012) que eligieron para los papeles principales a Christian Slater y Morgan Freeman. Slater, actor al que le tengo un gran aprecio ya que me ha hecho pasar ratos cojonudos durante mi tierna juventud, estaba ante su segundo intento por convertirse en una estrella del cine de acción tras su paso por Broken Arrow de John Woo, pero tras el fracaso comercial de Hard Rain no fructífero y su carrera empezó a decaer poco a poco hasta su relativo resurgir gracias a la serie de Mr. Robot (2015-2019) y Freeman venia de haberlo petado con Sin perdón (Clint Eastwood, 1992), Cadena perpetua (Frank Darabont, 1994) y Seven (David Fincher, 1995) y ahora ya andaba con sus papeles comerciales y alimenticios en plan “el tipo mas listo en la habitación” en películas como Reacción en cadena (Andrew Davis, 1996) o El coleccionista de amantes (Gary Fleder, 1997) y pese a que a el no le gusto nada el resultado de la película “¿Alguno de ustedes vio la película? No, simplemente no” llego a decir en una entrevista años después, yo tengo que decir que a mi si, y mucho y que el dúo formado por Slater y Freeman me funciona a las mil maravillas.
Otra a la que no le gusto mucho trabajar en la película fue Minnie Driver, que interpreta a Karen, restauradora de vidrieras de la iglesia del pueblo que se vera envuelta en todo el percal por ayudar al pobre Tom. Driver, que pese a ser una tía que por norma general nunca me ha gustado, en esta película lo hace y mucho, incluso la veo bastante mas atractiva de lo que me atrevería a reconocer. En fin, Driver estaba por esos años metiendo poco a poco el morrito en Hollywood gracias a películas como Goldeneye (Martin Campbell, 1995), Sleepers (Barry Levinson, 1996) o El indomable Will Hunting (Gus Van Sant, 1997) pero mas allá de eso y de ser recordada por prestarle su voz a la Jane del Tarzan (Chris Buck & Kevin Lima, 1999) de Disney su carrera tampoco llego a despegar del todo y ahora esta perdida entre Tv Movies y series de televisión. Y, para encarnar al sheriff Collins y a la postre villano de la película se contrato al pirado de Randy Quaid, que venia de hacer el payaso en Independence Day (Roland Emmerich, 1996) y que aquí gracias a estar mas contenido y serio esta mas convincente como avaro hijo de puta.
Me gusta Slater, me gusta Freeman, me atrae Driver, me encanta que la trama sea sencilla y no necesite de grandes villanos y complejas y megalomanas escenas de acción con planes de dominación mundial, me apasiona que todo ocurra en un pequeño pueblo y con pocos personajes y me chifla que llueva a mares y ver como poco a poco el agua va teniendo mas y mas presencia en la película. En definitiva, no es ninguna obra maestra, ni falta que le hace. Simplemente es una buena y entretenida película de acción. Punto. 7/10


jueves, 21 de mayo de 2020

La Casa Rusia (Fred Schepisi, 1990)



Interesante drama romántico ambientado en el mundo del espionaje basado en la novela homónima (publicada un año antes, aunque la preproducción empezó mientras la novela aun era un manuscrito) de John le Carré producida por Paul Maslansky, productor de la saga de Loca academia de policía junto a Pathé Entertainment (que se negó a participar en la producción si no se le aseguraba que estaría protagonizada por Sean Connery), Metro-Goldwyn-Mayer (que también ejerció de distribuidora) y Star Partners III Ltd, productora de Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991) o Rocky V (John G. Avildsen, 1990).
La Casa Rusia (nombre que recibe la sección del servicio secreto Británico dedicado a la Unión Soviética) fue la segunda película norteamericana tras Danko: Calor Rojo (Walter Hill, 1988) que se rodó en la Unión Soviética (MoMoscú y San Petersburgo) con el permiso total del gobierno ruso. La filmación en Rusia, que se alargo durante cinco semanas y tuvo un coste de 2.5 millones de dolares, fue posible según Paul Maslansky debido a la política de “glasnost” (apertura) del presidente Mikhail Gorbachev. “Bajo liderazgos anteriores, habría habido muchos problemas para filmar la novela de Le Carré”, dijo el propio Maslansky.
Para adaptar la novela a guion cinematográfico se requirieron los servicios de Tom Stoppard, guionista Checo que había trabajado en las adaptaciones de El factor humano (Otto Preminger, 1979) y El imperio del sol (Steven Spielberg, 1987) y en el guion de Brazil (Terry Gilliam, 1985).
La trama nos presenta a Barley Scott Blair (Sean Connery), un editor británico amante de la lectura, la bebida y el jazz cuya vida cambia de la noche al día cuando una hermosa mujer llamada Katya (Michelle Pfeiffer) le hace llegar un manuscrito escrito por un científico soviético, que de publicarse en occidente alteraría el equilibrio entre las superpotencias. A partir de ese momento entran en escena los servicios secretos británicos y norteamericanos, que reclutaran a Blair para que intente averiguar la veracidad de los datos escritos en dicho manuscrito.
Para sentarse en la silla de director los productores eligieron al australiano Fred Schepisi, que venia de rodar un par de éxitos como la divertida comedia Roxanne (1987) junto a Steve Martin y el drama protagonizado por Meryl Streep y Sam Neill Un grito en la oscuridad (1988).
Ian Baker, director de fotografía (australiano también) que había trabajado con Schepisi en las anteriormente citadas Roxanne y Un grito en la oscuridad y que antes de La casa Rusia ejerció como cinematógrafo en la cutre pero inolvidable The Punisher (Mark Goldblatt, 1989) de Dolph Lundgren, se puso tras la cámara
El diseño de producción (no muy complicado ya que con poner la cámara en cualquier calle Moscovita en esos años ya tenias un plato cojonudo) corrió a cargo del ingles Richard Macdonald, encargado del diseño en películas como el genial thriller Marathon Man (John Schlesinger, 1976), el drama protagonizado por Sylvester Stallone F.I.S.T, Símbolo de fuerza (Norman Jewison, 1978), Supergirl (Jeannot Szwarc, 1984) o El príncipe de Zamunda (John Landis, 1988).
Y del proceso de casting se hicieron cargo Mary Goldberg, encargada del reparto de Harry el ejecutor (James Fargo, 1976), La invasión de los ultracuerpos (Philip Kaufman, 1978), Alíen, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979) o Amadeus (Milos Forman, 1984) y Mary Selway, que hizo lo propio en producciones del calibre de (¡ojo que vienen curvas!) Excalibur (John Boorman, 1981), Atmósfera cero (Peter Hyams, 1981), En busca del arca perdida (Steven Spielberg, 1981), Firefox: El arma definitiva (Clint Eastwood, 1982), El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983), Top secret (Jim Abrahams, David y Jerry Zucker, 1984), Memorias de África (Sydney Pollack, 1985), Gorilas en la niebla (Michael Apted, 1988), Cazador blanco, corazón negro (Clint Eastwood, 1990), La muerte y la doncella (Roman Polanski, 1994), Los demonios de la noche (Stephen Hopkins, 1996) o Master and Commander (Peter Weir, 2003) ¡Ahí es ná!
Para protagonizar los personajes principales de la película, Goldberg y Selway seleccionaron a Sean Connery y Michelle Pfeiffer. Connery, tras interpretar a James Bond por ultima vez en Nunca digas nunca jamas (Irvin Kershner, 1983) había encadenado durante la segunda mitad de los años ochenta una serie de éxitos entre los que estaban Los inmortales (Russell Mulcahy, 1986), El nombre de la rosa (Jean-Jacques Annaud, 1986), Los intocables de Eliot Ness (Brian De Palma, 1987), o Indiana Jones y la ultima cruzada (Steven Spielberg, 1989) y estaba On Fire, pero debido a problemas de salud tuvo que dejar los rodajes durante un tiempo hecho que paradojicamente le beneficiaria para obtener uno de sus papeles mas recordados, el de Marko Ramius en La caza del Octubre Rojo (John McTiernan, 1990), pero de eso hablare mas tarde porque dicha anécdota tiene que ver con otro de los actores de esta película En fin, que Connery volvió al cine y tras aceptar el papel del editor ingles Barley Scott Blair y pese a que la película fue un absoluto fracaso de taquilla debido a un presupuesto de 21 millones de dolares y una recaudación mundial de 22, volvió a encadenar otra ristra de éxitos como Robin Hood: Príncipe de los ladrones (Kevin Reynolds, 1991), Sol naciente (Philip Kaufman, 1993), El primer caballero (Jerry Zucker, 1995), Dragonheart (Rob Cohen, 1996), La Roca (Michael Bay, 1996) o La trampa (Jon Amiel, 1999), que le hicieron disfrutar de las mieles del éxito hasta su retirada.
Para el papel de Katya se contrato a Michelle Pfeiffer, que venia de rodar Las amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988) y Los fabulosos Baker Boys (Steve Kloves, 1989) y que rechazo el papel de Maria Ruskin en La hoguera de las vanidades (Brian De Palma, 1990), jugada que le salio a las mil maravillas ya que le valió una nominacion al Globo de Oro a la mejor actriz (dramática), premio que perdió frente a Kathy Bates por Misery (Rob Reiner, 1990).
De interpretar al disidente soviético Dante se hizo cargo el austriaco Klaus Maria Brandauer y, aquí enlazamos con el tema de Sean Connery y La caza del Octubre Rojo. Connery y Brandauer se habían hecho amigos durante el rodaje de Nunca digas nunca jamas y Klaus Maria Brandauer iba a interpretar a Marko Ramius en La caza del Octubre Rojo, pero en cuanto Connery se recupero de sus problemas de salud se hizo con el papel de Ramius. Brandauer, que ya había firmado el contrato con Paramount Pictures cobro su cheque (pese a no participar en la película) y como “propina” su amigo Connery se aseguro de que participase en esta La casa Rusia. Todo queda en casa. Y, para encarnar a los agentes, tanto del MI6 británico como de la CIA estadounidense se contrato a Roy Scheider, que estaba recién salido del thriller Juego de noche (Peter Masterson, 1989), el ingles James Fox, que siempre que lo veo me viene al recuerdo Juego de patriotas (Phillip Noyce, 1992), el actor y director – Tommy (1975), Un viaje alucinante al fondo de la mente (1980) Ken Russell, David Threlfall, visto en Master & Commander (Peter Weir, 2003) o Elizabeth: La edad de oro (Shekhar Kapur, 2007) y J.T. Walsh, mítico actor de reparto visto en infinidad de películas, entre ellas Good morning, Vietnam (Barry Levinson, 1987), Algunos hombres buenos (Rob Reiner, 1992) o Breakdown (Jonathan Mostow, 1997).
La música, aclamada por la crítica de La casa Rusia fue compuesta y dirigida por el veterano compositor de infinidad de bandas sonoras Jerry Goldsmith, entre las que ahora mismo destacaría por motivos sentimentales Acorralado (Ted Kotcheff, 1982), Desafío total (Paul Verhoeven 1990), Decisión critica (Stuart Baird, 1996), Los demonios de la noche (Stephen Hopkins, 1996) o Deep Rising (Stephen Sommers, 1998).
La partitura contó con una mezcla de música rusa y jazz para complementar las nacionalidades y características de los dos personajes principales.
La banda sonora ha sido editada dos veces. La primera edición fue lanzada con motivo del estreno cinematográfico el 11 de diciembre de 1990 a través de MCA Records y presenta 17 pistas de música (incluyendo una pieza diegetica) y en diciembre de 2017, Quartet Records lanzo un álbum expandido de poco menos de 76 minutos de duración que fue remasterizado por Mike Matessino con una serie de pistas que no estaban en el álbum original de MCA.
Cuando vi por primera vez esta película no me dejo muy buen sabor de boca, pero con el paso del tiempo (y los visionados) me ha ido ganando y hoy en día la considero un clásico por derecho propio. Mucha gente la critica porque la trama no se decanta ni hacia el espionaje puro y duro ni hacia el romance mas acaramelado, pero yo creo que ahí es donde reside su mayor virtud, en darte lo justo y necesario para que la combinación sea espectacular. Si tuviese que destacar algo seria su ambientación, su ritmo pausado (como se hecha de menos hoy en día una película sin prisas) y las actuaciones de Sean Connery y Michelle Pfeiffer, ambos perfectos. Una gran película injustamente olvidada. 7/10

lunes, 11 de mayo de 2020

Instinto Basico 2: Adicción Al Riesgo (Michael Caton-Jones, 2006)



14 años después de la mítica apertura de piernas de Sharon Stone en Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992) llegaba esta tardía y descafeinada secuela que no aportaba nada a la película original mas allá de ver a una Catherine Tramell excesiva y parodica intentando ponérsela dura al personal. La primera vez funciono a las mil maravillas, por aquel entonces yo tenia 12 años y Sharon Stone conseguía sacar a mi sátiro interior con tan solo una mirada, pero ni en 2006 ni ahora lo ha conseguido. Y, para colmo, la película es una puta mierda de las grandes. Recordaba vagamente que cuando se estreno no me gusto nada, pero no la había vuelto a ver desde entonces y vista ahora mi memoria era demasiado benigna con la película: Es uno de los mayores mojones que he visto en los últimos años y eso que veo mucha mierda. No tiene ni pies ni cabeza, pero bueno, reseñemosla como es debido y quien la vea que la juzgue por si mismo.
Tras el éxito de Instinto básico (50 millones de presupuesto y 352 de recaudación) los mandamases de Carolco Pictures, Mario Kassar y Andrew G. Vajna se pusieron manos a la obra para producir una continuación, pero no fue hasta seis años después que tuvieron una reunión con los guionistas Leora Barish y Henry Bean -escritores de los libretos de Buscando a Susan desesperadamente (Susan Seidelman, 1985) o Asuntos sucios (Mike Figgis, 1990)- que les plantearon un guion en el que según sus palabras “Catherine Tramell se involucraría con un psiquiatra” cosa que a Kassar y Vajna les pareció una gran idea “Pensamos que era un concepto realmente convincente. Originalmente pensamos que la rodaríamos en Nueva York, pero luego pensamos que podría ser interesante cambiarlo a una ciudad europea, por lo que finalmente se cambio a Londres”.
Los planes originales eran estrenar la película durante el año 2000, pero debido a diversos problemas la preproducción se fue retrasando hasta llegar a junio de 2001, fecha en la que se abandono la producción definitivamente y hecho que llevo a Sharon Stone a demandar a los productores por ser responsables de los continuos retrasos y, por lo tanto, no poder aceptar otros trabajos. Stone solicito casi 100 millones de dolares por daños ya que le habían prometido el cobro de 14 millones de dolares incluso si la película finalmente no se hacia. Finalmente la demanda quedo en nada, ya que en 2004 solucionaron el contencioso fuera de los tribunales.
De la producción, ademas de Mario Kassar y Andrew V. Vajna a través de su productora C-2 Pictures también participaron Metro-Goldwyn-Mayer, Intermedia Films, productora de El americano impasible (Phillip Noyce, 2002), Enigma (Michael Apted, 2001), Dark blue (Ron Shelton, 2002) o World Trade Center (Oliver Stone, 2006), Kanzaman, productora de El consejero (Ridley Scott, 2013), Sexy beast (Jonathan Glazer, 2000), Sahara (Breck Eisner, 2005) o de las películas de Bond; El mañana nunca muere (Roger Spottiswoode, 1997), El mundo nunca es suficiente (Michael Apted, 1999) o Muere otro día (Lee Tamahori, 2002) y, la ultima productora asociada fue Grosvenor Park Media, encargada de títulos como El único superviviente (Peter Berg, 2013), En tierra hostil (Kathryn Bigelow, 2008), 2 Guns (Baltasar Kormákur, 2013) o Asesinato justo (Jon Avnet, 2008). Entre todas soltaron la friolera de 70 millones de dolares que no recuperaron ya que la recaudación mundial en taquilla de la película fue de unos escasisimos y decepcionantes 38 millones, convirtiéndose en un absoluto fracaso y mandando al traste las intenciones de rodar una posible tercera entrega.
Finalmente la preproducción se puso en marcha, pero los problemas continuaron, Michael Douglas se negó a participar alegando que se sentía demasiado mayor para el papel (tenia 62 años). A partir de ese momento el personaje de Nick Curran se cayó del libreto y se potencio el personaje del psiquiatra Michael Glass, para el que los productores querían a toda costa a Benjamin Bratt. Este venia de trabajar con Stone en Catwoman (Pitof, 2004) y ella veto su contratación por considerarlo un pésimo actor lo que llevo a que Kassar y Vajna se pensasen seriamente en sacarla de la producción. Durante ese impasse se pensó en contratar a otras actrices para interpretar a Catherine Tramell, entre ellas una Demi Moore recién salida de Los ángeles de Charlie: Al limite (McG, 2003) y una Ashley Judd que lo ultimo que había hecho minimamente decente (aunque fracasando en taquilla) había sido el thriller Giro inesperado junto a Samuel L. Jackson y Andy Garcia y bajo las ordenes de Philip Kaufman un par de años antes. Finalmente y tras unas cuantas broncas entre los productores y Stone las aguas volvieron a su cauce y la buena de Sharon volvió a la producción.
Pero ahí no acababan los problemas ya que ni tenían a Michael Douglas ni tampoco a Paul Verhoeven que pese a estar interesado en el proyecto finalmente lo abandono y se fue a sus Países bajos natales para rodar El libro negro (2006) así que Kassar y Vajna se pusieron manos a la obra para reemplazarlos.
Para interpretar el papel de Michael Glass inicialmente se tanteo a Harrison Ford que declino la oferta para rodar la insípida Firewall (Richard Loncraine, 2006), luego fueron a por Benicio Del Toro, que tampoco acepto porque andaba liado con la preproducción del díptico sobre el Che Guevara de Steven Soderbergh Che: El argentino y Che: Guerrilla, un tachón mas en la lista y seguimos; Aaron Eckhart fue el siguiente pero Kassar y Vajna no lo vieron claro, así que fueron a por Viggo Mortensen, que dijo “no” para venirse a España a tomarse unas cañas, unas tapitas, trajinarse a Ariadna Gil y rodar la plomiza Alatriste (Agustín Diaz Yanes, 2006), también se le ofreció el papel a Kurt Russell, pero declino la oferta por no sentirse cómodo con las escenas de desnudos, al igual que paso con Pierce Brosnan, el siguiente en la lista fue Rupert Everett, pero el CEO de Metro-Goldwyn-Mayer, Chris McGurk dijo que ni de coña porque “era un pervertido que nunca seria aceptado por el publico estadounidense en dicho papel”, de Evertt se paso a Robert Downey Jr que volvía a estar en el candelero gracias a Kiss, Kiss, Bang, Bang (Shane Black, 2005) y Buenas noches y buena suerte (George Clooney, 2005) y que si acepto el papel, pero mira tu por donde que tuvo que abandonar la producción cuando fue acusado por posesión de drogas. En ese punto la producción cambio de aires, cambiaron el rodaje en Nueva York por Londres y nuevos actores entraron en la terna, se le hicieron pruebas a Jude Law, Ewan McGregor, Gabriel Byrne e incluso a Javier Bardem, pero por diferentes motivos ninguno cuajo y finalmente apareció en escena David Morrissey, actor de gran recorrido en la televisión británica pero que apenas tenia fama a nivel internacional, pero aun así gusto a los productores y a Sharon Stone y se hizo con el papel. Con la pareja protagonista ya elegida se paso a los actores de reparto, de los que tan solo hablare de dos, porque los demás ni importan. Para el papel de Roy Washburn, el policía que anda tras la pista de Catherine Tramell se pensó en Andy Garcia pero este rechazo el papel para firmar con Universal Pictures y rodar Ases calientes (Joe Carnahan, 2006) así que se le ofreció el papel al actor británico David Thewlis, que venia de rodar con Ridley Scott El reino de los cielos (2005) y El nuevo mundo (2005) bajo las ordenes de Terrence Malick y acepto encantado, y para rematar el cast se contrato a Charlotte Rampling, con la que Mario Kassar quería trabajar a toda costa y que acepto de primeras el papel de psiquiatra y confidente del personaje de Michael Glass, Milena Gardosh.
Una vez reunido el cast aun quedaba por dilucidar quien cogería el relevo de Paul Verhoeven en la silla de director. Tres nombres saltaron a la palestra en las antiguas oficinas de Carolco (ahora C-2 Pictures): David Cronenberg, que se bajo del carro cuando Mario Kassar le prohibió usar a su propio director de fotografía, diseñador de producción y el resto de su equipo habitual, John McTiernan, que estaba recién salido de el fracaso comercial de Basic (2003) y al que dejaron de lado cuando se olieron que iba a estallar todo el asunto del caso Pellicano y Jan De Bont, al que Kassar y Vajna conocían bien ya que había trabajado como director de fotografía en la primera Instinto Básico (1992), pero por diversos motivos al final no cuajo. Tras la infructuosa tentativa se acabo contratando al director escoces Michael Caton-Jones, director de películas como Memphis Belle (1990), Doc Hollywood (1991), Rob Roy (1995) o Chacal (1997) y que se unió al rodaje tan solo cinco días después de terminar su anterior película Disparando a perros (2005).
Para encargarse de la música de la película se llamo a John Murphy, compositor de las bandas sonoras de Lock & Stock (1998) y Snatch (2000), ambas de Guy Ritchie o 28 Días después (Danny Boyle, 2002) al que se unió Jerry Golsdmith que colaboro componiendo cuatro temas: “Theme” (extraída de la película original), “Orgy”, “Yuppie Chill” y “Atlantic bar”, aunque no sale acreditado en la película.
De la fotografía principal se hizo cargo el húngaro Gyula Pados en el que fue su salto al cine de Hollywood y que seguiría con títulos como La duquesa (Saul Dibb, 2008), Predators (Nimród Antal, 2010) o las dos ultimas entregas de Jumanji: Bienvenidos a la jungla (2017) y Siguiente nivel (2019) ambas dirigidas por Jake Kasdan.
La película se rodó entre abril y agosto de 2005 en localizaciones de Londres, Surrey y los Pinewood Studios de Buckinghamshire.
Lo dicho, la película me ha parecido lamentable y aburrida, con una trama muy endeble que no le llega a la suela de los zapatos a la primera entrega y una Sharon Stone que ya no es la sex symbol que era en 1992 y que convierte a su personaje y su interpretación en una parodia digna de una spoof movie. 3/10

miércoles, 6 de mayo de 2020

U-571 (Jonathan Mostow, 2000)



Entretenido thriller de submarinos ambientado en la segunda guerra mundial producido por Dino De Laurentiis y su mujer Martha bajo su sello Dino De Laurentiis Company (productora de infinidad de películas de las que no volveré a hablar ya que he dado cuenta de muchas de ellas en estas paginas anteriormente) junto a Alan Collis, productor de la inminente nueva versión de Masters Del Universo y production manager en films como Blade Runner (Ridley Scott, 1982), Blade II (Guillermo Del Toro, 2002) o Amanecer De Los Muertos (Zack Snyder, 2004), Hal Lieberman, productor de Chacal (Michael Caton-Jones, 1997) o Terminator 3: La Rebelión De Las Maquinas (Jonathan Mostow, 2003) y bajo la distribución de Universal Pictures.
De Laurentiis destino un presupuesto de 62 millones de dolares para la película y acabo recaudando a nivel mundial unos 130, con lo que si le restamos el porcentaje para los exhibidores y demás el retorno para sus arcas fue aproximadamente de unos 65 millones y los beneficios por lo tanto de unos 3 con lo que muy contento no se quedaría el bueno de Dino.
Para la silla de director, De Laurentiis contrato a Jonathan Mostow, el cual estaba pegando fuerte en Hollywood gracias a su trabajo tres años antes en el estupendo thriller Breakdown (1997) protagonizado por un excelso Kurt Russell. Del guion (basado en una idea del propio Mostow) se encargaría el mismo junto a Sam Montgomery, que hizo lo propio en la anteriormente mencionada Breakdown y que mas tarde se encargaría del libreto de algunos episodios de la quinta temporada de la serie de televisión 24 y David Ayer, que debutaba con esta película como guionista y que a partir de ahí encadenaría trabajos de escritura en películas como The Fast And The Furious (Rob Cohen, 2001) o Training Day (Antoine Fuqua, 2001) hasta que se paso a la dirección en 2005 con el drama de acción Vidas Al Limite.
La trama nos presenta a la tripulación del S-33, un viejo submarino estadounidense al mando del capitán Mike Dahlgren. Bajo sus ordenes están los tenientes de navío Andrew Tyler y Pete Emmett, el alférez Larson, el jefe Klough, el técnico de radio Wentz, el cocinero Eddie, y los marineros Trigger, Mazzola, Tank, Griggs y Rabbit.
A la dotación del submarino se le encarga una misión secreta, Un destructor inglés informó haber atacado y probablemente hundido un submarino alemán; el departamento de inteligencia naval estadounidense cree que ese submarino en realidad fue dañado y no hundido al haber luego detectado una transmisión radial alemana desde una posición bien determinada en el océano, y paralelamente se ha sabido que zarpó hacia allí un submarino con suministros y mecánicos desde Francia. Como no pudieron entender la transmisión, que estaba cifrada con el código Enigma, la inteligencia concibe un ingenioso plan para obtener el transmisor Enigma y sus materiales anexos, plan que consiste en enviar un submarino que se camuflará lo suficiente como para hacerse pasar por el submarino de abastecimiento enviado desde Francia, en una típica operación tipo "Caballo de Troya". Su tripulación llevará un equipo especial que invadirá el submarino, capturará a la tripulación, tomará la máquina Enigma y lo hundirá, en el entendimiento de que para cuando llegue el submarino de reabastecimiento éste crea que el submarino simplemente se hundió debido a sus daños.
Decir que la película esta levemente basada en hechos reales, pero adaptada para que la captura de la maquina Enigma sea realizada por norteamericanos. Este hecho causo un profundo desagrado en el publico británico (incluida una reprimenda del entonces Primer Ministro del Reino Unido, Tony Blair) ya que realmente no fue uno el submarino capturado, sino dos, el U-559 y el U-110, ambos, como decía, capturados por la armada británica en agosto de 1941. A raíz de toda esta polémica, en una entrevista en el programa de la BBC “The Film Program”, el coguionista David Ayer dijo que no se sentía bien al retratar que fueron los estadounidenses quienes capturaron y decodificaron la maquina Enigma y no los británicos Dijo que el estudio tan solo pensaba en la taquilla estadounidense y agrego: “Mis dos abuelos sirvieron durante la Segunda Guerra Mundial, y estaría muy molesto si alguien tratara de minimizar sus logros en la guerra” ¡Pues tu escribiste el guion, campeón! Añado yo.
De la fotografía principal se encargo el ingles Oliver Wood, director de fotografía en películas de acción noventera como La Jungla 2: Alerta Roja (Renny Harlin, 1992) y Velocidad Terminal (Deran Sarafian, 1994) o mas modernas como las tres primeras entregas de la franquicia Bourne: El caso Bourne (Doug Liman, 2002), El mito de Bourne (Paul Greengrass, 2004), El ultimatum de Bourne (Paul Greengrass, 2007) o The Equalizer 2 (Antoine Fuqua, 2018). Para componer la banda sonora se contrato a Richard Marvin, que había trabajado con Mostow en su anterior Breakdown (1997) componiendo música adicional para la partitura de Basil Poledouris y que repetiría a las ordenes de Mostow en 2009 con Los Sustitutos.
El rodaje tuvo lugar entre el 25 de enero y el 30 de mayo de 1999 en localizaciones de Roma (los estudios Cinecittà), Malta y sus famosos tanques de agua gigantes (Mediterranean Film Studios y St. Paul´s Bay), Los Angeles, San Pedro y San Francisco.
Carol Lewis, que se había encargado del casting en producciones como el interesante neo-noir La muerte golpea dos veces (John Dahl, 1989) con Val Kilmer y Joanne Whalley, la divertida En el punto de mira (John Badham, 1993) o dos clásicos de mi juventud como Salto al peligro (John Badham, 1994) con el gran Wesley Snipes y la “estrella que no cuajo” Yancy Butler y El sustituto Robert Mandel (1996) y que ya se había encargado del casting en Breakdown (1997) hizo lo propio en esta y le ofreció a Michael Douglas el papel del teniente Andrew Tyler, pero Douglas lo rechazo para rodar Jóvenes prodigiosos (2000) a las ordenes de Curtis Hanson, muy codiciado por aquel entonces debido al tremendo éxito de su anterior película L.A. Confidential (1997). Tras la negativa de Douglas se pensó en Edward Norton que estaba en la cresta de la ola debido al éxito de American History X (Tony Kaye, 1998) y El club de la lucha (David Fincher, 1999), pero Norton también rechazo la propuesta para centrarse en su debut como director, Mas que amigos (2000) así que al final se recurrió a Matthew McConaughey, por aquel entonces uno de los guapos oficiales de Hollywood, pero que pese a rodar películas interesantes como Tiempo de matar (Joel Schumacher, 1996) o Contact (Robert Zemeckis, 1997) aun no se le consideraba un rompetaquillas, que si acepto el papel. El papel del teniente Dahlgren fue para Bill Paxton, que un año después debutaría en la dirección con Escalofrió (2001) con McConaughey a sus ordenes.
De Henry Klough se hizo cargo Harvey Keitel, que venia de pegarsela con El celo (Antoni Aloy, 1999) y Holy smoke (Jane Campion, 1999) y estaba ávido por volver a la primera linea. Y, como secundarios con mas o menos papel tenemos a Jon Bon Jovi, que andaba intentando meter su cabeza en Hollywood, como el teniente Pete Emmett, a David Keith, que se arrastraba por series de televisión como Walker o Martial law, como el mayor Coonan, Jake Weber, al que alguno recordareis por su participacion en Amanecer de los muertos (Zack Snyder, 2004) como Hirsch y Terrence Carson, actor conocido en los estudios de doblaje, que es a lo que dedica la mayor parte de su tiempo, como Eddie Carson.
Y para finalizar decir que la película tuvo dos nominaciones a los Oscar: Mejor sonido, que se lo llevo Gladiator (Ridley Scott, 2000) y mejores efectos sonoros que gano Jon Johnson frente a Alan Robert Murray y Bub Asman por Space Cowboys (Clint Eastwood, 2000).
Dentro del subgénero bélico de las películas de submarinos no hay mucho margen para la originalidad. U-571 no llega (para mi) al nivel de películas como Das Boot (Wolfgang Petersen, 1981), La caza del Octubre Rojo (John McTiernan, 1990), Marea roja (Tony Scott, 1995) o la mas reciente El canto del lobo (Antonin Baudry, 2019), pero tiene un argumento medianamente trenzado, pese a ser excesivamente patriótica con americanos duros y listos y alemanes malos e ineptos, y buenas dosis de tensión No es una grandisima película, pero esta bien hecha y aburrir no aburre. Yo diría que esta al nivel de K-19: The widowmaker (Kathryn Bigelow, 2002) o Hunter killer (Donovan Marsh, 2018), por ahí van los tiros. 6/10

viernes, 1 de mayo de 2020

Los Últimos Guerreros (Tab Murphy, 1995)



Tras un accidente de trafico en el que se ve involucrado un autobús que transporta presos, tres de estos escapan a las montañas del Oxbow en Montana. Lewis Gates (Tom Berenger), un experto rastreador es contratado por el sheriff Deegan (Kurtwood Smith) para encontrarlos. Durante la búsqueda los presos desaparecen misteriosamente y Gates unicamente encuentra sangre y una antigua flecha india. Picandole la curiosidad decide pedirle consejo a la antropologa Lillian Sloane (Barbara Hershey). Esta, después de unas reticencias iniciales decide ayudar a Gates y ambos se adentran en los bosques siguiendo los indicios de la existencia de una tribu de indios cheyennes, que todavía, a finales del siglo XX, viven aislados del mundo exterior.
Tras dejar pasar un tiempo prudente (5 años) desde el estreno de Bailando con lobos (Kevin Costner, 1990) el afamado Mario Kassar, productor de películas que me han acompañado toda la vida como Acorralado (Ted Kotcheff, 1982), Traición sin limites (Walter Hill, 1987), Danko: Calor rojo (Walter Hill, 1988), Desafío total (Paul Verhoeven, 1990), Soldado universal (Roland Emmerich, 1992), Máximo riesgo (Renny Harlin, 1993) o Stargate (Roland Emmerich, 1994) pensó; ¡voy a subirme al carro y produciré una “Bailando con lobos de videoclub”! Dicho y hecho, Kassar se asocio con Thomas Hedman, que lo mas decente que ha hecho en su carrera es Esquía como puedas (Bob Spiers, 2001) con Leslie Nielsen y la tremebunda Natasha Henstridge (aun recuerdo aquel 1995 y el primer visionado de su portentoso cuerpo en Species...), Donald Heitzer, que había trabajado en labores de producción en películas como Bitelchus (Tim Burton, 1988) y las anteriormente mencionadas Soldado universal y Stargate. Todo bajo el amparo de la productora de Kassar y su socio Andrew G. Vajna, Carolco Pictures, que ese mismo año se iría al garete tras el estrepitoso fracaso comercial de la injustamente tratada La isla de las cabezas cortadas (Renny Harlin, 1995). Junta a Carolco también invirtió pasta Savoy Pictures, productora de la divertida Los asesinatos de mama (John Waters, 1994), la olvidada pero muy disfrutable Escape de Absolom (Martin Campbell, 1994) o el cojonudo neo noir Prisioneros del cielo (Phil Joanou, 1996) y que se encargaría de la distribución en el mercado norteamericano.
Para dirigir la película y escribir su guion, Kassar contrato a Tab Murphy, que venia de trabajar como guionista en Gorilas en la niebla (Michael Apted, 1988) y que tras este, su debut tras las cámaras, abandonaría la dirección para centrarse en la escritura de guiones para películas de animación como El jorobado de Notre Dame (Gary Trousdale y Kirk Wise, 1996), Tarzan (Chris Buck y Kevin Lima, 1999) o Atlantis: El imperio perdido (Gary Trousdale y Kirk Wise, 2001).
La música corrió a cargo de David Arnold, compositor ingles encargado de las bandas sonoras de Stargate (1994), Independence day (1996) y Godzilla (1998) dirigidas por Roland Emmerich, y los “Bond” El mundo nunca es suficiente (Michael Apted, 1999), Muere otro día (Lee Tamahori, 2002), Casino Royale (Martin Campbell, 2006) y Quantum of solace (Marc Forster, 2008). De la fotografía se encargo el alemán Karl Walter Lindenlaub, otro viejo conocido de Roland Emmerich (¿no esta saliendo demasiado su nombre en esta reseña?) con el que trabajo en El secreto de los fantasmas (1987), Estación lunar 44 (1990), Soldado universal (1992), Stargate (1994) o Independence Day (1996) y que venia de encargarse de la fotografía de la olvidada por el tsunami Braveheart (Mel Gibson, 1995), Rob Roy (Michael Caton-Jones, 1995).
Para hacerse cargo del diseño de producción se ficho a Trevor Williams, director de arte en Dillinger (1973) bajo las ordenes del gran John Milius, El luchador (1975) bajo las ordenes de otro grande, Walter Hill y encargado del diseño de producción en películas como el clásico de terror Al final de la escalera (Peter Medak, 1980) o la mítica Loca academia de policía (Hugh Wilson, 1984) y sus primeras cuatro secuelas.
De elegir al elenco de la película se encargaron el trío formado por Bette Chadwick, que venia de encargarse del casting canadiense de Leyendas de pasión (Arded Zwick, 1994), Cathy Sandrich, directora de casting que había trabajado en películas como Juego de patriotas (Phillip Noyce, 1992), El fugitivo (Andrew Davis, 1993) o Species (Roger Donaldson, 1995), Elizabeth Lang, que debutaba como directora de casting con esta película y Amanda MacKey, que debuto como encargada del casting en Remo, desarmado y peligroso (Guy Hamilton, 1985) y luego encadeno trabajos en Rocky IV (Sylvester Stallone, 1985), Star Trek IV: Misión salvar la tierra (Leonard Nimoy, 1986), La caza del Octubre Rojo (John McTiernan, 1990) o Ellas dan el golpe (Penny Marshall, 1992).
Para el papel de Lewis Gates se contrato a Tom Berenger, que venia de trabajar con este trío en el thriller pseudoerotico Sliver (Phillip Noyce, 1993) y el cual necesitaba de un buen proyecto ya que venia de rodar una película con escasa repercusión comercial como Misión explosiva (Dennis Hopper, 1994) cuyo único aliciente era la presencia de la explosiva ex-vigilante de la playa Erika Eleniak y dos Tv Movies; Un western con buenas criticas llamado Los ángeles vengadores (Craig R. Baxley, 1995) y el thriller picanton Perdición (George Case, 1995). Para interpretar a su partenaire femenina, Lillian, se ficho a Barbara Hershey que venia de encadenar tres éxitos en cine como El ojo publico (Howard Franklin, 1992), Un día de furia (Joel Schumacher, 1993) y Rebeldes del swing (Thomas Carter, 1993) pero que sus últimos trabajos habían sido en miniseries de televisión (Regreso a Paloma Solitaria y La Biblia: Abraham) y llevaba un par de años sin trabajar ni en cine ni en televisión y por ultimo (ya que los demás miembros del reparto no pintan mucho) el papel del sheriff fue a parar a Kurtwood Smith, mítico Clarence de Robocop (Paul Verhoeven, 1987) y grandisimo secundario en películas que he visto una y otra vez en el VHS como Rambo III (Peter MacDonald, 1988), la injustamente tratada Fortaleza infernal (Stuart Gordon, 1992), Broken Arrow (John Woo, 1996) o la película en la que me enamore de Ashley Judd, Tiempo de matar (Joel Shumacher, 1996).
Cuando vi por primera vez esta película no me dejo buen sabor de boca, no se si es porque por aquella época los indios no me interesaban o porque ya andaba perdido en el mundo de los action-heroes, pero el hecho es que no volví a verla jamas. Hasta hoy.
Y debo reconocer que me ha gustado mas de lo que pensaba, cierto es que atufa mucho a Bailando con lobos (low cost) pero aun así deja muy buen sabor de boca. Que podría ser mas épica, pues si. Que podría tener mas enjundia su trama, pues también. Pero sus carencias las suple con sus virtudes, que (para mi) las tiene. Sobretodo tres; un Tom Berenger en su salsa y desprendiendo carisma, una Barbara Hershey tan atractiva que me ha dado por bajarme películas suyas como un loco y unos paisajes y escenarios naturales maravillosos. Tan solo lamento que no se profundice mas en la historia de amor de los protagonistas, pagaría por que se olvidasen de los indios y la trama se centrase unicamente en su incipiente romance entre montañas, riachuelos y valles... ¡Hubiese sido maravilloso! Ainsss... 7/10